Cuándo revisar la salud de tu corazón: los cuatro síntomas que nunca debes de ignorar

En el marco del Día Mundial del Corazón especialistas recomiendan revisar presión arterial, colesterol, glucosa y consumo de tabaco desde edades tempranas

Una médica sostiene un electrocardiograma en primer plano mientras un doctor ausculta a un paciente que se toca el pecho al fondo.
Cuándo revisar la salud de tu corazón: los cuatro síntomas que nunca debes de ignorar (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En el marco del Día Mundial del Corazón, este 29 de septiembre, especialistas del Hospital Houston Methodist recomiendan revisar presión arterial, colesterol, glucosa y consumo de tabaco desde edades tempranas.

Estas cuatro alertas suelen avanzar sin molestias evidentes, por lo que las evaluaciones periódicas permiten identificar riesgos, modificar hábitos y reducir la posibilidad de infarto o evento cerebrovascular.

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El doctor Mahmoud Al Rifai, cardiólogo preventivo del Hospital Houston Methodist, señala que la detección cardiaca permite encontrar factores de riesgo antes de que aparezcan enfermedades. La revisión no está dirigida solo a adultos mayores ni a personas que ya presentan síntomas.

“La detección busca identificar los factores de riesgo oportunamente”, sostiene Al Rifai. “Si no revisamos a tiempo, no podemos detectar ni controlar. Por eso estos estudios son tan importantes”.

Las enfermedades cardiacas pueden iniciar con cambios en las arterias desde los 20 años. La acumulación de placa, conocida como aterosclerosis, puede estrechar o bloquear el paso de la sangre sin causar señales visibles durante años.

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La presión arterial debe medirse desde los 18 años

La primera alerta que debe vigilarse es la presión arterial alta o hipertensión. Ocurre cuando la sangre ejerce una fuerza constante y elevada sobre las paredes de las arterias.

Ilustración de una persona sentada junto a un tensiómetro digital, con una línea verde brillante que conecta el brazalete con su cerebro.
La presión arterial debe medirse desde los 18 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

La hipertensión obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo. Con el paso del tiempo, puede elevar el riesgo de enfermedades cardiacas, infarto y evento cerebrovascular.

La medición se realiza con un monitor que arroja dos cifras. La primera corresponde a la presión sistólica, mientras que la segunda es la diastólica. Ambas permiten determinar si una persona se encuentra en un rango esperado o requiere atención médica.

Al Rifai recomienda iniciar estas revisiones a partir de los 18 años. La frecuencia depende del estado de salud, antecedentes familiares y resultados previos.

Una persona puede tener presión alta sin dolor de cabeza, mareos ni otras molestias. Esa ausencia de síntomas es uno de los motivos por los que la revisión periódica es necesaria.

El colesterol alto puede detectarse desde los 20 años

El colesterol es una sustancia parecida a la grasa que el cuerpo utiliza para formar células y producir hormonas. El problema aparece cuando se acumula en exceso dentro de las arterias.

Un perfil de lípidos mide colesterol total, colesterol HDL o “bueno”, colesterol LDL o “malo” y triglicéridos. Los resultados permiten identificar si existe una concentración elevada de grasas en la sangre.

“Utilizamos estos valores para detectar el colesterol alto”, explica Al Rifai. “Si están elevados, también nos ayudan a decidir si se requieren medicamentos o solo cambios en el estilo de vida, como mejorar la alimentación, hacer ejercicio y bajar de peso”.

Los hombres deben realizarse una prueba de colesterol al menos una vez entre los 20 y 25 años. En el caso de las mujeres, la recomendación es hacerla al menos una vez entre los 30 y 35 años.

Los antecedentes familiares pueden adelantar la necesidad de estas evaluaciones. Un infarto antes de los 45 años en hombres o antes de los 55 años en mujeres dentro de la familia puede sugerir hipercolesterolemia familiar.

Esa condición implica una predisposición genética al colesterol alto. En esos casos, el médico puede recomendar estudios antes de las edades generales de referencia.

La glucosa en sangre requiere atención desde los 35 años

Tubo de extracción de sangre con células inmunitarias inmaduras y corazón humano con arteria coronaria obstruida, tejido lesionado y líneas de conexión luminosas.
La glucosa en sangre requiere atención desde los 35 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera señal de alerta es la glucosa elevada. La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo no produce suficiente insulina o no la utiliza de forma adecuada.

La insulina ayuda a que la glucosa pase de la sangre a las células, donde se convierte en energía. Cuando este proceso falla, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo y puede dañar vasos sanguíneos y corazón.

Los estudios más utilizados son la glucosa en ayuno y la hemoglobina A1c. La primera mide el nivel de azúcar después de ocho horas sin alimentos. La segunda muestra el promedio de glucosa de los últimos tres meses.

“Estas pruebas permiten determinar si el control de la glucosa es normal o si existe prediabetes o diabetes tipo 2”, señala el especialista del Hospital Houston Methodist.

La recomendación general es comenzar estas pruebas a partir de los 35 años. La evaluación puede realizarse antes si la persona tiene un índice de masa corporal superior a 25, antecedentes familiares de diabetes u otros riesgos cardiovasculares.

La prediabetes también requiere seguimiento. Aunque no representa un diagnóstico de diabetes tipo 2, indica que la glucosa está por encima de los parámetros esperados y que puede ser necesario modificar alimentación, peso corporal y actividad física.

El tabaquismo y el vapeo elevan el riesgo cardiaco

La cuarta alerta es el consumo de productos de tabaco. Durante una valoración cardiaca, el médico debe preguntar sobre cigarrillos, vapeadores y tabaco sin humo.

“Décadas de información demuestran una relación clara entre el tabaquismo y las enfermedades cardiacas”, afirma Al Rifai. El especialista agrega que el vapeo requiere mayor atención, sobre todo entre pacientes jóvenes.

Manos de un médico con bata blanca sobre las que flota un holograma iluminado con la forma de un corazón humano
El tabaquismo y el vapeo elevan el riesgo cardiaco (Bayer)

El consumo de nicotina y tabaco forma parte de las evaluaciones porque puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca y evento cerebrovascular. La información sobre frecuencia, tiempo de consumo y tipo de producto permite valorar cada caso.

Las revisiones cardiacas no se limitan a detectar un problema ya instalado. Forman parte de la llamada prevención primordial, una estrategia que busca identificar factores de riesgo antes de que generen una enfermedad.

La prevención primaria consiste en controlar riesgos ya presentes antes de que ocurra un infarto o un evento cerebrovascular. La prevención secundaria busca evitar otro evento en personas que ya tuvieron una complicación cardiaca.

La puntuación de calcio coronario se usa cuando el riesgo no está definido

Las pruebas de presión arterial, colesterol, glucosa y tabaquismo son el primer paso. Cuando existe incertidumbre sobre el riesgo de una persona, el médico puede utilizar calculadoras como PREVENT™, que estima la probabilidad de enfermedad cardiaca a 10 años.

Esta herramienta considera edad, sexo, niveles de colesterol, presión arterial, tabaquismo y diabetes. Si el resultado muestra un riesgo elevado, el especialista puede establecer metas de tratamiento más estrictas o valorar medicamentos.

En ciertos casos, el médico solicita una puntuación de calcio coronario. Se trata de una tomografía computarizada de baja radiación que mide la presencia de placa calcificada en las arterias del corazón.

Un resultado de 0 indica riesgo muy bajo; de 1 a 99, riesgo leve; de 100 a 399, riesgo moderado; y de 400 o más, riesgo alto.

Al Rifai precisa que este escaneo no funciona como prueba general para todas las personas. En pacientes jóvenes, la placa puede no estar calcificada todavía, por lo que el estudio podría no detectarla. En esos casos, los médicos pueden considerar pruebas de imagen como el ultrasonido de arterias carótidas para buscar señales tempranas de placa.

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