
Lo que hemos visto sobre dos ministros de un mismo espacio político peleándose públicamente es inaceptable. Mientras millones de argentinos están intentando sobrellevar las consecuencias sanitarias, económicas, emocionales y de inseguridad de la pandemia, los que tenemos el peso de las decisiones no podemos dejarnos llevar por impulsos adolescentes o internas partidarias. La gravedad de la situación nos exige equilibrio y moderación, respeto ante la angustia y la incertidumbre de la gente y un mínimo de empatía para ponernos en el lugar de los que peor la están pasando.
Por eso, les exigimos a los ministros de un mismo espacio político un trabajo coordinado. Los que somos oposición venimos trabajando codo a codo con el oficialismo para encontrar acuerdos en cuestiones vinculadas a la salud, el trabajo y la seguridad. Tenemos frente a nosotros la enorme responsabilidad de atender las tres pandemias. Resolver primero y hacia adentro las diferencias, aún en el disenso, es como mínimo una actitud sensata y debería ser signo de esa madurez que hoy la sociedad exige y reclama tanto a unos como a otros.
La descoordinación siempre trae pésimas consecuencias. Un plan de seguridad requiere del trabajo conjunto entre las distintas fuerzas y las autoridades locales, además del compromiso con las víctimas y sus familiares. Por otro lado, al hacer públicas las tácticas operativas o anunciar los despliegues en territorio en vez de prevenir se facilita el delito que, al igual que la pandemia, se mueve constantemente y no reconoce límites geográficos como tampoco grupos sociales.
La falta de sincronización nos preocupa. Los gobiernos locales necesitamos unidad de criterio y coordinación a nivel nacional y provincial para que las respuestas lleguen y las soluciones concretas no se dilaten. El trabajo conjunto vuelve a ser fundamental.
La prioridad sigue siendo la misma: cuidar la vida de cada vecino, de cada familia; eso es lo más valioso que tenemos. La seguridad es una cuestión demasiado seria como para discutirla vía Twitter o a los portazos y gritos. Tenemos que acercar posiciones y encontrar dialogando lo que difícilmente solucionaremos con peleas internas y chicanas políticas.
Nadie puede solo ni tampoco tiene todas las respuestas. Nuestro compromiso es ayudar y colaborar desde el diálogo. De eso estamos convencidos y es algo que la pandemia tendría que enseñarnos: las mejores soluciones siempre llegan de la mano del diálogo y trabajando en equipo. Desde ahí es desde dónde se construye futuro o cualquier plan de salida, una salida en la que nadie puede sentirse olvidado o sin apoyo.
Somos distintos a los que gobiernan el país, pero el país es el mismo. La pandemia nos mostró la necesidad de trabajar unidos; ahora nos desafía a salir mejores porque la Argentina se construye para adelante.
El autor es intendente de Vicente López
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