Planificación, seguridad y flexibilidad: la base para transportar joyas en Latinoamérica

Ángeles Noseda, encargada de logística y planeamiento para Argentina, Chile y Colombia en una empresa de joyería, analiza los desafíos y particularidades de operar en un sector con alcance internacional

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Ángeles Noseda es encargada de
Ángeles Noseda es encargada de logística y planeamiento para Argentina, Chile y Colombia en una empresa de joyería (Foto: Movant Connection)

“Podés tener todo planificado, pero si tus proveedores no están alineados, cualquier desvío se convierte en crisis”, advierte Ángeles. En esta nota, comenta sobre las dificultades de transportar joyas, las particularidades de operar en diferentes regiones al mismo tiempo y la importancia de conocer a fondo el mercado para poder gestionar una logística adaptada a cada contexto.

¿Qué particularidades tiene la logística en una industria como la joyera?

La logística en este rubro tiene muchas particularidades. Por ejemplo, los productos no se pueden transportar por vía marítima: las joyas son sensibles a la humedad, al aire salino y, además, requieren tiempos cortos de tránsito, por lo que casi toda la carga comercial viaja por avión.

Sin embargo, sí utilizamos el transporte marítimo para todo lo que acompaña la experiencia del cliente: bolsas, cajas, papel de seda, cartelería y materiales visuales que deben ser exactamente iguales en todas las tiendas del mundo. Al trabajar con una marca global, el impacto visual tiene que ser el mismo en cualquier punto de venta, lo cual exige importaciones bien coordinadas, con estándares muy altos de calidad.

También hay un desafío importante en términos de seguridad. No todos los operadores logísticos aceptan trasladar productos de alto valor como las joyas. En muchos casos, trabajamos con empresas de caudales o integrándonos a operaciones ya existentes que transportan, por ejemplo, teléfonos celulares. Cuando se trata de reposiciones o devoluciones pequeñas, se usan servicios de courier internacional con seguros parciales, ya que asegurar cada envío al 100% no siempre es viable por costo. Hay que tomar decisiones muy estratégicas sobre qué, cómo y cuándo mover.

¿Cómo se gestiona una operación logística en varios países al mismo tiempo?

Cuando trabajás en varios países de la región, encontrás procesos que en esencia son similares, pero los tiempos y restricciones cambian según el contexto local. Las aduanas, la entrega de última milla y la infraestructura vial pueden ser muy distintas. Por eso, la planificación es fundamental: hay que conocer muy bien cada mercado, anticiparse a posibles demoras y tener cronogramas ajustados a cada realidad. Incluso con todo planificado, siempre pueden surgir imprevistos, desde un cambio de regulación hasta un huracán que retrasa un barco tres semanas.

En esos casos, el margen de maniobra lo da la flexibilidad. Trabajamos muy alineados con el área comercial y de producto para prever escenarios y decidir cómo actuar si algo se complica. La logística se vuelve un área de servicio interno: nuestro rol es resolver, anticiparnos, evitar que los problemas lleguen al cliente.

¿Qué tan importante es contar con buenos partners logísticos?

Es indispensable. Podés tener todo planificado, pero si tus proveedores no están alineados, cualquier desvío se convierte en crisis. En logística internacional, especialmente, es clave tener socios que respondan rápido, incluso un domingo a la noche. No es lo mismo operar localmente, donde podés improvisar con recursos propios, que estar a miles de kilómetros sin posibilidad de intervención directa.

Por eso, el trabajo previo es clave. Cuando se abren operaciones en nuevos países es importante dedicar tiempo in situ a capacitar a los equipos, explicar estándares, métodos de despacho, medidas de seguridad. Luego sí, se puede supervisar a distancia, pero la base tiene que estar firme. Una visita de control al menos dos veces por año también ayuda a detectar cosas que no siempre se ven por videollamada.

Según Ángeles, contar con proveedores
Según Ángeles, contar con proveedores especializados es clave, ya que "no todos los operadores logísticos aceptan trasladar productos de alto valor como las joyas" (Foto: Shutterstock)

¿Qué recomendaciones darías a quienes empiezan a operar a nivel internacional?

Primero, conocer el mercado: su cultura, sus tiempos, sus restricciones. No se puede asumir que todo funciona como en Argentina. Cada país tiene normativas distintas y niveles de complejidad propios. Chile, por ejemplo, es más laxo en términos de comercio exterior, pero con leyes laborales más estrictas. Colombia tiene rutas complicadas que duplican los tiempos de entrega. Hay que estudiar y adaptarse.

También es clave elegir proveedores locales confiables. Si no vas a tener operación propia, necesitás socios que conozcan el terreno y que puedan ejecutar con precisión. No se trata de imponer tu forma de trabajar, sino de construir una operación sólida entendiendo cómo se hacen las cosas en cada lugar. Eso hace toda la diferencia a largo plazo.

¿Qué desafíos generales ves en el sector logístico de cara al futuro?

El sector logístico está cada vez más exigido y más profesionalizado. Ya no alcanza con entregar a tiempo: se espera eficiencia, trazabilidad, sustentabilidad y capacidad de adaptación inmediata a contextos cambiantes. Lo que antes era una ventaja competitiva hoy es una condición básica. Cada vez hay más presión para reducir costos sin resignar servicio, y eso implica optimizar rutas, repensar centros de distribución y analizar el impacto ambiental de cada decisión.

A eso se suma la necesidad de anticiparse a los cambios económicos y normativos, especialmente en regiones como América Latina. Las políticas comerciales, las regulaciones y hasta las elecciones en otros países pueden cambiar tu operación de un día para el otro.

Por eso, la logística no puede ser solo operativa, tiene que estar en la mesa estratégica, proyectando, modelando escenarios y tomando decisiones que permitan sostener el negocio incluso en entornos inestables. Si logramos integrar esa mirada con operaciones cada vez más flexibles y responsables, vamos a poder construir cadenas logísticas más resilientes, competitivas y sostenibles en el tiempo.