
La Argentina atraviesa hoy, y desde hace muchos años, una certeza y una duda que dan vueltas en la cabeza de la gran mayoría de los actores políticos de nuestro país sin importar su procedencia ideológica.
Certeza: es imprescindible fomentar la producción y el desarrollo en todos los rubros económicos.
Duda: ¿entran y son viables todos estos conceptos en lo que significa Vaca Muerta?
La respuesta es sí. Y es ese, justamente, el que debe ser el punto de partida para nuestra reconstrucción como país. En ese yacimiento está la gran oportunidad argentina para terminar de despegar en su desarrollo.
Todo emprendimiento se piensa siempre desde los potenciales ingresos, ganancias y desarrollos futuros. Esto, sin dudas, debería ser trasladable a una macroeconomía. Nos sacaron de nuestra conciencia, las fórmulas para hacer correctamente las cosas.
Pero de ninguna manera esto significa que estamos perdidos. Por el contrario, hay que sacarse el miedo de pensar en grande. ¡Somos argentinos!
Vaca Muerta debe ser nuestro faro para la reconstrucción nacional, para nuestro desarrollo. Así se sabe desde hace varios años, pero nunca tuvo hasta el momento en nuestro país el lugar que realmente se merece. Mediocridades políticas de los distintos gobiernos apalancados por contextos externos desfavorables hicieron que nunca se pusiera ahí el foco real.
Motivos sobran para entenderlo. Se necesita convencimiento político para apostar por lo nuestro y un programa de desarrollo nacional pensado de forma estratégica y conteniendo a todos los actores involucrados para el beneficio de nuestra sociedad.
Vaca Muerta posee el 40 por ciento del gas y el 60 por ciento del petróleo no convencionales del país.
Vaca Muerta cuenta con una capacidad de poco más de 16.200 millones de barriles de petróleo, significa multiplicar por diez las actuales reservas de la Argentina.
Vaca Muerta tiene más gas no convencional que en toda Rusia y descubrió más petróleo no convencional que en Venezuela. Dos de los países con mayores reservas del mundo.
Vaca Muerta es tan importante porque en los últimos 150 años la población mundial se multiplicó por 5 y el consumo de energía se multiplicó casi por 50. Hay déficit mundial de reservas, y Argentina con este descubrimiento coloca la oferta de esos hidrocarburos en los niveles de hace 60 años atrás.
Vaca Muerta es la reserva de gas y petróleo no convencional más importante de Argentina y la segunda de gas más grande del mundo
Vaca Muerta multiplica por 5 las reservas de petróleo y por 14 las de gas. Argentina podría venderle gas y petróleo al mundo, pero eso solo si activa todos los sectores productivos.
Vaca Muerta necesita del Agro y su Agroindustria, para que esta le enseñe los caminos a recorrer para ser una Industria sustentable.
Vaca Muerta necesita del campo, pero el campo necesita estar libre de confiscaciones impositivas. Debemos darle a la industria agropecuaria libertad, por medio de garantizar el derecho a la propiedad, y sobre todo tranquilidad.
Vaca Muerta, entonces, nos muestra y enseña que las verdaderas reservas monetarias de la Nación no se encuentran en el Banco Central de la República Argentina, se encuentran en sus reservas naturales.
Por último, y con el reseteo económico post COVID-19, surge también la necesidad de utilizar monedas de curso legal digital jurisdiccionales con las pasarelas de pago ya existentes y homologadas por Prisma.
Partiendo de esto, se solucionan nuestros eternos problemas de inflación y dependencia de una moneda hiperdevaluada como el dólar norteamericano. Siempre todo atado a niveles de producción y desarrollo expansivos, que sustenten un verdadero Programa de Desarrollo Nacional (PRODENA).
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