
La Comisión Europea presentó su “Brújula de Competitividad”, una estrategia económica que pasa por aumentar la innovación, potenciar la industria limpia y reducir dependencias externas para ser capaz de competir con potencias como Estados Unidos o China.
“Si miras los últimos veinte o veinticinco años nuestro modelo de negocio se ha basado básicamente en trabajo barato de China, supuesta energía barata de Rusia y una externalización parcial de las inversiones en seguridad. Estos días se han acabado”, dijo la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, en la presentación del documento.
Por su parte, el vicepresidente para Industria, Stéphane Séjourné, lo definió como la “doctrina económica” para los próximos cinco años y explicó que se traducirá en “simplificar, invertir y acelerar las prioridades económicas” del continente, poniendo la competitividad “en el centro de cada euro que invirtamos”.
Una hoja de ruta
El documento, de 27 páginas, recoge una serie de iniciativas que tendrán que desarrollarse en propuestas legislativas concretas y se organizan en tres pilares: innovación, descarbonización y seguridad económica.
En cuanto a la necesidad de fondos necesarios para llevar adelante las diversas iniciativas, si bien la estrategia no prevé nueva financiación concreta, Bruselas presentará este año una “Unión de Ahorro e Inversión” para crear nuevos productos de ahorro e incentivos a la inversión de riesgo con el fin de movilizar más capital para las empresas; mientras que en el segundo emplaza a la negociación del próximo presupuesto plurianual 2027-2034 para crear un nuevo “Fondo de Competitividad”, al que no pone cifras.
En otro punto clave, Bruselas pone el acento en la necesidad de simplificar la regulación y agilizar trámites para facilitar la vida a las empresas para lo que presentará este mes una “ley omnibus” centrada en suavizar las normas de sostenibilidad financiera y diligencia debida. La meta es reducir los requisitos de información un 25 % en general y un 35 % para las pymes.
La carrera tecnológica
El primer “imperativo” para Bruselas es cerrar la brecha de innovación con Estados Unidos o China, creando un entorno que favorezca el crecimiento de las empresas emergentes europeas, en particular en sectores estratégicos, que ahora se ven frenados por el difícil acceso al capital y la compleja regulación.
Para ello, pondrá sobre la mesa iniciativas para impulsar la adopción de la Inteligencia Artificial en la industria, así como planes de acción para biotecnología, informática cuántica, materiales avanzados, robótica y espacio, entre otros sectores.
La Comisión plantea, además, crear un “Régimen 28″ para las empresas innovadoras que armonice ciertos aspectos de la regulación fiscal, laboral o de insolvencia, de modo que las que quieran puedan atenerse a un marco único en lugar de lidiar con 27 nacionales.

Sustentabilidad
El segundo gran objetivo es la descarbonización de la industria y su principal vector será el Plan para una Industria Limpia que Bruselas quiere desvelar a finales de febrero, así como un plan de acción para una “energía asequible” y una actualización de la ley europea del clima.
El Ejecutivo comunitario también tiene previsto actualizar antes del verano el marco de ayudas públicas para impulsar las inversiones en renovables y tecnologías limpias y elaborar planes de acción para sectores como el acero, los metales, los químicos o el cemento.
Continuar con el diálogo iniciado con la industria automovilística, revisar el impuesto climático sobre las importaciones de CO2, impulsar una ley de economía circular y publicar una estrategia de puertos también forman parte de las medidas incluidas en este capítulo.
Minimizar la dependencia externa
El tercer objetivo es atajar las dependencias estratégicas de la UE en un “sistema económico global fracturado por la competencia geopolítica y tensiones comerciales”, en el que además afronta la competencia desleal de potencias que restringen el acceso a sus mercados mientras inundan el europeo de bienes producidos a base de subsidios estatales masivos.
Para contrarrestar este fenómeno, Bruselas propone introducir una “preferencia europea” en las licitaciones públicas de “sectores y tecnologías críticos” para aprovechar el potencial de los fondos públicos, así como crear un nuevo tipo de Asociaciones de Comercio e Inversiones con terceros países enfocadas en asegurar el suministro de materias primas, energías y tecnologías limpias, mientras que la UE aumentaría sus inversiones sostenibles en los socios.
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