70 años de China: del ascenso de Mao Zedong a ser potencia mundial

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Xi jinping ((REUTERS/Florence Lo)
Xi jinping ((REUTERS/Florence Lo)

El 1 DE Octubre de 1949 desde el balcón de la puerta principal de la “Ciudad prohibida” y frente a la Plaza Tiananmen, Mao Zedong anunció la creación de China Popular.

Había triunfado sobre la fuerzas del Kuomitang que encabezaba el general Chiang Kai Shek, (aliado de los Estados Unidos) expulsándolo a la isla de Taiwan, recuperando todo el territorio continental, como sucede hasta la fecha.

La República Popular en el día de hoy no es más el país pobre, atrasado y humillado que heredó Mao Zedong, sino que es la segunda economía mundial, el país que más exporta e importa en el mundo, el que se encuentra en los primeros puestos en la creación de la denominada inteligencia artificial, el que logró “ver” la otra cara de la Luna, y el que se halla a la cabeza de la exploración científica de la Antártida y del espacio ultraterrestre, el que tiene 850 millones de personas que usan Internet (61 % de la población).

Esta China Popular es la que debe interesar a los argentinos y a la Argentina, ya que es uno de los principales destinos de nuestras exportaciones agropecuarias y la que en plena crisis financiera le ingresó al Banco Central de la Argentina un swap de 10.000 millones de yuanes.

Es decir la China que hoy festeja su 70 aniversario es una potencia mundial, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU es el país que más soldados aporta a las misiones de paz de Naciones Unidas y el que tiene un gran poder de influencia en los asuntos globales de seguridad que se tratan en la ONU, y es un aliado incondicional en dos temas muy importantes de la política exterior argentina: MALVINAS y en la eventual Reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas..

La etapa actual de las relaciones internacionales se encuentra teñida por el enfrentamiento comercial de grandes proporciones entre China y los Estados Unidos, que desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, intenta detener el avance arrollador que China venía imponiendo a la economía mundial y desafiaba el liderazgo norte americano.

Esta lucha comercial es también tecnológica y geopolítica, y en el corto plazo parece que, ni China ni los Estados Unidos vencerán, ello implica un desgaste para el mundo que ha comenzado a percibir los resultados negativos y nota un retraso en el crecimiento económico global, que ya se hace sentir con fuerza en Europa Occidental.

China no es una democracia representativa, sino que se designa a sí misma como una democracia popular, su sistema político es definido como un “Socialismo con características Chinas” con un Partido Comunista que define el camino a seguir.

Fue creado por Mao Zedong y su amigo Zhou Enlai hace 100 años.

El Comité Central compuesto por 300 miembros y que se reúne anualmente, es el que decide las políticas que seguirá el gobierno.

Por su parte, el Comité Permanente del Buró Político Central del Partido compuesto por nueve miembros es la conducción política de China y su secretario general es el presidente de China, hoy el cargo lo ejerce Xi Jinping que fuera reelegido en el año 2018 por cinco años.

En síntesis, un Estado de 1400 millones de habitantes con una conducción centralizada, un programa de gobierno fijado por el Partido Comunista y una ejecución descentralizada.

Después de 70 años parecería difícil afirmar que el sistema no funcionó. Si bien pagó costos altos, como el de la represión de la Plaza Tianamen en 1981, la represión religiosa al budismo tibetano y la falta de libertad a los otros cultos, no tuvo que “travestirse en una democracia liberal” como lo hizo la URSS al perder la guerra fría.

La Reforma y la apertura iniciada por Deng Xiaping en 1978, determinó que el Estado chino abandonara la exclusiva propiedad de todos los bienes de producción, pero no dejó todo librado a las fuerzas del mercado y mucho menos cambió su sistema de partido único (en realidad hay otros partidos políticos pero sin peso alguno)

El problema para China en la realidad actual es el enfrentamiento comercial y tecnológico con los Estados Unidos, el que constituye un problema para el mundo globalizado y obviamente para la Argentina. En ese marco creemos que no se debe optar por uno u otro, sino mirar la realidad con ojos argentinos como decía Arturo Jauretche, esa es la manera en que se deben observarse y resolverse los problemas internacionales, defendiendo el interés nacional sin posiciones ideológicas, más allá de que algunas no nos parezcan simpáticas o tengamos empatía con otra.

Por ahora ese enfrentamiento entre las dos grandes potencias no ha sido determinante para la posición argentina en todos los temas, pero obviamente de continuar el conflicto habrá mayor presión, sobre todo desde el poder “soft” que Estados Unidos maneja con mayor habilidad y presencia. Además la historia nos une con los Estados Unidos desde nuestra existencia como Nación y ello hace que exista, sin lugar a dudas, instituciones similares, historias parecidas y afinidad cultural.

China recién apareció en nuestro firmamento cuando hace 45 años la Argentina estableció relaciones diplomáticas en el año 1972, habiendo tenido relaciones comerciales de muy baja intensidad veinte años antes. No obstante ello, nuestra economía tiene con China una complementación que no mantiene con los Estados Unidos que es otra potencia agrícola, como la Argentina, y compite por obtener mejores precios y ganar mercados.

En síntesis la República Popular China está festejando sus 70 años de vida y esta fecha coincide con un enfrentamiento a nivel comercial y tecnológico con los Estados Unidos que mantiene su liderazgo excluyente a nivel militar, tecnológico y científico.

En ese marco la Argentina, que muy posiblemente tendrá un nuevo gobierno próximamente, deberá sopesar milimétricamente su posición en los asuntos internacionales, priorizando el interés nacional por sobre toda otra consideración, en el entendido que ello significa, en primer lugar recuperar la autonomía política en la toma de decisiones.

El autor es diplomático ex embajador en China y Canadá y ex representante permanente ante la ONU