Luego de conocerse nuevos casos a través de videos viralizados, ¿hasta dónde tiene que llegar la violencia para que terminemos con el bullying en nuestro país? ¿Cuántos chicos, chicas, adolescentes sufriendo, con miedo, sin ganas de vivir, tenemos que conocer para entender que es urgente tomar en serio y con responsabilidad el drama del acoso escolar?

Una encuesta que realizamos desde El Sabato Espacio Cultural de la UBA junto con la Comunidad Antibullying Argentina, muestra datos alarmantes de lo que viven nuestros hijos en las escuelas porteñas. El 60% de los chicos se siente solo. El 45% siente miedo a ser agredido. El 35% fue intimidado por compañeros. El 78% reconoce que hay agresión física dentro y fuera del colegio. El 54% menciona que el hostigamiento continúa a través de las redes sociales.

Sumado a esto, un relevamiento realizado por la organización internacional Bullying Sin Fronteras muestra un crecimiento del 30% en las denuncias realizadas en todo el país y casos más violentos que en años anteriores. Los últimos casos de conocimiento público nos muestran ese nivel de violencia. Los mensajes que nos llegan de todos los pueblos y las ciudades del país nos lo confirman.

El bullying, el acoso escolar, es la primera causa de suicidio adolescente en el mundo (según OMS). Deja una huella en la dignidad de los chicos que lo sufren, daña su autoestima, que es la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Si nuestros niños, niñas y adolescentes no desarrollan una autoestima sana, tendrán mayores dificultades para superar sus miedos, confiar en sus capacidades para sobreponerse a conflictos, cosas que seguramente influirán en las decisiones que tomen siendo adultos.

Los estudiantes (cerca del 60%) dicen que los docentes y las autoridades no saben qué hacer. Y este es un punto clave. No se capacita a los maestros y los directivos de las escuelas del país, ni se les brindan herramientas concretas para detectar, atender y trabajar sobre el acoso escolar.

El bullying nos afecta como sociedad y nos termina pegando a todos. Es un fenómeno más complejo que un conflicto entre pares. Tenemos que empoderar a los alumnos haciéndoles entender que todos cumplen un papel importante para terminar con esta problemática.

Es imprescindible modificar la ley actual. Es necesaria una ley que defina claramente la problemática del acoso y las acciones, las herramientas y los equipos interdisciplinarios que deben actuar frente a una situación en nuestras instituciones educativas. Es urgente. Es ahora.

Gobierno, legisladores, organizaciones de la sociedad civil, familias, la comunidad toda, debemos ponernos a trabajar juntos en el desarrollo de la cultura de la convivencia. Promover el diálogo, el reconocimiento y la aceptación de las diferencias, la escucha, la solidaridad, el compromiso y el respeto para que estos chicos puedan construir y disfrutar un presente distinto que les permita vivir un futuro mucho mejor.

El autor es director de El Sabato Espacio Cultural, FCE-UBA.