
Nos encontramos frente a una situación inédita en el mundo, donde un nuevo virus puso en jaque la inercia en la que se movían las sociedades. La pandemia del coronavirus COVID-19 y el confinamiento obligatorio no solamente nos enfrentó cara a cara con la finitud -tabú que el ser humano oculta diariamente por supervivencia-, sino que nos obliga a transformar la crisis en oportunidad creativa.
Esta situación, única y de incertidumbre, puede hacer que el espectro paranoide, esa personalidad tóxica del delirio persecutorio, de la desconfianza permanente, ronde en cada uno de nosotros. No es un buen momento para buscar excusas. La vida son momentos que gastamos, usamos y administramos. Depende de nosotros aprovechar las crisis, ya que es en ellas y en la diversidad donde emergen los capaces.
¿Y cómo se hace frente a esta situación? Con una educación que busque un “optimismo realista”, ya que no podemos cambiar los hechos, pero sí podemos tomar actitudes para afrontar el problema y hacer lo mejor posible. Quien no se forma para ser capaz de crear, de innovar y ser resiliente, es un incapacitado social.
Hay que encontrar buenos promedios en la crisis, porque nadie es un robot, una máquina perfecta. Todo es un promedio: el medio es un promedio, las personas son un promedio y los vínculos son un promedio. Y para superar esa perfección del robot, hay que ser creativo.
Una educación de vanguardia debe enfocarse a formar personalidades cívicamente aptas en el ejercicio de su rol soberano. El Estado y la Nación en su conjunto, deben priorizar la educación como eje de cambio y desarrollo del ser humano y de la sociedad.
Por todo lo aquí expresado y a la luz de las decisiones que se han tomado y seguirán tomando a nivel local, regional y mundial para sobrellevar esta situación de pandemia y crisis es que se hace imprescindible poner en valor a la política, ya que son los conductores de las naciones quienes tomarán el timón para sacarnos de esta situación. El futuro será alentador si podemos formar a los dirigentes políticos, de manera ética, moral y profesionalmente para que logren liderar los cambios que lleven a nuestras sociedades a estar cada vez más capacitadas.
La crisis humanitaria en la que nos ha puesto el COVID-19 es una oportunidad de resiliencia. No la desperdiciemos.
El autor es presidente de la Confederación Mundial de Educación (COMED), presidente de la Federación de Asociaciones Educativas de América Latina y el Caribe (FAELA), rector emérito de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y asesor general del Grupo Vanguardia Educativa (VANEDUC).
Últimas Noticias
Cambios en la FED y efectos en Perú y América Latina
Las expectativas generadas por la posible designación de Warsh influyen de manera directa en la percepción de tasas de interés internacionales, flujos de capital y la valorización de los principales activos financieros del mundo

Innovación intergeneracional: más ideas, mejores soluciones
Actualmente, cerca de una de cada cuatro personas en la región pertenece a este grupo etario y la proporción de personas mayores de 50 años continuará creciendo de manera acelerada en las próximas décadas

Educación Digital obligatoria: la materia faltante en las aulas argentinas
El problema no es que menores estén conectados. El problema es que las empresas que los conectan aprendieron a explotarlos como negocio
El universo pyme como sistema inmunológico de la sociedad
Una red de pequeñas y medianas empresas cumple una función vital al absorber mano de obra y ofrecer oportunidades en regiones donde la administración pública y los grandes grupos empresariales tienen limitada presencia

Consejo de Paz: un importante primer paso para la estabilización de la Franja de Gaza
El encuentro, encabezado por Donald Trump, representará la primera vez desde que Hamas desató la agresión terrorista en octubre de 2023 que un representante de Israel se reúna con múltiples líderes árabes en un foro diplomático formal

