
Cada día son más los jóvenes que deciden irse del país para buscar en otro lado las oportunidades que Argentina no les está dando. Entre las principales causas de este éxodo están la inestabilidad económica que vivimos permanentemente, la inseguridad y la sensación de que no hay posibilidades para progresar ni a mediano ni a largo plazo.
Los datos oficiales de la Dirección Nacional de Migraciones confirman esta realidad. En los primeros nueve meses del año, más de 26 mil argentinos se fueron en busca de un futuro mejor. Además, de una encuesta de la UADE surge que el 70% de los jóvenes de entre 16 y 24 años preferiría irse a vivir a otro país. Estos números, como tantos otros, son verdaderamente preocupantes.
Muchos de los que hoy toman la decisión de abandonar la Argentina, o están pensando en cómo hacerlo, son jóvenes, los líderes del mañana. Emprendedores, futuros empresarios y profesionales que se formaron y capacitaron en nuestro país, hoy se sienten expulsados y deciden dejarlo, desarrollando todo su potencial en otro lugar.
Cuando hablamos de juventud, no podemos no hablar de los empleos del futuro, la tecnología y el desarrollo tecnológico. Al ser nativos digitales, los más jóvenes son los que más saben y entienden de estos temas y quienes más aportan a que la industria de la economía del conocimiento crezca y se expanda en nuestro país. Sin embargo, el Gobierno Nacional elige seguir mirando para otro lado por razones que parecen ser solamente ideológicas.
Pero lo que no están viendo es que la economía del conocimiento genera empleo (y cada vez más), principalmente para jóvenes, mucho más rápido y con mejores salarios que la mayoría de los otros rubros de la actividad económica.
Durante el gobierno de Juntos por el Cambio se aprobó una ley que fomentaba el crecimiento de esta tremenda industria, con el apoyo de todos los actores involucrados. Pero, a las pocas semanas de asumir, el nuevo gobierno kirchnerista decidió suspenderla, y reemplazarla por una nueva ley de economía del conocimiento que vuelve a foja cero todos los avances que se habían realizado.
Ahora bien, ¿por qué esta industria es tan elemental en la vida cotidiana de las personas? Detrás de todas las aplicaciones que utilizamos cotidianamente en nuestros celulares, en las computadoras y en otros dispositivos, hay empresas y emprendedores que volcaron sus conocimientos para crearlas. También abarca a la robótica, los satélites, las impresiones 3D, los videojuegos, la inteligencia artificial y tantas otras ramas de la tecnología.
Jóvenes como Pierpaolo Barbieri, Pato Jutard, Verónica Silva, Mateo Salvatto y Gonzalo Waisman, entre otros, son el presente y futuro de esta industria en Argentina. Emprendedores tecnológicos que, cada uno en su escala, generan muchísimas oportunidades laborales para nosotros y para los que vienen. Por eso es clave apoyarlos, y brindarles herramientas y facilidades que fomenten su desarrollo integral.
Entre tantos jóvenes que deciden dejar el país, se nos están yendo muchos como ellos. Que tienen ideas fantásticas para desarrollar pero, ante la cantidad de trabas que el Gobierno les pone, prefieren llevarlas a lugares del mundo en donde es más fácil que puedan crecer. Es algo que como sociedad no podemos permitir que siga pasando.
Este es uno de los tantos motivos por los cuales decidí involucrarme en política: poder impulsar iniciativas que los apoyen, los contengan y los potencien. No queremos que el conocimiento que tienen los argentinos se nos vaya, los queremos y necesitamos. El conocimiento argentino tiene que quedarse acá, tenemos los mejores recursos humanos. Si sabemos cómo aprovecharlos, vamos a desencadenar una gran ola de crecimiento impulsada por el talento local.
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