La presión logística se consolida como uno de los principales riesgos para el negocio global

Un informe basado en multinacionales de distintos sectores analiza el impacto operativo y financiero de las disrupciones en los flujos internacionales en un contexto de incertidumbre económica

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En un entorno internacional marcado
En un entorno internacional marcado por la incertidumbre, la coordinación entre áreas aparece como un elemento clave para sostener la actividad y mejorar la capacidad de planificación de mediano plazo (Foto: Shutterstock)

La presión sobre las cadenas de suministro globales continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el desempeño de las grandes empresas a nivel internacional.

De acuerdo a un informe, el 72% de las compañías identifica los desafíos logísticos como una de las principales barreras para cumplir con sus objetivos de negocio, en un contexto marcado por la desaceleración del crecimiento económico global, el aumento de las insolvencias empresariales y un escenario geopolítico más complejo.

El relevamiento muestra además que las dificultades en la cadena de suministro no suelen manifestarse de forma aislada, sino que tienden a combinarse con tensiones financieras y operativas.

Efectos financieros de las tensiones logísticas

Uno de los puntos destacados del informe es el vínculo entre los problemas logísticos y los retrasos en los pagos, que se consolidan como un factor de impacto transversal. El 63% de las multinacionales encuestadas reconoce que los impagos o demoras en el cobro afectan de manera directa su flujo de caja, alterando la previsibilidad financiera y la capacidad de cumplir con compromisos propios.

Además, más de la mitad de las empresas admite destinar tiempo y recursos adicionales a la gestión de cobros atrasados, mientras que un porcentaje relevante reconoce haber tenido que postergar pagos a proveedores como consecuencia de estas demoras. En términos operativos, este fenómeno genera un efecto en cadena que puede amplificar las tensiones dentro de la propia red logística.

El impacto se extiende también a las decisiones de inversión. Según el informe, casi la mitad de las compañías redujo o aplazó inversiones como consecuencia directa de los retrasos en los cobros, mientras que una proporción significativa recurrió a financiamiento externo para sostener la actividad.

Esta situación se presenta con mayor intensidad en sectores con alta dependencia logística, como transporte e infraestructuras, donde la continuidad operativa requiere elevados niveles de capital de trabajo.

Logística, liquidez y planificación

El análisis muestra que, cuando la cadena de suministro se ve tensionada, la capacidad de planificación financiera se vuelve más limitada. La necesidad de absorber sobrecostos, enfrentar demoras o asegurar abastecimiento reduce los márgenes de maniobra y expone a las empresas a mayores riesgos en contextos de volatilidad.

En este escenario, el informe destaca que la gestión de la información vinculada a proveedores, mercados y condiciones operativas sigue siendo un desafío. Menos de una quinta parte de las empresas considera que cuenta con un enfoque avanzado para evaluar riesgos asociados a sus socios comerciales, lo que incrementa la exposición frente a interrupciones logísticas o problemas de solvencia dentro de la cadena.

La falta de integración entre áreas también aparece como un punto relevante. Las prioridades y métricas utilizadas por finanzas, compras y supply chain no siempre están alineadas, lo que dificulta una lectura integral del riesgo y limita la capacidad de anticipación ante escenarios adversos.

La presión sobre las cadenas
La presión sobre las cadenas de suministro globales continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el desempeño de las grandes empresas a nivel internacional (Foto: Shutterstock)

Ajuste de prioridades empresariales

Frente a este contexto, las multinacionales están revisando sus prioridades estratégicas. El informe señala que reducir costos y mejorar la eficiencia operativa se posiciona como el principal objetivo en el corto plazo, seguido por el fortalecimiento de la disciplina en la gestión del crédito y la búsqueda de mayor estabilidad en la continuidad del negocio.

Sin abandonar completamente los planes de crecimiento, las empresas muestran una actitud más prudente, priorizando la solidez operativa y financiera antes de avanzar en nuevas expansiones. Este enfoque se refleja en una mayor atención a la selección de socios logísticos, a la evaluación de riesgos por país y sector, y a la profesionalización de los procesos vinculados a la gestión del riesgo comercial.

El informe también identifica diferencias regionales. En Norteamérica, las empresas tienden a combinar una mayor disciplina financiera con objetivos de expansión, mientras que en Europa, Oriente Medio y África las prioridades aparecen más equilibradas. En Asia-Pacífico, la gestión del crédito ocupa un lugar menos central, aunque los desafíos siguen siendo relevantes.

Un factor estructural a monitorear

Sin plantear escenarios disruptivos, el estudio concluye que la presión sobre las cadenas de suministro se mantiene como un factor estructural a monitorear en la toma de decisiones empresariales. La experiencia reciente muestra que las disrupciones operativas pueden trasladarse con rapidez al plano financiero, afectando la liquidez, la inversión y la continuidad de las operaciones.

En un entorno internacional marcado por la incertidumbre, la coordinación entre áreas aparece como un elemento clave para sostener la actividad y mejorar la capacidad de planificación de mediano plazo. El informe refuerza así la idea de que la logística no es solo un componente operativo, sino una variable relevante en la estabilidad general de las organizaciones.