Marco Fabián recuerda el escándalo del Tri en 2011: así fue el veto a ocho jugadores

El exfutbolista de Chivas recordó la polémica cuando jugaba para la Selección Mexicana

Marco Fabián reveló lo que sucedió aquella vez. (captura de pantalla)
Marco Fabián reveló lo que sucedió aquella vez. (captura de pantalla)
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Una entrevista del comediante Escorpión Dorado con el exfutbolista Marco Fabián revivió uno de los episodios más oscuros y controvertidos del futbol mexicano: la noche del 25 de junio de 2011 en Quito, Ecuador, cuando ocho jugadores de la Selección Mexicana Sub-22 fueron vetados durante seis meses del Tri tras una fiesta en su hotel de concentración que terminó por destaparse de la manera más insólita.

La sanción, que también incluyó una multa económica de 50 mil pesos por cada deportista implicado, terminó sacudiendo fuertemente la estructura interna del combinado nacional y provocó movimientos de alta jerarquía en los despachos directivos.

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Chepo los confrontó en el vestidor y los ocho levantaron la mano

El escándalo no nació a raíz de una investigación periodística ni por una filtración o denuncia externa.

Según lo recordado por Fabián, fueron los propios integrantes del plantel quienes provocaron el desenlace al acudir con la administración del inmueble para reportar el presunto robo de varias de sus pertenencias de valor, entre ellas iPads, iPhones y dinero en efectivo.

Ante el reclamo formal del contingente mexicano, la gerencia del Hotel Quito actuó de inmediato y revisó de manera exhaustiva las grabaciones del sistema de videovigilancia.

Las cámaras documentaron con absoluta claridad el ingreso de mujeres ajenas a la delegación a las habitaciones de los futbolistas, en plena concentración previa al viaje hacia la Copa América celebrada en Argentina.

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Esa misma noche, el equipo había visto en conjunto la final de la Copa Oro, torneo en el que la Selección Mayor de México se impuso con autoridad a su similar de Estados Unidos.

Aunque el director técnico asignado en la cancha para llevar las riendas de este combinado juvenil Sub-22 era Luis Fernando “El Flaco” Tena, fue el entrenador de la Selección Mayor, José Manuel “Chepo” de la Torre, quien tomó la iniciativa de encarar directamente la indisciplina.

Según relató Fabián durante su amena charla con el personaje del Escorpión Dorado, el Chepo reunió a todo el grupo en el vestidor y puso las cosas sobre la mesa con total contundencia y dureza: “A ver cabrones, si no dicen quién estuvo ahí, quién fue... si no dicen, ahorita mismo todos se van a la chingada y mando a que juegue la Sub-17”.

La severa advertencia del estratega surtió efecto inmediato ante la tensión que se respiraba en el recinto.

Uno a uno, los ocho futbolistas involucrados terminaron por admitir su responsabilidad y presencia en los hechos: Jonathan dos Santos, Javier Cortés, Jorge Hernández, Néstor Vidrio, Israel Jiménez, David Cabrera, Néstor Calderón y el propio Marco Fabián.

Especial
Jonathan dos Santos y Marco Fabián fueron suspendidos por seis meses por aquella indisciplina. (Mexsport)

A la mañana siguiente, la directiva ordenó su regreso inmediato a territorio nacional. Mientras las autoridades de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) gestionaban la llegada de ocho elementos de reemplazo —entre los cuales destacaban Alan Pulido y Oswaldo Alanís para suplir las bajas de cara al certamen continental—, los suspendidos abandonaron el inmueble a través de la zona del estacionamiento a bordo de una furgoneta, buscando evitar a la prensa y sin ofrecer declaración alguna.

“Cuando sale a la luz, todo se distorsiona y los ocho que llegamos éramos los apestados, nos sacaban por otro lado”, recordó el mediocampista ofensivo en la entrevista.

El quiebre que derramó la gota del vaso por un antecedente similar

El incidente avivó las secuelas de un quiebre institucional que venía gestándose desde meses atrás dentro de las estructuras del balompié azteca.

Néstor de la Torre, en su labor como director deportivo de la FMF, se mantuvo firme en mantener la disciplina, un criterio estricto que ya había generado roces previos con los líderes del vestidor.

Meses antes, en septiembre de 2010, jugadores del representativo mayor (entre ellos Guillermo Ochoa, Giovani dos Santos y el capitán Rafael Márquez) habían recibido sanciones y multas tras una fiesta organizada en un hotel de Monterrey, episodio que desgastó las relaciones entre el directivo y el plantel principal.

Márquez y otros referentes del grupo consideraban que las medidas disciplinarias y los problemas de concentraciones debían resolverse de puertas hacia adentro y no mediante castigos públicos.

Las tensiones derivadas de esta postura terminaron por fracturar el respaldo hacia el directivo, lo que desencadenó su posterior renuncia y dejó en evidencia la fragilidad en la cadena de mando para gestionar el comportamiento en las concentraciones.

Finalmente, los ocho futbolistas sancionados en Ecuador cumplieron a cabalidad su castigo de seis meses sin actividad internacional, lo que además les impidió formar parte de la delegación que compitió en los Juegos Panamericanos.

El dinero recaudado por concepto de las multas fue destinado íntegramente a instituciones de beneficencia pública, según dio a conocer en su momento Héctor González Iñárritu, quien asumió la dirección de Selecciones Nacionales tras la reestructuración del organismo federativo.

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