
Estamos a un año de lograrlo. Fuimos de $46 a $200 por dólar en un año. Es decir, aumentamos el tipo de cambio 4 veces en ese lapso. Si mejoramos un poco esta performance, podríamos llegar a los $1.000 en octubre del 2021.
La solución es fácil y sus consecuencias, evidentes:
1) Podríamos sacarle tres 0 al peso y volver al 1 a 1
2) La discusión sobre si somos o no Venezuela, se aclararía definitivamente: con 90% de pobres, no habría duda alguna.
3) Tendríamos un “tipo de cambio competitivo”, así que los exportadores estarían felices (claro que las retenciones serían del 350% y volverían a estar tristes, pero habría fondos para multiplicar los subsidios que llegarían al 80% de la población... siempre quedarían afuera un 10% que sería “el número oficial de pobres”).
4) La oposición simplificaría sus internas porque, gane quien gane, podría afirmar que el Gobierno lo ha hecho peor… claro que con 80% de la población como empleados públicos y receptores de uno o más subsidios, el resultado puede no ser tan cantado.
5) El 1 a 1 puede extenderse al voto de los niños de 6 a 12 años, para plebiscitar por voto directo y secreto, emitido por ellos mismos, si quieren volver a las aulas en el 2021… el resultado sería cantado: podríamos suprimir la educación primaria. Así, en 5 años agotaríamos el stock de estudiantes secundarios y, cerradas las Universidades para evitar los focos de subversión reaccionaria (así lo hizo Mao en China entre 1966 y 1976) podríamos eliminar –lisa y llanamente– el gasto educativo, con un gran ahorro presupuestario para las arcas del Estado.
6) Finalmente, podríamos llegar a una fórmula de Unidad Nacional: Dylan-Balcarce o Balcarce-Dylan, elegida tirando la moneda (que tendría un numero 1 de cada lado; 1 a 1, por lo tanto, daría lo mismo).
Esta burda pesadilla podría evitarse si recurrimos al sentido común y nos dejamos de competir por quién hace la marcha, banderazo, cacerolazo o bocinazo, presencial o virtual, más exitosa el 27O o el 8N, y nos ponemos a trabajar en serio para salir de la actual crisis.
“Del ridículo no se vuelve”, dice el refrán popular…
¿Cuánto más tiempo tendremos que recorrerlo?
* El autor fue ex embajador en China, Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil
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