
La logística y las cadenas de suministro emergieron como uno de los ejes estructurales del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, celebrado esta semana en Ciudad de Panamá.
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y reconfiguración de rutas, los principales líderes de la región pusieron el foco en la integración física, la conectividad regional y el uso estratégico de la infraestructura logística como herramientas para recuperar competitividad y peso internacional.
Las intervenciones del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; del presidente de Panamá, José Raúl Mulino; y del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reflejaron distintas miradas políticas, pero convergieron en un punto central: sin articulación logística regional, la integración económica resulta limitada y frágil.
Puertos, hidrovías y corredores como activos estratégicos
Uno de los mensajes más explícitos en clave logística fue el de Rodrigo Paz, quien ofreció a Chile los llamados “puertos” de Bolivia, en referencia a sus salidas terrestres y fluviales, como parte de una estrategia pragmática para conectar el Pacífico con el Atlántico y, especialmente, con el mercado brasileño. La propuesta incluyó tanto los corredores terrestres como la hidrovía Paraguay–Paraná, destacando el rol de Bolivia como país de tránsito y articulación regional.
El planteo expuso una visión donde la logística deja de ser un asunto técnico para convertirse en un instrumento de política exterior y económica, capaz de redefinir relaciones históricamente tensas y de generar nuevas oportunidades de integración productiva y comercial. En ese marco, la infraestructura logística aparece como un elemento de complementariedad regional, más que de competencia entre países.
Este enfoque cobra relevancia en una región caracterizada por fuertes asimetrías en acceso a mercados, costos logísticos elevados y una infraestructura fragmentada. La posibilidad de articular corredores bioceánicos, sistemas fluviales y nodos portuarios bajo una lógica regional vuelve a posicionarse como una condición clave para mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro.

Panamá y la logística como factor de poder regional
Desde el país anfitrión, José Raúl Mulino reforzó esta idea al señalar que América Latina solo podrá ganar peso en el escenario global si actúa como un bloque integrado. En su discurso inaugural, subrayó el rol de Panamá como plataforma logística regional, apoyada en el Canal interoceánico y en su sistema portuario, que conecta flujos entre América, Asia y Europa.
Mulino remarcó que la región no solo posee recursos estratégicos —alimentos, minerales, energía— sino que necesita infraestructura y logística coordinadas para transformarlos en poder económico y capacidad de negociación. En ese sentido, el mandatario sostuvo que Panamá no compite con las economías de la región, sino que las complementa, facilitando el comercio y optimizando los flujos internacionales.
El mensaje dejó en claro que la logística ya no es vista únicamente como soporte del comercio, sino como un activo geopolítico, capaz de amortiguar tensiones externas y de reforzar la autonomía regional en un mundo cada vez más fragmentado.
Integración regional y desafíos para las cadenas de suministro
La mirada crítica llegó de la mano de Luiz Inácio Lula da Silva, quien advirtió sobre uno de los mayores retrocesos históricos en materia de integración latinoamericana. Aunque su intervención tuvo un fuerte componente político, el trasfondo logístico fue evidente: la falta de coordinación regional impacta directamente en la conectividad, en los costos operativos y en la capacidad de construir cadenas de valor regionales más resilientes.
Lula planteó la necesidad de un “regionalismo posible”, basado en el pragmatismo y en la superación de las disputas ideológicas, para avanzar en agendas concretas como la infraestructura, el comercio y la reducción de la pobreza. En ese marco, destacó activos estratégicos como los recursos naturales y los acuerdos comerciales, pero implícitamente señaló que sin integración logística esos activos pierden potencial.
La referencia al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea refuerza esta idea: los acuerdos comerciales requieren sistemas logísticos capaces de sostener flujos previsibles, eficientes y competitivos, algo que sigue siendo un desafío estructural para la región.
La logística como eje del nuevo debate regional
El Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe dejó una señal clara: la logística y las cadenas de suministro ya no ocupan un lugar marginal en la agenda política, sino que se consolidan como un tema central del debate regional. Puertos, hidrovías, corredores terrestres y nodos logísticos aparecen como piezas clave para redefinir la integración, fortalecer el comercio y mejorar la posición de América Latina en el tablero global.
En un escenario de incertidumbre internacional, la logística se perfila como uno de los pocos consensos posibles: sin infraestructura conectada y sin coordinación regional, cualquier estrategia de desarrollo queda incompleta. El desafío, ahora, será transformar estos diagnósticos en políticas sostenidas y proyectos concretos que impacten en las cadenas de suministro de la región.
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