Robert De Niro tiene previsto llegar a Buenos Aires para hacer la serie “Nada”, con los notables directores Mariano Cohn y Gastón Duprat. Habrá en esos cinco capítulos previstos -pienso- otra historia, un estilo, otra mirada para contar, algo de comedias pero no tanto.
Después de haber filmado con Penélope Cruz, Antonio Banderas y Oscar Martínez (un argentino que entró de lleno en los respetos internacionales) en “Competencia Oficial”, estos directores abren zonas y parecen estar destinados a ser, de algún modo, diferentes. Resulta para destacar que Penélope Cruz (¿quién no está un poquito enamorado, sea mujer o varón, de esta actriz elegida?) y Banderas pidieron ser dirigidos por ellos después de ver “Mi obra maestra”.
Tras ese “triunfo”, aparecen Duprat, Cohn y De Niro con “Nada”. Allí, se espera, también estará Andrea Frigerio -quien lleva la vida con tanta belleza y calidad- y actores de menos cartel pero de elección certera. Y Guillermo Francella, de registro tan amplio.
De Niro, el “desconocido” célebre, usa pocas palabras sin gracia y lo hace con algo de ironía, brevedad., silencios largos. Se muestra pensativo, con gestos gratos. Lo esencial. Estuvo antes aquí, entre nosotros, y con amistad (con Luis Brandoni y Lito Cruz). Compartió comidas y lugares no convencionales: “Me encanta Buenos Aires, pero pondría primero Nueva York, mi casa”. Nacido en el Village, mantuvo y tiene (es probable) amiguetes callejeros y transgresores. La llegada de “el desconocido” tiene como significado especial -además y tal vez sobre todo- admirar a los porteños.
Nuestro “desconocido” brilló por obra de Taxi Driver, con Martin Scorsese en la dirección. Contaron ambos con un escritor de cine grande, Paul Schrader. El prócer sonriente Scorsese y De Niro largaron en común y volvieron a encontrarse en Toro Salvaje, la historia desgarrada de Jack La Motta, un peso mediano que quiere volver a ser campeón mundial. Más que un humano en crisis demoledora (no solo un boxeador), terminó siendo una película que explora los límites y el jugar una sola carta. ¿El resultado? Un film magistral con tantos kilos sobre el cuerpo de Di Niro como los que perdió para hacer Taxi Driver en el principio, el soldado insomne al regresar a Vietnam, merodeador y rumiante.
Nominación para la película y para Jodie Foster. Allí encontró De Niro a Grace Hightower, actriz y bailarina, con quien se casó, después de una separación de casi dos décadas, una pausa y renovar votos -como suele decirse por el Norte- en lo que fue un casamiento a prueba. Con seis hijos y algunos negocios en baja, las finanzas no resultaron de lo mejor. Inclinado a las mujeres sin reparar en diferencias o extravagancias (el amor suele endurecer de odio a los racistas: quieren que sea ellos con ellos, nosotros con nosotros). Robert, nuestro “desconocido”, se acompaña ahora con Tiffany Chen, muy guapa campeona de artes marciales.
Mi vida como hombre.
Lo de “El Desconocido” no se dice aquí por su manera cerrada y al menos un poco más serio de lo que la industria puede pedir. Al separarse los padres, De Niro era un chico y quedó solo con la madre: Robert De Niro padre se había ido porque abrió la puerta del ropero. Contó su homosexualidad escondida y se fue. Era un artista. Documentalista y plástico embarcado en el expresionismo abstracto como Jackson Pollock -la pintura en acción-, un artista espectáculo de gran éxito que pintaba en el suelo, a veces, y que -contaba Andy Warhol- lograba un amarillo especial y brillante con muchas pastillas de vitamina E que producía un (lo dijo Andy Warhol) “amarillo de meada único”. Sus cuadros fueron muy valiosos, mientras el padre de De Niro, con talento, no anduvo derecho y quedo en el medio del lote.
La decisión sexual -siempre en cierta lucha resolverla- no rompió el afecto. Fueron encontrándose y se comprendieron. Ni vacío ni resentimiento. Quizás, sí, la zona desconocida pero en absoluto oculta. Incluso puso obras del padre en la pintura a colgar en el primer restaurante de Tribeca, la confluencia que determina un barrio importante en Nueva York. Agregó más y lamentó siempre no haber hecho lo suficiente para prolongar su vida en la enfermedad y después de haberlo hallado en París con poco para comer en un cuarto desordenado y escaso hizo lo que pudo. No es imposible que De Niro padre haya pedido dejarse así.
Nada sencillo, en realidad. Y aquí está. Estará en el Four Season. No sería raro que pidiera la comida el triunfal criollo Mauro Colagreco, no sin una pelea que parece absurda para usar escenas en el Kavanagh: ¿un precio por cuestiones políticas? En fin, cosas.
Quedará en los corazones cálidos un súper actor muy difícil de encontrar, a pegar en el álbum: la admiración, la gran fama, un cierto amigo de hablar poco.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
NAZA: el rugido del león
La reacción del poder ante un documental premiado en Venecia, basada en 24 testimonios de militares e inteligencia, expone una deriva: convertir el disenso en sospecha mientras se pospone la discusión de evidencias
Triunfo parcial de la AfD de Alice Weidel y colapso de la CDU gobernante
La ultraderecha se impuso en Mecklenburg-Vorpommern y mejoró los resultados en Berlín, mientras la CDU se hunde en el nordeste hasta su peor resultado regional desde 1949. Alice Weidel encuentra una de las claves de su avance, aunque la capital alemana vuelve a mostrar los límites territoriales
La aplicación estricta de la ley penal, según Francisco
Un arquitecto, un Papa y una metáfora: cómo el umbral de ingreso a los institutos juveniles puede convertirse en el primer gesto de redención o de condena para quienes los atraviesan

El espacio como campo de batalla
La admisión de capacidades ofensivas por parte de Washington pone en primer plano una realidad que diplomáticos y académicos llevan años debatiendo: el derecho vigente no alcanza para regular lo que ya ocurre en órbita

El proyecto por Malvinas
Examen sobre el régimen penal y sancionatorio del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional


