El futuro de la logística: orquestar en lugar de apagar incendios

Lorena Luengo, gerente enfocada en logística moderna, plantea que la anticipación y la tecnología son hoy condiciones necesarias para gestionar cadenas de suministro complejas

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Lorena Luengo
Lorena Luengo es gerente enfocada en logística moderna (Foto: Movant Connection)

“Para que la guitarra suene lindo, primero tenemos que asegurarnos que esté afinada”. Con esa analogía, Lorena describe el riesgo de incorporar inteligencia artificial sobre bases de datos deficientes, y anticipa su visión de una logística que deja atrás la reacción oportuna para pasar a la orquestación.

¿Qué características tiene gestionar la logística en una industria que abastece segmentos tan distintos entre sí?

En la industria manufacturera, trabajamos con múltiples segmentos: línea blanca, automotrices, cadenas de comida rápida, heladería, construcción. Esa diversidad te obliga a ser bastante creativo y a conocer bien cada mercado para poder cumplir con cada uno.

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El producto en sí también tiene su complejidad. El poliestireno expandido se compone de un 98% de aire y un 2% de plástico. Eso tiene un impacto directo en el transporte: movemos un volumen enorme con un peso muy bajo, lo que define cómo se planifica toda la operación.

¿Cómo describirías el entorno en el que operan hoy las cadenas de suministro?

Me baso en el acrónimo BANI: frágil, ansioso, no lineal e incomprensible. Las cadenas son cada vez más robustas y eficientes, pero a la vez vulnerables ante cualquier disrupción: una crisis geopolítica, depender de un solo proveedor, un riesgo climático que para un contenedor en el puerto.

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También son ansiosas: operamos en incertidumbre constante, con variación de la demanda y presión permanente sobre los costos logísticos. Y son no lineales: un pequeño suceso puede tener un impacto desproporcionado. Una demora de una hora en la carga de camiones te genera un problema en la distribución de todo el día. Un error en la planificación puede multiplicar las fallas en las entregas.

¿Qué implica pasar de una logística reactiva a lo que vos llamás un modelo de orquestación?

En la logística reactiva te enterás de que falta un insumo cuando la máquina productiva ya dejó de funcionar. O te enterás de que el transporte no llegó cuando el cliente ya hizo el reclamo. En ese modelo no hay posibilidad real de anticiparse.

La logística moderna, en cambio, busca articular todos los eslabones de la cadena para anticiparse a que el hecho ocurra. Anticiparse a no tener el stock necesario, a no poder cumplir con el cliente. La anticipación es clave, y para eso la tecnología hoy no es una ventaja competitiva: es una condición necesaria para seguir siendo competitivos.

Logística moderna
"En logística tenés muchísimos datos, pero eso no implica tener información. La información es la construcción de esos datos orientada a la toma de decisiones", expresa Lorena (Foto: Shutterstock)

¿Cuál es el rol de los datos y la tecnología en esa transición?

Hay una diferencia importante entre datos e información. En logística tenés muchísimos datos, pero eso no implica tener información. La información es la construcción de esos datos orientada a la toma de decisiones.

Y acá aparece también el riesgo de la automatización. Si querés incorporar inteligencia artificial sobre una base de datos desordenada, el resultado es un caos. Es como conectar el mejor amplificador del mundo a una guitarra desafinada. Para que suene bien, primero hay que afinar la guitarra. La salud de las bases de datos es la condición previa a cualquier automatización.

¿Hacia dónde tiene que ir el perfil del profesional de logística?

El futuro de la logística está en ser más estratégico y menos operativo. Salir de apagar incendios para pasar a orquestar un flujo de información que le permita a toda la cadena tomar mejores decisiones y visualizar datos en tiempo real.

Para eso, el profesional del sector necesita desarrollar tres tipos de inteligencia: la cognitiva y creativa, propia de las personas; la inteligencia artificial, que administra con agilidad grandes volúmenes de datos; y la inteligencia emocional, que permite trabajar con los equipos. Las personas siguen siendo el motor de cualquier empresa, y eso no cambia con la tecnología.

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