Religión del mercado o eticidad de las relaciones económicas y financieras

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El documento "Oeconomicae et pecuniariae quaestiones" que fue elaborado por una comisión vaticana (Congregación para la doctrina de la fe-Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral) trata el tema de necesidad de meditar y dialogar sobre el contenido ético del actual sistema económico y financiero.

Ante el panorama que presenta el mundo actual en torno a un alto crecimiento y desarrollo y una cantidad gigantesca de seres que viven en la pobreza, la Iglesia una vez más hace a través de este documento un llamado para que la extraordinaria red de relaciones económicas y financieras y las autoridades políticas tomen medidas para garantizar un contenido ético de esas relaciones, apuntando al bien común. "Hoy, -dice el papa Francisco y transcribe el documento -pensando en el bien común necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana" (Laudato sí, Nro. 189).

¿En qué consiste la ausencia de valores éticos en las relaciones de los operadores del mercado y los consumidores? En que se objetiva y cosifica al ser humano quien tiene importancia en tanto pueda haber un intercambio de cosas, en tanto pueda dejar una ganancia. No puede ser que se mida las relaciones interpersonales sólo "con parámetros de cantidad y eficacia en la obtención de beneficios" . De ahí que se apele "a la construcción de un mundo más justo y solidario".

Así, se afirma en el documento que comentamos que "desde una perspectiva plenamente humana, puede haber un círculo virtuoso entre ganancia y solidaridad, el cual, gracias al obrar libre del hombre, puede expandir todas las potencialidades positivas de los mercados".

Se sostiene "la libertad de iniciativa", sin embargo, también se advierte que entendida en modo absoluto genera poderes que condicionan y dominan a los actores políticos. Por eso se pide la urgencia de una alianza entre los políticos y los agentes económicos en la promoción de lo que es necesario para el completo desarrollo de cada persona humana y de toda la sociedad.

Indica -recordando enseñanzas de Pio XI y Benedicto XVI en sus encíclicas Quadragesimo Anno y Caritas in Veritate -que de hecho los mercados no son capaces de auto-regularse y que por el contrario hay abusos inaceptables: hechos de inmoralidad, abusos y fraudes. Por ejemplo, comercializar algunos productos financieros, en sí mismos lícitos, en situación de asimetría, aprovechando las lagunas informativas o la debilidad contractual de una de las partes.

En otro importante párrafo de este trabajo donde se desarrolla la relación entre el trabajo y el dinero en tanto valores en juego y el orden debido entre medios y fines para la producción de bienes y la obtención de ganancias se afirma que "el trabajo, de (ser) un bien, se convierte en "instrumento" y el dinero, de (ser) un medio, se convierte en "fin".
Se pasa revisión a los malos manejos del crédito, de las asimetrías, de la especulación, del sometimiento de personas y de países por estos medios, al debilitamiento de los propios sistemas políticos, con una total pérdida de valores de nuestra sociedad civil.
En la última parte del documento se puntualizan algunas cuestiones económicas y financieras en el contexto actual que deben ser objeto en particular de consideraciones éticas.

Mediante la metáfora del "mercado" como organismo se habla de la "salud" y de la "intoxicación" de ese organismo. Sucesivamente se señalan caminos para el saneamiento de los mercados. Y uno de los caminos que se reitera en el análisis de las patologías -por continuar con la metáfora aunque es un término que nos pertenece -, es la regulación por medio de sistemas políticos y normativos de carácter nacional e internacional. Y en este aspecto se refiere a los intermediarios bancarios de crédito, la gestión del ahorro, la relación que existe entre el beneficio y la responsabilidad social empresaria, el destino de los activos financieros, la creación de comités éticos bancarios, la creación de un adecuado control de calidad en la creación de títulos de crédito de alto riesgo, el control de los llamados "derivados" o seguros contra riesgos inherentes a determinadas operaciones riesgosas, la prevención de las burbujas especulativas, Semejante evaluación ética se debe realizar respecto de los CDS (credit default swap) que incursionan en una suerte de "canibalismo" económico y socava la confianza en el circuito económico. Trata luego el tema de la fijación de las tasas, la expansión de los sistemas bancarios paralelos y el mundo de las finanzas offshore.

Transcribimos a continuación textualmente lo que el documento enuncia como las principales conclusiones.

Principales conclusiones

"Frente a la inmensidad y omnipresencia de los actuales sistemas económico-financieros, nos podemos sentir tentados a resignarnos al cinismo y a pensar que, con nuestras pobres fuerzas, no podemos hacer mucho. En realidad, cada uno de nosotros puede hacer mucho, especialmente si no se queda solo.

Muchas asociaciones con origen en la sociedad civil son, en este sentido, una reserva de conciencia y responsabilidad social, de la que no podemos prescindir. Hoy más que nunca, todos estamos llamados a vigilar como centinelas de la vida buena y a hacernos intérpretes de un nuevo protagonismo social, basando nuestra acción en la búsqueda del bien común y fundándola sobre sólidos principios de solidaridad y subsidiariedad.

Cada gesto de nuestra libertad, aunque pueda parecer frágil e insignificante, si se orienta realmente al auténtico bien, se apoya en Aquel que es el Señor bueno de la historia, y se convierte en parte de una positividad, que va más allá de nuestras pobres fuerzas, uniendo indisolublemente todos los actos de buena voluntad en una red que une el cielo con la tierra, verdadero instrumento de humanización del hombre y del mundo. Esto es lo que necesitamos para vivir bien y nutrir una esperanza que esté a la altura de nuestra dignidad de personas humanas.
La Iglesia, Madre y Maestra, consciente de haber recibido en don un inmerecido depósito, ofrece a los hombres y las mujeres de todos los tiempos los recursos para una esperanza fiable. María, Madre del Dios hecho hombre por nosotros, tome de la mano nuestros corazones y los guíe en la sabia construcción de aquel bien que su Hijo Jesús, a través de su humanidad hecha nueva por el Espíritu Santo, ha venido a inaugurar para la salvación del mundo".

Algunas consideraciones finales

El pasado jueves 17 estuvimos presentes en el auditorio de la Sala Stampa en Roma donde se hizo la presentación del documento que procuramos sintetizar. En las aclaraciones finales del mismo los presentadores -que son quienes suscriben el informe – revelaron -como puede verse en el rápido resumen que hacemos, ser conocedores profundos de la necesidad del diálogo entre la Iglesia y el mundo económico por una parte y de la realidad económica y financiera del mundo actual centrado en la economía de mercado por la otra. Sostuvieron el mercado como institución y afirmaron sin ambages que es un organismo que está gravemente intoxicado y que su salud depende de las medidas que se adopten, básicamente, de los controles que los Estados nacionales dicten y lleven a cabo, y los que provengan de los acuerdos internacionales. Y esto de por sí constituye un paso trascendente y un importante impulso moral.

Pero este diálogo "no puede proceder puramente como un diálogo dentro de la Iglesia. Será fructífero sólo si es conducido con aquellos cristianos que manejan la economía. Una larga tradición los ha llevado a considerar su Cristianismo como un asunto privado, mientras que como miembros de la comunidad de negocios se rigen por las leyes de la economía. Estos ámbitos han venido a aparecer como mutuamente exclusivos en el contexto moderno de la separación de los ámbitos subjetivo y objetivo. Pero el punto es precisamente que deberían encontrarse, preservando su propia integridad pero, al mismo tiempo, permaneciendo inseparables. Se está convirtiendo en un hecho cada vez más evidente de la historia económica, que el desarrollo de los sistemas económicos que se concentran en el bien común depende de un sistema ético determinado, el cual a su vez puede nacer y sostenerse sólo por fuertes convicciones religiosas". (Economía de mercado y ética según Joseph Ratzinger, Revista de Cultura Económica, Año XXIX Nro. 80 Agosto 2011:65-73).