Protestas en países sede: antecedentes de manifestaciones antes de la Copa del Mundo

El Mundial 2026 no está exento de situaciones extra cancha y las manifestaciones de los últimos días en CDMX son un reflejo de ello

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Multitud protesta en calle frente al Estadio Banorte. Pancartas sobre desaparecidos y banderas de México. Persona en zancos, atuendo vibrante. Banner del Mundial 2026 y policía.
El Mundial 2026 no está exento de situaciones extra cancha y las manifestaciones de los últimos días en CDMX son un reflejo de ello.(Imagen Ilustrativa Infobae)

En medio del entusiasmo que genera la inminente llegada del Mundial a México, también surgen inquietudes entre la población local y los visitantes por la logística y seguridad alrededor del evento, ya que en las últimas semanas se han registrado diversas manifestaciones en la capital de la República y se prevé que entre ocho y nueve grupos distintos se concentren el día del partido inaugural a las afueras del estadio como señal de protesta.

La situación que se vive en México genera incertidumbre sobre el acceso, la movilidad y el ambiente general en las inmediaciones de la sede mundialista. Aunque la expectativa era alta por la realización del torneo, el contexto social marcó el ánimo tanto de ciudadanos como de visitantes.

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Protestas en Brasil 2014

( EFE/Isaac Fontana)
( EFE/Isaac Fontana)

Las manifestaciones convocadas en días previos al Mundial 2026 y el anuncio de nuevos grupos que planean movilizarse durante el evento complican la logística y obligan a las autoridades a tomar medidas extraordinarias.

Sin embargo, no es la primera vez que una Copa del Mundo coincide con escenario de protesta social.

No fue la primera vez que una Copa del Mundo coincidió con escenarios de protesta social. El caso más recordado fue el de Brasil 2014, donde miles de personas salieron a las calles para rechazar el gasto público destinado a la organización del torneo.

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La inconformidad surgió en contraste con las carencias históricas en servicios de salud, educación y transporte. Aquellas jornadas de movilizaciones marcaron la agenda internacional y obligaron a las autoridades brasileñas a reforzar la seguridad entorno a los estadios y zonas turísticas.

Durante el Mundial de Brasil, se registró una serie de manifestaciones en todo el país, con cientos de miles de brasileños protestando contra la corrupción gubernamental y la falta de rendición de cuentas.

El enorme gasto que implicó ser sede del torneo fue uno de los principales motivos de inconformidad, ya que la mayoría consideraba que esos recursos debían haberse destinado a mejorar los servicios públicos.

Los informes de organismos internacionales documentaron que la respuesta del Estado brasileño fue una intensificación de la represión y la violencia, por lo que la policía tuvo que recurrir al uso excesivo de la fuerza, empleando balas de goma y gas lacrimógeno de manera indiscriminada.

Se reportaron detenciones arbitrarias, prácticas de detención preventiva y restricciones a la libertad de expresión. Además, se impulsaron proyectos de ley en el Congreso que buscaban criminalizar las protestas, aumentar las penas por daños a la propiedad y prohibir el uso de caretas durante manifestaciones, así como restringir el bloqueo de vías públicas.

Huelgas en Sudáfrica 2010

(EFE)
(EFE)

A un año de la Copa del Mundo en Sudáfrica, también se presentaron protestas que pusieron en jaque la organización del torneo. Cerca de 70 mil trabajadores del sector de la construcción se declararon en huelga, lo que provocó la paralización de las obras en los estadios que debían estar listos para la justa mundialista. Los sindicatos exigieron un aumento salarial del 13% y advirtieron que, de no cumplirse sus demandas, estaban dispuestos a mantener la huelga de manera indefinida.

La presión sindical generó preocupación entre los organizadores del Mundial, quienes aseguraron que las obras se completarían a tiempo siempre y cuando la huelga no se extendiera por varios meses. Sin embargo, la tensión creció cuando algunos jueces rechazaron la solicitud de los empleadores para declarar ilegal la huelga, dándole legitimidad al movimiento de los trabajadores.

En las inmediaciones del Soccer City Stadium, cientos de obreros se reunieron vistiendo mamelucos azules y portando palos, mostrando determinación en sus consignas. “Estamos luchando por nuestro país”, fue una de las frases que más resonó entre los manifestantes. El líder sindical de Soccer City, Patrick Geqeza, atribuyó el paro a la falta de flexibilidad por parte de las empresas constructoras.

Hasta ese momento, los trabajadores percibían un salario mensual de aproximadamente 310 dólares, cifra que consideraron insuficiente frente a la magnitud del evento y el esfuerzo requerido. La protesta evidenció las tensiones sociales y económicas que pueden surgir en torno a la realización de un evento deportivo de tal envergadura.

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