Habilidades blandas: qué son, cuáles son las más valoradas y por qué una docente de la UNAM dice que definen la permanencia laboral

Una especialista en Psicología Organizacional explica que estas competencias influyen desde la contratación hasta la permanencia en el empleo

Representación visual de CEO y líderes empresariales trabajando juntos para impulsar el crecimiento de PYMES, resaltando la diversidad y la inclusión en el liderazgo empresarial. (Imagen ilustrativa Infobae)
Un estudio indicó que 67% de los reclutadores prefiere contratar a personas con habilidades socioemocionales aunque carezcan de experiencia. (Imagen ilustrativa Infobae)
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La doctora Alejandra García Saisó, docente de Psicología Organizacional de la UNAM, sostiene que las habilidades blandas influyen en la contratación, la permanencia laboral y la forma en que las personas enfrentan cambios, conflictos y tareas colectivas. Estas cualidades abarcan la manera de comunicarse, colaborar, decidir y adaptarse, más allá del conocimiento técnico o la experiencia acumulada.

Un estudio de ZipRecruiter, empresa estadounidense de búsqueda de empleo, señaló que incluir estas capacidades en el currículo resulta necesario porque los reclutadores las consideran durante la contratación. La Asociación Internacional de Profesionales Administrativos de Estados Unidos indicó que 67% de los reclutadores prefiere contratar a una persona con habilidades blandas sólidas incluso si no tiene experiencia.

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García Saisó explicó que estas aptitudes “pueden estar relacionadas con lo que son rasgos de personalidad o ciertas cualidades que adquirimos en los primeros núcleos de aprendizaje, porque la vida muchas veces es la que nos dota de esto o de esto otro”.

El concepto tiene antecedentes en una evaluación realizada por el ejército de Estados Unidos entre 1968 y 1972. El doctor P. G. Whitmore, encargado de analizar los resultados, encontró que la probabilidad de triunfo de una unidad dependía de las habilidades de sus integrantes y de la forma en que eran dirigidos.

Las habilidades blandas incluyen comunicación, empatía y adaptación

Habilidades blandas - humanidades - ciencias - tecnología - 16 de febrero
Una de cada tres contrataciones laborales no llega al año debido a procesos de selección que omiten la parte emocional del aspirante. (Imagen ilustrativa Infobae)

Entre las habilidades blandas más frecuentes están la comunicación, la escucha activa, la planificación, la gestión del tiempo, el trabajo en equipo, la flexibilidad, la toma de decisiones y la orientación a resultados. También se incluyen la negociación, el manejo del estrés, la inteligencia emocional, la empatía, el pensamiento crítico, el optimismo, la motivación, la resolución de conflictos, la adaptabilidad y la creatividad.

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La profesora aclaró que estas capacidades no sustituyen las habilidades técnicas. Su función es completar la preparación de una persona y determinar cómo pone en práctica su conocimiento frente a otras personas, dentro de un equipo o ante condiciones adversas.

En los procesos de reclutamiento, expuso, suele prevalecer la revisión de lo que un aspirante sabe hacer y de los años que acumula en determinada actividad. Ese filtro puede dejar fuera la dimensión actitudinal y emocional con la que realizará el trabajo.

La docente advirtió que el conocimiento por sí solo no garantiza una contratación duradera. “No sólo es saber hacer, o tener el conocimiento o la habilidad, sino el cómo lo haces. No es lo mismo con un determinado tono de voz que a través de un escrito o, a veces, nada más gesticulando”.

La especialista añadió que una de cada tres contrataciones no llega al año. Atribuyó esa permanencia limitada a procesos que privilegian perfiles técnicos o aspectos centrados únicamente en la tarea, sin valorar las herramientas con las que la persona la llevará a cabo.

Liderazgo, negociación y colaboración forman parte de la preparación laboral

Grupo de empleados reunidos junto a una mesa de madera con computadoras portátiles y documentos en una oficina iluminada.
La académica sostuvo que dirigir equipos, resolver cambios, alcanzar acuerdos y cooperar con pares forman parte de la preparación para la vida profesional de cualquier persona en distintos entornos laborales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para García Saisó, las habilidades blandas comienzan a formarse en la familia, aunque también pueden desarrollarse en otros espacios sociales, incluido el empleo. Una organización puede convertirse en un lugar de aprendizaje para quien necesita fortalecer capacidades que todavía no domina.

“En una organización te toca aprender las habilidades blandas. A lo mejor hay algo que no sabes y lo aprendes, y te vuelves más fuerte, más hábil y más capaz de enfrentar lo que es adverso. Lo aprendes en el trabajo y te lo llevas a la vida”, señaló.

La académica explicó que algunas de estas competencias se adquieren de forma natural durante el desarrollo humano. Otras requieren fortalecerse en el ámbito laboral para completar capacidades que una persona aún no posee, pero para las que tiene potencial.

En sus clases con estudiantes de sexto y séptimo semestre de la Facultad de Psicología, la profesora realiza dinámicas para que comprendan que su formación no se limita a obtener una calificación de 10. El objetivo es que identifiquen otras formas de ejercer su profesión y desarrollen cualidades humanas, estilos de liderazgo, gestión de equipos y networking.

Cinco jóvenes sentados a una mesa de madera con un ordenador portátil abierto, cuadernos, bolígrafos y mochilas en una sala luminosa.
Las cinco capacidades fundamentales para el desarrollo profesional son el liderazgo, la innovación, la negociación, la colaboración y la adaptabilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La universitaria identifica cinco habilidades que cualquier persona debería desarrollar para su vida y actividad profesional: liderazgo, innovación, negociación, colaboración y adaptabilidad. El liderazgo permite gestionar equipos y sumar creatividad; la innovación ayuda a adaptarse y resolver cuando el entorno se modifica.

Sobre la negociación, sostuvo que permite que “dos más partes lleguen a un compromiso”. La colaboración es necesaria porque una persona puede dirigir, pero también debe trabajar con sus pares y con su propio equipo.

La adaptabilidad implica flexibilidad ante transformaciones que continuarán ocurriendo. “Todo va a seguir cambiando. Nosotros también”, resumió la docente.

García Saisó destaca dos capacidades para quienes encabezan equipos: el storytelling y la flexibilidad cognitiva. La primera consiste en contar historias para motivar, mantener la atención, transmitir una enseñanza positiva o vender un producto.

La flexibilidad cognitiva se refiere a la capacidad del cerebro para adaptar con facilidad la conducta y el pensamiento ante circunstancias cambiantes. También puede entenderse como la facultad mental de pensar en varios conceptos al mismo tiempo.

Ante la falta de estas capacidades, es posible atenderse mediante aprendizaje, apertura a la crítica y la identificación de modelos personales con características que se desean desarrollar.

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