La inflación mensual en Nicaragua sube a 0.49% en enero 2026

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo reportó un incremento mensual de los precios mayor al observado un año antes, destacando presiones en productos lácteos, frutas y servicios personales debido a factores internos y externos

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El ritmo inflacionario de Nicaragua
El ritmo inflacionario de Nicaragua en enero de 2026 registró un aumento mensual del 0,49%, superando ampliamente el dato de enero de 2025. (EFE/Jorge Torres/Archivo)

El 0,49% de aumento mensual en los precios marcó el inicio de 2026 para la inflación en Nicaragua, según datos divulgados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), ritmo que superó ampliamente el 0,17% registrado en el mismo mes de 2025 y evidenció una aceleración en la dinámica inflacionaria nacional.

El economista Néstor Avendaño explicó a Diario La Prensa que parte de la presión inflacionaria puede atribuirse a los aranceles impuestos por Estados Unidos, aunque aclaró que el efecto ha sido gradual y no inmediato por la existencia de inventarios acumulados y la lenta adaptación de las cadenas de suministro. A pesar de este aumento, la tasa de inflación anualizada se mantiene por debajo del rango considerado natural para la economía nicaragüense, que oscila entre 4% y 4,5%.

El grupo de bienes y servicios diversos también reflejó los efectos del alza de precios, con un incremento de 0,58%. Este comportamiento se debió principalmente al encarecimiento de productos de cuidado personal como crema de cuerpo, colonia, papel higiénico y jabón, así como aumentos en la joyería de oro y plata y en los servicios de peluquería para hombre (1,19%).

El economista Néstor Avendaño atribuyó
El economista Néstor Avendaño atribuyó parte de la inflación en Nicaragua a los aranceles impuestos por Estados Unidos y a la lenta adaptación de las cadenas de suministro. (EFE/Saul Martínez/Archivo)

En el sector de restaurantes y hoteles, los precios aumentaron 0,25%, impulsados por el alza en alimentos servidos en comedores (0,57%) y en comida rápida para llevar, como el pollo asado (1,85%). El rubro de muebles y artículos para el hogar también registró subidas, destacando el detergente en polvo para lavar ropa (1,94%), el cloro y desinfectante (0,73%) y el jabón de lavar vajilla (0,79%). Además, hubo incrementos en camas y muebles de sala.

El último informe de Inide no solo cuantificó el ascenso general de precios, sino que resaltó que la inflación interanual se ubicó en 3,03% y la inflación subyacente en 3,08%, excluyendo los rubros más volátiles. Este comportamiento repercutió directamente en el costo de la canasta básica, que aumentó en 428 córdobas (USD 12) y llevó el valor total a 21.249,74 córdobas (USD 582). La cifra representa un salto respecto a los 20.821,68 córdobas reportados al cierre de 2025, lo que implica una mayor presión sobre los presupuestos familiares.

Dentro de los sectores más afectados, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas registró un alza de 1,21%. Los productos lácteos encabezaron los incrementos: el queso subió 5,68%, la cuajada 2,30% y el quesillo 2,62%. Las frutas frescas, en particular la naranja (17,27%) y el limón (18,66%), también presentaron subidas destacadas. En el segmento de carnes, el pollo en pieza aumentó 1,67% y el filete de pollo, 5,96%, según datos publicados por Diario La Prensa.

La canasta básica de Nicaragua
La canasta básica de Nicaragua aumentó en 428 córdobas hasta los 21.249,74 córdobas (USD 582), lo que representa una mayor presión sobre los presupuestos familiares nacionales. (EFE/Jorge Torres/Archivo)

La única excepción relevante a la tendencia inflacionaria fue el grupo de recreación y cultura, que descendió 3,30% gracias a la fuerte caída en el precio del billete de lotería (menos 31,03%). De manera marginal, también se observaron bajas en alimentos para mascotas (menos 0,22%).

El panorama inflacionario de Nicaragua para enero de 2026 muestra una combinación de alzas en productos básicos y servicios cotidianos, presionado por factores externos como los aranceles internacionales y por dinámicas internas de consumo y abastecimiento. Aunque la tasa anual se mantiene bajo control histórico, el incremento en la canasta básica y en alimentos esenciales representa un desafío creciente para las familias del país.