
La final del Torneo Clausura 2026 enfrentará nuevamente a Cruz Azul y Pumas en una serie que no solo definirá al nuevo campeón del fútbol mexicano, sino que también volverá a poner en escena una de las rivalidades más intensas de los últimos años: el llamado Clásico de la Obsesión.
El conjunto celeste buscará conquistar el décimo título de su historia, mientras que el Club Universidad Nacional intentará levantar su octava corona. Más allá de la disputa deportiva, el duelo ha despertado nuevamente la conversación sobre el origen de este peculiar apodo que identifica los encuentros entre ambos clubes capitalinos.
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¿Por qué se llama Clásico de la Obsesión?
La frase comenzó a tomar fuerza principalmente entre aficionados universitarios durante la década de los noventa, etapa en la que Cruz Azul y Pumas protagonizaron partidos cada vez más tensos tanto en temporada regular como en Liguilla. Con el paso de los años, las eliminaciones directas, remontadas inesperadas y enfrentamientos decisivos alimentaron una rivalidad que terminó consolidándose como una de las más atractivas del balompié nacional.
El término Clásico de la Obsesión surgió debido a la percepción de algunos seguidores auriazules, quienes consideran que existe una especie de obsesión de La Máquina por derrotar a Pumas, especialmente en encuentros importantes o de eliminación directa.
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Aunque el sobrenombre comenzó como una provocación de parte de la afición universitaria, con el tiempo también fue adoptado por seguidores celestes, quienes reconocen que pocos rivales han representado tantos retos emocionales y deportivos para el equipo de La Noria como el conjunto del Pedregal.
La rivalidad también se alimenta de las profundas diferencias de identidad entre ambas instituciones. Cruz Azul nació históricamente ligado al sector obrero y a la cooperativa cementera que dio origen al club, mientras que Pumas mantiene una conexión directa con la Universidad Nacional Autónoma de México y el entorno estudiantil.
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Esa diferencia cultural y social terminó convirtiendo cada enfrentamiento en algo más que un partido de fútbol. Para muchos aficionados, representa un choque entre dos formas distintas de vivir y entender el deporte dentro de la misma Ciudad de México.

Ahora, con una nueva final en puerta, Cruz Azul y Pumas escribirán otro capítulo dentro de una rivalidad que durante décadas ha dejado partidos memorables, tensión en las tribunas y un apodo que sigue creciendo en el imaginario del fútbol mexicano: el Clásico de la Obsesión.
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