El orden exacto en que deben ir los alimentos dentro del refrigerador

Una buena organización del refrigerador puede evitar desperdicios y reducir riesgos para la salud

Una mujer de perfil frente a dos refrigeradores abiertos: uno con estantes sucios y recipientes desordenados, y otro organizado y limpio.
No basta con tener un refrigerador frío para conservar los alimentos en buen estado. También es necesario considerar qué productos pueden estar juntos, cuáles requieren mayor protección y cuánto tiempo llevan almacenados. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La forma en que se organizan los alimentos dentro del refrigerador influye directamente en la salud, la conservación de los productos y la prevención de intoxicaciones.

Un refri limpio y frío no siempre garantiza alimentos seguros: también es necesario evitar el contacto entre productos crudos, alimentos cocinados y preparaciones listas para consumir.

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Guardar cada alimento en el espacio adecuado ayuda a reducir la contaminación cruzada, conservar mejor las texturas y retrasar el deterioro.

La Organización Mundial de la Salud, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y distintas autoridades sanitarias coinciden en que la temperatura, el tiempo de almacenamiento, la separación entre productos y la rotación de las existencias son factores esenciales para mantener la seguridad alimentaria en casa.

La regla principal: de los alimentos listos para comer a los crudos

La distribución interna debe seguir una lógica de riesgo. Los alimentos que se consumirán sin una cocción posterior deben permanecer lejos de carnes, aves y pescados crudos. Estos últimos pueden contener microorganismos que, mediante sus jugos, contaminan otros productos.

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La Organización Mundial de la Salud recomienda separar los alimentos crudos de los cocinados y guardarlos en recipientes cerrados. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos también aconseja cubrir los productos y evitar que los líquidos de la carne entren en contacto con otros alimentos.

Por eso, la regla más segura es colocar los alimentos listos para consumir en las zonas superiores y reservar las partes inferiores para los productos crudos.

Estante superior: alimentos cocinados y listos para consumir

El estante superior debe utilizarse para alimentos que no recibirán una cocción intensa antes de llegar a la mesa. En esta zona pueden guardarse:

  • Sobras de comida.
  • Platillos cocinados.
  • Ensaladas preparadas.
  • Frutas lavadas y cortadas.
  • Postres.
  • Quesos abiertos.
  • Embutidos listos para consumir.
  • Conservas abiertas.

El Ministerio de Derechos Sociales de España recomienda colocar las sobras y otros alimentos cocinados en la parte superior. Esta ubicación reduce el riesgo de que reciban goteos procedentes de productos crudos.

Todos los recipientes deben permanecer cerrados. Además de prevenir la contaminación, las tapas ayudan a conservar la humedad y evitan que los alimentos absorban olores.

Las sobras deben enfriarse y guardarse lo antes posible. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos señala que los alimentos perecederos no deben permanecer más de 2 horas a temperatura ambiente, o más de 1 hora si la temperatura exterior supera aproximadamente los 32 °C.

Interior de un refrigerador iluminado con recipientes transparentes que contienen guisados, ensaladas, frutas y quesos en sus estantes.
El estante superior debe utilizarse para alimentos que no recibirán una cocción intensa antes de llegar a la mesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estantes centrales: lácteos, huevos y alimentos preparados

La zona central es adecuada para productos que necesitan refrigeración constante, pero que no representan el mismo riesgo que las carnes crudas. Aquí pueden colocarse:

  • Leche.
  • Yogur.
  • Quesos.
  • Huevos.
  • Embutidos.
  • Alimentos preparados que serán recalentados.
  • Recipientes con productos abiertos.

La guía española de conservación de alimentos sitúa en el estante central los huevos, lácteos y embutidos. Esta posición también facilita el acceso diario sin exponer estos productos a los cambios de temperatura de la puerta.

La leche y los huevos deben mantenerse en el interior del refrigerador siempre que sea posible. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y diversas guías de seguridad alimentaria advierten que la puerta es la zona más cálida y la que sufre más oscilaciones térmicas.

Los huevos deben conservarse en su envase original. Esto ayuda a protegerlos de golpes, olores y pérdida de humedad.

Estantes de un refrigerador con un cartón de leche, yogures, huevos, quesos, embutidos envasados y recipientes con comida etiquetada.
La zona central es adecuada para productos que necesitan refrigeración constante, pero que no representan el mismo riesgo que las carnes crudas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estante inferior: carnes, aves, pescados y descongelación

El estante inferior es el lugar indicado para los alimentos crudos y para los productos que se están descongelando. Allí deben colocarse:

  • Carne de res cruda.
  • Carne de cerdo cruda.
  • Pollo y otras aves.
  • Pescados.
  • Mariscos.
  • Carne molida.
  • Alimentos en descongelación.

La carne debe colocarse dentro de recipientes herméticos, bolsas cerradas o platos cubiertos. El envase debe tener espacio suficiente para contener cualquier líquido que se desprenda.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido recomienda guardar la carne y el pollo crudos en recipientes sellados, en la parte inferior del refrigerador.

El Ministerio de Derechos Sociales de España también indica que los productos en descongelación deben permanecer abajo para evitar derrames.

Esta ubicación cumple una doble función: aprovecha una zona habitualmente más fría y evita que los jugos de la carne caigan sobre alimentos que se consumirán sin cocción.

La descongelación debe hacerse dentro del refrigerador, nunca sobre la mesa de la cocina. La Organización Mundial de la Salud y los servicios de salud británicos coinciden en esta recomendación.

Recipientes transparentes de vidrio y plástico con carnes, pescados y mariscos crudos colocados sobre charolas en un estante de refrigerador.
El estante inferior es el lugar indicado para los alimentos crudos y para los productos que se están descongelando. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cajones inferiores: frutas y verduras

Los cajones inferiores deben reservarse para frutas y verduras. Estos compartimentos suelen conservar una humedad más alta, lo que ayuda a reducir la deshidratación de los vegetales.

Deben mantenerse separados de las carnes y pescados crudos. Aunque los cajones estén en la parte inferior, no deben utilizarse como espacio general para almacenar productos de distinto tipo.

Las frutas y verduras pueden organizarse por sus necesidades de conservación. Algunas frutas producen etileno, un gas natural que acelera la maduración y puede deteriorar verduras sensibles.

Por eso, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda separar, cuando sea posible, las frutas productoras de etileno de los vegetales más delicados.

No todos los productos frescos necesitan refrigeración. Plátanos, papas, camotes y cebollas secas pueden conservarse en un lugar fresco, seco y ventilado, según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Cajones transparentes de un refrigerador con lechugas, zanahorias, pepinos, manzanas, uvas, jitomates y rábanos en recipientes.
Los cajones inferiores deben reservarse para frutas y verduras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Puerta: bebidas, salsas y condimentos

La puerta es la zona más expuesta al aire exterior y a los cambios de temperatura. Por esa razón, debe reservarse para productos relativamente estables, como:

  • Agua y bebidas.
  • Jugos pasteurizados.
  • Refrescos.
  • Salsas.
  • Mayonesa.
  • Mostaza.
  • Cátsup.
  • Mermeladas.
  • Mantequilla.
  • Margarina.
  • Productos con conservadores.

Algunas guías nacionales permiten guardar leche y huevos en la puerta, pero las recomendaciones más estrictas aconsejan mantenerlos en estantes interiores.

Si se busca una organización más segura, la puerta debe utilizarse principalmente para bebidas y condimentos.

La leche fresca, los huevos y otros productos muy perecederos necesitan una temperatura estable. Guardarlos en la puerta puede exponerlos a variaciones cada vez que el refrigerador se abre.

Interior de un refrigerador abierto repleto de frutas, verduras, huevos, botellas de leche y recipientes de vidrio con comida.
La puerta es la zona más expuesta al aire exterior y a los cambios de temperatura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Temperatura y espacio: condiciones indispensables

La organización por zonas no sustituye el control de temperatura. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos recomienda mantener el refrigerador a 4 °C o menos.

La Organización Mundial de la Salud utiliza como referencia una conservación por debajo de 5 °C para limitar la multiplicación bacteriana.

Conviene colocar un termómetro en el interior y comprobar la temperatura con regularidad. El refrigerador tampoco debe llenarse en exceso, porque el aire frío necesita circular entre los recipientes.

Los derrames deben limpiarse de inmediato, sobre todo si proceden de carne, pollo o pescado crudos. La limpieza frecuente evita que las bacterias se propaguen por las superficies.

Rotación y conservación segura

El sistema PEPS, “Primero en Entrar, Primero en Salir”, ayuda a consumir antes los productos más antiguos. Los alimentos próximos a su fecha deben colocarse en la parte frontal, mientras que los productos recién comprados pueden ir detrás.

Las sobras deben guardarse en recipientes cerrados, preferentemente poco profundos, para que se enfríen con mayor rapidez. También conviene colocar una etiqueta con el contenido y la fecha de preparación.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda aplicar la regla de “4 días y desechar” para la mayoría de las sobras refrigeradas.

Otras guías, como las del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, sugieren consumirlas en un plazo de 1 a 2 días, según el alimento.

Ante cualquier olor, color, textura o apariencia extraña, lo más seguro es desechar el producto.

Una mujer de perfil sostiene la puerta abierta de un refrigerador lleno de frutas, verduras, bebidas en botellas y repostería.
El sistema PEPS, “Primero en Entrar, Primero en Salir”, ayuda a consumir antes los productos más antiguos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El orden recomendado, en resumen

La distribución más segura del refrigerador queda así:

  1. Estante superior: alimentos cocinados, sobras, ensaladas, frutas lavadas, postres, quesos y embutidos abiertos.
  2. Estantes centrales: leche, yogur, huevos, quesos, embutidos y alimentos preparados.
  3. Estante inferior: carnes crudas, aves, pescados, mariscos y productos en descongelación.
  4. Cajones inferiores: frutas y verduras, separadas de productos crudos.
  5. Puerta: bebidas, salsas, condimentos, mantequilla y productos estables.

Este orden reduce el contacto entre alimentos crudos y cocinados, limita los goteos y facilita la rotación.

La clave consiste en combinar una distribución adecuada con recipientes cerrados, temperaturas de 4 °C o menos y tiempos seguros de conservación.

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