Lo que la Cumbre nos dejó

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Concluyó la reunión del G20 en la ciudad de Buenos Aires con un éxito ejemplar en cuanto a su organización y muchos objetivos cumplidos. Quizás lo más importante para la Argentina, además de los acuerdos bilaterales firmados con los distintos mandatarios, haya sido demostrar que también podemos ser muy civilizados, organizados y creativos cuando nos lo proponemos. Talento nos sobra, a veces lo que falta es voluntad política.

No hubo un contratiempo, un desmán, nada de que avergonzarnos y todo por que enorgullecernos. Pero hoy volveremos a la realidad, que es muy dura en términos económicos. Las fiestas en algún momento se pagan. Y aunque a muchos les cueste entender, tuvimos doce años de fiesta con precios de materias primas por las nubes que permitieron al gobierno de los Kirchner dilapidar, hacerse los magnánimos con el dinero ajeno y hasta llenar sus propias arcas, en lugar de ser previsores y visionarios cuidando nuestro dinero para cuando llegara la época de las vacas flacas que, tarde o temprano, siempre llega.

(Presidencia)
(Presidencia)

No exculpo con esto los desaciertos y fallas del gobierno de Macri, pero también entiendo que no hay soluciones mágicas. No se sale de las crisis sin sufrimiento, ni de las personales ni de las económicas.

Donald Trump, quien mantuvo un rictus poco amigable durante toda la cumbre, fiel a su estilo, sin embargo, se retiró con un acuerdo firmado con Canadá y México que deberá ser aprobado por el Congreso; y una tregua en la guerra comercial con China. El presidente de los Estados Unidos se comprometió por un período de 90 días a no elevar del 10% al 25% los aranceles a productos chinos tal como había prometido que lo haría a partir de enero, mientras Xi Jinping, su par chino, acordó comprar más bienes estadounidenses, sobre todo del sector agrícola que es el que más se ha visto perjudicado. Ambos convinieron seguir avanzando en negociaciones durante este período. Trump evitó reunirse con el príncipe de Arabia Saudita, Mohámed bin Salmán o MBS, como lo llaman en los Estados Unidos y con Vladimir Putin, más como estrategia que por convicción, para evitar más críticas. Ya no cabe ninguna duda de que el príncipe fue el autor intelectual del crimen del periodista Jamal Khashoggi, y que en la investigación que lleva adelante el director del FBI Robert Mueller en los Estados Unidos sobre el Russiagate el Presidente queda más involucrado día a día, aunque se victimice y lo denomine una caza de brujas.

Por su parte Putin y el príncipe de Arabia Saudita hicieron alarde de su amistad y complicidad con un saludo que se viralizó y recorrió el mundo. Ambos tienen esqueletos en sus placards y no parece preocuparles en lo más mínimo.

Macron, el presidente de Francia, fue recibido al bajar del avión por dos operarios de Ezeiza con chalecos amarillos como si fuera un presagio de lo que sucedería un día más tarde en su país. Manifestantes con chalecos amarillos protestaron en las calles francesas contra el gobierno. Incendiaron autos y vandalizaron monumentos históricos como el Arco del Triunfo en París. Queda así demostrado que grupos de inadaptados hay en todas partes del mundo, ni los países más avanzados se salvan.

La ciudad de Buenos Aires quedo sitiada por operativos de seguridad, las manifestaciones contra la cumbre se llevaron a cabo de forma controlada. Pero a esos manifestantes tengo malas noticias para darles: se equivocaron con los carteles. Es Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, y no Trump hoy quien pregona el libre comercio y la economía capitalista o de mercado, como más les guste llamarla. Así que muchachos, empiecen a ver en Trump a un aliado ya que es tan proteccionista como ustedes. El mundo cambió a una velocidad que no les dio tiempo para actualizarse.

Un mérito grande, el silencio de Cristina y toda la oposición que parece haber desaparecido en estos tres días de cumbre. No es un tema menor ya que sabemos la capacidad para movilizar, arengar y dividir. Habrán hecho un pacto con el gobierno, o quizás concurrieron todos a la clase de yoga y meditación del primer ministro de la India, Narendra Modi, en la Rural , y se elevaron . Enbuenahora.

(Patricio Murphy)
(Patricio Murphy)

Para terminar, es necesario aclarar que el G20 se creó en 1999 como consecuencia de las crisis del Tequila, en México, en 1994 ; la de Rusia en 1998; y la de Brasil, en 1998-99, suplantando al G7 y G8. Argentina milagrosamente pasó a formar parte de este ilustre grupo que representa casi el 80% del Producto Bruto Mundial, no por el tamaño de nuestra economía precisamente, sino por duras gestiones que iniciara el ministro de economía de Carlos Menem, Domingo Cavallo, en un esfuerzo de insertar nuevamente a la Argentina en el mundo… Y Menem lo hizo. Las reuniones anuales y toma de resoluciones comienzan en el 2008 a raíz de la profunda crisis económica mundial, cuando Cristina Kirchner asistió como mandataria argentina. Pero los 20 miembros se mantienen inalterables desde su creación en 1999. Macri tiene el mérito de haber vuelto a reinsertar a la Argentina en el mundo después de años de aislamiento, habiendo logrado presidir y ser Buenos Aires sede de la cumbre 2018.

Pero para ver resultados va a haber que esperar. Todavía tenemos un largo camino por delante. Para que vengan inversiones al país se necesitan más elementos de los actualmente existentes. Debemos crear las condiciones adecuadas a largo plazo, dar las garantías necesarias y legislación apropiada que perdure en el tiempo, más allá del partido que gobierne. Trazar un camino que vaya en una única dirección, siempre para adelante. Si algún día lo entendemos, daremos finalmente el gran salto.