
Al referirse al vínculo entre el despachante y la industria, Cintia comenta que “entender la actividad productiva permite anticipar mejor los requerimientos y cumplir con la entrega en tiempo y forma”. En esta entrevista, analiza la complejidad técnica de las importaciones de maquinaria pesada, la importancia de la planificación previa, la coordinación entre proveedor, importador y aduana, y los desafíos logísticos que pueden impactar en costos y plazos.
Las operaciones con maquinaria pesada no son convencionales. ¿Qué las vuelve especialmente complejas desde el punto de vista aduanero?
Lo que las vuelve complejas es que, al tratarse de maquinaria pesada industrial, se necesita información técnica previa muy específica. Esa información tiene que generarse a través de la comunicación entre el importador, el proveedor y el despachante de aduana local.
Esa información es necesaria con anticipación a la importación. Hay que trabajar de manera anticipada porque esa base técnica nos va a permitir clasificar correctamente la mercadería y determinar la posición arancelaria, los requisitos y los requerimientos que se deben cumplir.
Por otro lado, la documentación tiene que ser absolutamente uniforme. Las descripciones, las cantidades, los valores, los volúmenes y las certificaciones deben coincidir en todos los documentos.
Hay muchos puntos a tener en cuenta, pero la realidad es que para traer una maquinaria de ese volumen y dimensiones hay que planificar previamente cada etapa. Desde mi experiencia, si no se hace ese trabajo previo, después aparecen los problemas.
¿Cómo se articula el trabajo aduanero con la logística cuando se trata de equipos sobredimensionados?
La articulación vuelve siempre al mismo punto: proveedor, importador y despachante trabajando en conjunto. Es un trabajo que se hace de a tres. Necesitamos toda la información previa, trabajar el proyecto con anticipación y prever tanto la parte regulatoria como la logística internacional y local.
Cualquier error puede generar costos importantes. No solo en la parte documental o de cumplimiento de certificaciones, sino también en la logística. Hay que prever qué tipo de transporte se va a utilizar, cuáles son los tiempos de tránsito internacional, los tiempos en aduana y los tiempos a nivel local. Si eso no se analiza antes, se generan demoras y sobrecostos.
Cuando estas operaciones se convierten en proyectos integrales, ¿dónde suelen aparecer los puntos de fricción?
Principalmente en la información y en la comunicación. Primero hay que ver de dónde es el proveedor, en qué idioma se maneja, qué tipo de documentación puede emitir y qué nivel de detalle técnico puede brindar. Esa información es fundamental para poder clasificar correctamente la mercadería. Si no es precisa o no se obtiene con anticipación, se complica todo el proceso.

También aparecen fricciones en la documentación. Muchas veces hay pequeñas diferencias entre documentos que, si se detectan a tiempo, se pueden corregir sin mayores consecuencias. Pero si se advierten cuando la mercadería ya está en tránsito o en aduana, generan demoras y costos adicionales. Por eso la revisión anticipada es clave.
En sectores como alimentos o químicos, ¿qué particularidades se suman?
En esos casos intervienen distintos organismos y hay requisitos adicionales que deben tramitarse con anticipación al arribo del medio de transporte. Principalmente en alimentos y químicos, los permisos y autorizaciones deben gestionarse antes de que la mercadería llegue. Si no se hace de manera anticipada, el proceso se frena.
Creo que la palabra que engloba todo es anticipación. No solo para maquinaria pesada, sino para cualquier operación donde intervengan entes específicos. Lo que se pueda tramitar antes del arribo, mejor.
¿Cambia mucho el trabajo cuando la maquinaria se trae desarmada o en partes?
Sí, cambia bastante. No es lo mismo traer un embarque completo que hacerlo de manera fraccionada. Cuando es fraccionado, hay que coordinar distintos medios de transporte, cumplir tiempos entre arribos y gestionar múltiples destinaciones aduaneras.
Eso requiere mayor planificación, más dedicación y más control. Es mucho más simple traer un embarque completo que traerlo en partes, porque cada fracción agrega complejidad operativa.
Después de años trabajando con proyectos complejos, ¿qué enseñanza operativa considerás clave para evitar errores?
Hago mucho énfasis en la documentación uniforme. Cualquier diferencia puede generar no solo demoras en aduana, sino también sobrecostos en almacenaje. Todo lo que se pueda revisar con anticipación y todo lo que se pueda corregir antes de que llegue la mercadería es una ventaja.
Cuando el tiempo ya está encima, la corrección es más difícil. Y ahí no solo se pierde dinero, sino también tiempo y se demora la entrega que el importador está esperando. Desde mi experiencia, la mayoría de los problemas podrían evitarse con una revisión técnica más detallada antes del embarque.
Pensando en los próximos años, ¿qué cambios debería incorporar la gestión aduanera para acompañar proyectos industriales más exigentes?
Creo que habría que analizar el tema de los tiempos y la tecnología. Con el avance de los sistemas en otros países, los procesos son mucho más ágiles. A nivel local, sería importante revisar la eficiencia de los sistemas y la digitalización para hacer más dinámicos los trámites.
También están los tiempos en aduana y en depósitos logísticos. Cuando se requiere inspección, muchas veces los turnos se dilatan. Además, el ingreso a ciertos predios se complica por la cantidad de camiones y por la capacidad de infraestructura disponible. Eso genera filas y demoras que terminan incrementando costos.
¿Qué habilidades debería desarrollar un despachante que quiera especializarse en este tipo de operaciones?
Considero que debería capacitarse más en la industria del cliente. No alcanza con conocer la normativa; es importante entender el negocio de quien importa. El despachante debería hablar con su cliente, comprender qué necesita y cómo lo necesita para poder dar un mejor servicio.
Entender la actividad productiva permite anticipar mejor los requerimientos y cumplir con la entrega en tiempo y forma. La capacitación técnica y el conocimiento del sector son claves para poder acompañar proyectos de esta magnitud.
Si una empresa va a importar maquinaria pesada por primera vez, ¿qué consejo le darías?
Primero, definir cuál va a ser el destino de la maquinaria y bajo qué régimen se va a importar. No es lo mismo si es para comercialización, para un proyecto puntual o como bien de capital.
También es fundamental saber quién va a ser el importador y qué estructura tiene. Todo eso influye en el régimen aduanero aplicable. Luego, trabajar la clasificación arancelaria con la información técnica anticipada y revisar toda la documentación y certificaciones antes del embarque.
Además, prever los recursos financieros necesarios. Cuando el medio de transporte llega, el dinero para la nacionalización debe estar disponible. Si no, el riesgo de demoras y costos es alto.
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