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Los remedios para aliviar el dolor muscular por volver al gimnasio después de mucho tiempo

Esta molestia a veces es inevitable, pero puedes aminorarla con estos consejos

(Imagen Ilustrativa Infobae)
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El dolor muscular que aparece uno o dos días después de volver al gimnasio tras un descanso prolongado tiene nombre: agujetas, o en términos médicos, dolor muscular de aparición tardía. El cuerpo no está acostumbrado al esfuerzo y los músculos acusan el golpe. La buena noticia es que hay formas concretas de aliviar las molestias mientras el tejido se repara.

El dolor llega entre 24 y 48 horas después del ejercicio

Cuando alguien regresa al gimnasio después de mucho tiempo sin ir, la tentación es entrenar con la misma intensidad que antes. El problema es que los músculos ya no están adaptados. Las fibras musculares sufren microdesgarros durante el esfuerzo, y la inflamación que genera esa reparación es lo que se siente como dolor y rigidez.

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El pico de molestia suele presentarse entre las 24 y las 48 horas posteriores al ejercicio. En la mayoría de los casos, el malestar desaparece en cuatro o cinco días. Si el dolor es agudo, constante o dura más de una semana, conviene consultar a un médico.

Frío y calor, dos aliados distintos

Un hombre de espaldas vestido con ropa deportiva en un gimnasio con la espalda baja y los glúteos resaltados en color rojo.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El hielo y el calor sirven para momentos diferentes. En las primeras horas después del entrenamiento, el frío reduce la inflamación y calma el dolor. Una bolsa de hielo envuelta en una tela o una ducha fría de diez a quince minutos sobre la zona afectada ayudan a contener la respuesta inflamatoria.

El calor, en cambio, funciona mejor cuando el dolor ya lleva uno o dos días instalado. Una almohadilla térmica o un baño tibio con sal de Epsom aumenta la circulación en el músculo, relaja la rigidez y facilita la recuperación. Aplicar calor en la fase aguda puede empeorar la inflamación, así que conviene esperar.

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El foam roller y el masaje reducen la tensión muscular

Persona sentada masajea su pantorrilla izquierda con ambas manos. Sus piernas están descalzas y los tobillos hinchados. Se ve un sofá, una lámpara y un suelo.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El rodillo de foam es una de las herramientas más accesibles para aliviar el dolor muscular en casa. Pasarlo lentamente sobre la zona adolorida entre 90 y 120 segundos por grupo muscular mejora la circulación, libera tensión en el tejido conectivo y reduce la rigidez. Conviene usarlo con presión moderada: no debe generar un dolor adicional.

El masaje tiene un efecto similar. No hace falta ir con un especialista cada vez: aplicar aceite o crema en la zona afectada y amasar con presión suave los gemelos, los muslos, los glúteos o los hombros puede marcar la diferencia. Un masaje inmediatamente después del entrenamiento resulta más efectivo que uno aplicado 48 horas más tarde.

Moverse ayuda más que quedarse en cama

Un grupo de personas mayores en un parque: una pareja camina, otros andan en bicicleta, tres practican Tai Chi y dos conversan en un banco con un ajedrez.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Reposar completamente puede parecer lo más lógico cuando duelen los músculos, pero la recuperación activa funciona mejor. Caminar, nadar o hacer yoga a baja intensidad mantiene la circulación activa, arrastra los desechos metabólicos acumulados en el músculo y reduce la duración del dolor.

La clave es no someter el músculo adolorido a un esfuerzo intenso. Si el dolor está en las piernas, una caminata corta está bien; otra sesión de sentadillas pesadas, no.

La alimentación acelera la recuperación

Mujer de cabello oscuro comiendo un trozo de pastel de chocolate con una cuchara. Tiene los ojos cerrados y el fondo es un interior con ventanas.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que se come después del entrenamiento importa. El músculo necesita proteína para reparar las fibras dañadas y carbohidratos para reponer la energía. Huevo, pollo, pescado, leguminosas y lácteos son buenas fuentes. Consumir algo dentro de los primeros 45 minutos tras el ejercicio acelera el proceso.

La hidratación es igual de determinante. La deshidratación intensifica el dolor y lo prolonga. Beber agua antes, durante y después del entrenamiento mantiene los músculos funcionando mejor y facilita la eliminación de toxinas.

Alimentos con propiedades antiinflamatorias como el jengibre, la cúrcuma, las cerezas ácidas o el salmón también contribuyen a reducir la inflamación muscular cuando se incorporan con regularidad a la dieta.

Empezar despacio es la mejor prevención

El remedio más efectivo contra el dolor muscular al volver al gimnasio es no provocarlo en exceso desde el primer día. Calentar entre diez y quince minutos antes de cada sesión, terminar con estiramientos y aumentar la intensidad de forma gradual semana a semana reduce considerablemente la magnitud de las agujetas.

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