
Estamos viviendo momentos de una gravedad excepcional a causa de la pandemia, que se suma a la crisis económica, financiera y social que los argentinos venimos arrastrando desde hace décadas y nos lleva a una alarmante confusión, desasosiego, y hartazgo social.
La historia, que es la memoria de los pueblos, no solo es un racconto de lo acontecido sino que investiga los hechos, sus orígenes, su desarrollo y su final. Esto nos permite sacar conclusiones y enseñanzas que nos orientan y conducen para afrontar situaciones similares a la que la vida nos enfrenta.
Estamos conmemorando los 200 años de la muerte del general Manuel Belgrano, ocurrida el 20 de junio de 1820, conocido como “el día de los tres gobernadores”, por haber ejercido en esa fecha el Poder Ejecutivo en Buenos Aires los gobernadores Ramos Mejía, Miguel Estanislao Soler y el Cabildo.
Pero no es mi propósito hablar de la vida del prócer. Sí quiero, en razón de los momentos que vivimos y que requieren de decisión y firmeza, tomar el ejemplo la actuación del general Belgrano cuando se encontraba en Tucumán en 1816 ante una angustiante situación de total indefección de recursos que padecía el ejército a su mando. En razón de ello impone a los comerciantes de la ciudad una contribución obligatoria de $12.000. Habían aportado $6.820 -restaban por completar $5.180-, y ante la premura que las circunstancias le exigían los intima a que dentro de las 24 horas completaran el monto comprometido. Para ello saca la circular redactada de su puño y letra en la que indica que si no se cumple con lo comprometido tomará providencias que causen males que él desea evitar. Cuando da la fecha, pone la hora en que fue dada esta orden para que no hubiere equívoco en cuanto a su vencimiento.
Paso a transcribir la carta del general Manuel Belgrano:
Incluyo a Ud. la adjunta lista de los individuos que deben integrar la cantidad que pedí para subvenir a las urgencias del ejercito a mi mando a fin de que haga Ud efectivo el dinero en veinticuatro horas se entreguen los cinco mil ciento ochenta pesos a disposición del Sr Intendente del Ejercito al completar de los doce mil que pedí al Sr Gobernador Intendente en esta Provincia en la inteligencia en que espero no se me dará lugar a tomar providencias que causen males que deseo evitar.
Dios guíe a Ud, en Tucumán a 30 de octubre en 1816. 8 de la noche.
Manuel Belgrano
Sr Don Pedro José Velarde Diputado del Comercio en esta Ciudad
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