
Dentro del mismo análisis, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé que para América Latina y Caribe la disminución del intercambio esté en el orden del 3%; lo que es sustancialmente diferente -en términos positivos- y conlleva un interesante desafío y oportunidades; sobre todo para las pymes de la región y su inserción como actores del comercio internacional (exportadores e importadores).
Sin embargo, es oportuno destacar que para tomar máxima ventaja de esas oportunidades y desafíos las pymes deberán contar con un marco adecuado, el cual, desde mi óptica, atiende a dos enfoques:
INTERNO: intrínseco de la empresa, que deberá comprometer su participación como parte activa en el comercio internacional. Esto implica la responsabilidad de formarse, profesionalizar su gestión, definir su portafolio exportable, su propuesta de valor y analizar cuáles son los mercados adecuados para su inminente expansión. Es fundamental hoy contar con estrategias, análisis de datos y planes de acción; entre otros. Ello será la clave del éxito, el mercado global cada vez tolera menos la improvisación.
EXTERNO: involucra las reglas de juego, el escenario que preparan los organismos, los gobiernos, los sistemas de integración, las cámaras y todos aquellos actores que de una u otra forma aportan al intercambio comercial sin ser directamente quienes desarrollan los negocios. La importancia de estos roles es prioritaria cuando nos urge encontrar nuevos espacios de crecimiento firme y sostenido en el tiempo.
En otras palabras, de nada nos sirve tener a las pymes listas si no tenemos mercados alineados para que su oferta exportable ingrese.
Respecto del punto de vista interno se habla constantemente en los últimos años de cómo apoyar y aportar más al empresario para lograr su inserción internacional.
En tanto, en la visión del factor externo, personalmente percibo un enfoque macro, sin mayor detalle y de algún modo ello podría dejarnos en lo superficial, en mirar el árbol y no ver el bosque, como habitualmente se dice.
Tomando como punto de partida que el 98% del tejido empresarial de Latinoamérica (y de Uruguay en particular) está constituido por las pymes; y que serán el motor de activación de economías saludables considerando su flexibilidad, adaptabilidad y aporte en diversidad de propuestas, podemos afirmar que poner foco en cómo integrarlas al mundo y abrir nuevos mercados es la herramienta indiscutible para el crecimiento económico.

Según un informe elaborado en el año 2020 (Uruguay XXI) existen en Uruguay aproximadamente 190.000 pymes de las cuales el 41% produce bienes y el 59% está en el sector de los servicios.
De ese total de mipymes, 764 empresas integran el núcleo exportador, generando un 22% de empleo.
Esta imagen ya despierta la inquietud de valorar como proponer y motivar más a estas empresas en su expansión e internacionalización constante.
Habitualmente escuchamos sobre instrumentos de integración como los TLC, y asociados a estos valoramos mega mercados como China, la Unión Europea, Corea, entre otros.
En un análisis a cabalidad sabemos que las pymes por su perfil difícilmente podrán atender a ciertos actores de esos mercados, más cuando fuertemente resuena el concepto de que esos socios comerciales producen y proveen de forma más económica los mismos ítems que nuestras pymes.
Sin embargo, el mundo está lleno de muchos otros mercados, y la gran oportunidad llega de la mano de quienes estén dispuestos a salir de las rutas conocidas y sumergirse en los caminos más solitarios, que no necesariamente tienen que ser inseguros.
Esto aplica también para los gobiernos, que podrán buscar generar cercanía, acuerdos y alianzas sin caer en un TLC, pero acercando intereses y creando espacios confortables para las negociaciones.
Recientemente se ha publicado la lista de las economías de más rápido crecimiento en el año 2023.
¿Qué conocemos de estos mercados? ¿Sabemos qué compran o de dónde? ¿Podemos desarrollar oportunidades de contra estacionalidad, complementariedad o cooperación?
¿Tenemos algún acuerdo de acceso a estos, o espacios de dialogo ya gestionados?
Lamentablemente, mi percepción es que todos están fuera del radar y sorprendentemente notaríamos que están abasteciéndose de productos varios desde mercados con los que tampoco tienen acuerdos o preferencias. Incluso algunos de esos proveedores se ubican en nuestra región geográfica.
Guyana actualmente importa desde Brasil, Panamá, México, Colombia. Si nuestro socio estratégico tiene presencia consolidada allí, la oportunidad de gestionar negocios está avanzada.
Mozambique importa de forma constante productos desde Argentina y Brasil, con una matriz productiva por demás similar. Nuevamente, investigar y acercarnos a conocer la demanda y sus características nos permitirá identificar oportunidades.
Armenia, con quien Uruguay tiene un vínculo cultural histórico, importa productos desde Brasil, México, Ecuador. Es decir, tiene un vínculo ya establecido con Latinoamérica.
En conclusión, si los principales actores de nuestra economía son las mipymes, si estas no acceden a internacionalizarse con actores de porte destacado y sostener dicho vínculo en el tiempo; si no logramos consolidar acuerdos TLC macros -o incluso lográndolos para las grandes empresas-; es prioritario identificar, fomentar y desarrollar otros mercados con enfoque especifico a los actores que hoy representan la malla comercial.
Que sean los TLC, pero que también tengamos más TIFAs, zonas de libre comercio, acuerdos de cooperación comercial, homologación de documentación y trámites aduaneros, y más.
Me atrevo a afirmar que hay muchas pymes listas, pero nos faltan escenarios.
No siempre el apoyo es un subsidio, muchas veces es contar con el marco adecuado para permitir construir y crecer de la forma más recíproca y equitativa posible.
¡Si queremos resultados diferentes, tenemos que hacer cosas distintas!
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