
Es falso. La deuda pública no financió ninguna fuga de capitales. ¿Por qué? Porque nadie financia ninguna fuga de capitales. Repetir este latiguillo es no entender conceptos básicos de economía y contabilidad.
Que dos magnitudes numéricas sean similares no quiere decir que una explique a la otra. De ninguna manera.
Por ejemplo: si mi salario es de $50.000 y mi vecina se compró una bicicleta por la que pagó $50.000, eso no quiere decir que mi salario haya financiado la compra de la bicicleta de mi vecina.
Análogamente, si la Formación de Activos Externos (“Fuga de capitales”) en 2019 fue de USD 27.000 millones, y el dinero que el FMI le prestó al gobierno de Macri fue de USD 28.000 millones, eso no quiere decir que el FMI haya financiado la fuga de capitales.
De ser así, en el año 2008, cuando la fuga de capitales totalizó USD 23.000 millones, tendríamos que decir que el superávit comercial (cambiario, no devengado) de USD 21.000 millones fue el que financió la fuga. Otro sinsentido.
Cambio de activos
Es que, en rigor de verdad, nadie financia la fuga de capitales porque no es un concepto que exija financiación. Para el que la realiza, se trata del cambio de un activo por otro.
Si Mariana mañana decide cambiar 1 millón de pesos por dólares comprándolos al dólar turista, y los resultantes USD 6.000 los deja en el colchón, Mariana habrá fugado capitales. ¿Y quién la financió? Nadie, a menos que haya tomado un préstamo en su banco para realizar la operación, lo que Mariana hizo fue una operación de contado, por la cual cambió su activo en pesos por un activo en dólares.
Por otro lado, si el gobierno toma deuda (en dólares, en pesos, o en kilos de dulce de leche), esa deuda la toma porque los gastos superan a los ingresos. No existe otra explicación.
Por último, si el superávit comercial es positivo es porque el país exportó más de lo que importó, y algunos exportadores tendrán más dólares en su activo, y algunos importadores, a cambio de los dólares que entregaron, tendrán más mercadería, para volcar en el mercado local.
Como se observa, la deuda no financia la fuga de capitales, ni el superávit comercial, ni ningún otro concepto de la balanza de pagos de un país. Lo que sí financia la deuda pública es el gasto del gobierno, que se compone de gastos corrientes (como los salarios de los empleados y las jubilaciones), gastos de capital (como la realización de puentes y caminos) y el pago de vencimientos de deuda.
Investigación penal
En este contexto, ya podemos anticipar el resultado de la “querella criminal” que se llevará adelante para averiguar qué pasó con la deuda: el destino de la misma fue a parar a jubilaciones, subsidios, intereses de la deuda y obra pública, entre otros conceptos del gasto del gobierno.
¿Y la fuga de capitales? Nada que ver. Durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando la deuda aumentó en USD 82.000 millones, la fuga de capitales fue de USD 86.000 millones. Durante los años de Néstor Kirchner y hasta 2008, cuando la deuda cayó en USD 13.000 millones, la fuga de capitales ascendió a USD 36.000 millones. Es decir, no hay ni correlación ni causalidad entre una cosa y la otra.
Si se hace con honestidad intelectual (y con alguna herramienta básica de contabilidad), el resultado de la investigación penal sobre la deuda será contundente: la deuda fue a financiar el gasto público. Alberto Fernández puede llamar a eso “malversación de fondos”, pero ahí ya ingresamos en un debate totalmente distinto.
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