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La historia de “El Mencho” desde fuentes secretas, y expedientes oficiales: el hombre que creó un cártel con presencia en 40 países

En entrevista con Infobae México, José Luis Montenegro reveló cómo construyó la radiografía criminal de Rubén Oseguera Cervantes, fundador del CJNG

El primer libro sobre el hombre más buscado de México y EEUU llegó tan solo 160 días después de su muerte, de la pluma de José Luis Montenegro. Crédito: Jesús Aviles - Infobae México
El primer libro sobre el hombre más buscado de México y EEUU llegó tan solo 160 días después de su muerte, de la pluma de José Luis Montenegro. Crédito: Jesús Aviles - Infobae México
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El periodista José Luis Montenegro publicó “El día que cayó el Mencho” el pasado 1 de agosto de 2026, 160 días después de que las fuerzas especiales del Ejército Mexicano abatiera a Rubén Oseguera Cervantes en el municipio de Tapalpa, Jalisco.

El libro, editado por Planeta, recorre la vida delictiva del fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desde su infancia en El Naranjo de Chila, Aguililla, Michoacán, hasta su muerte entre los pinos de un bosque jalisciense el 22 de febrero de 2026.

Infobae México platicó con José Luis Montenegro para explorar el proceso detrás de la investigación, las fuentes que sostienen cada afirmación y lo que el libro dice sobre el sistema que permitió que un hombre de una comunidad sin pavimento ni alumbrado público construyera un cártel con presencia en 40 países.

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Montenegro llevaba cerca de dos años estudiando al personaje cuando Editorial Planeta lo contactó. El proyecto coincidió con su investigación ya avanzada y se aceleró tras el operativo de Tapalpa. El resultado son 256 páginas construidas sobre expedientes judiciales de Estados Unidos y México, reportes de la DEA, el Departamento del Tesoro y diversas agencias de seguridad, complementados con testimonios de fuentes que pidieron secrecía. No es solamente un libro sobre un capo, sino una radiografía del Estado que lo hizo posible.

El Mencho no se llamaba Nemesio: la identidad construida de Rubén Oseguera

Su nombre real era Rubén. En su acta de defunción figura como Rubén Oseguera Cervantes. El apodo Mencho es la forma coloquial de llamar a los Nemesio, pero ese nombre tampoco era suyo de origen. Lo eligió, lo adoptó. Y misteriosamente ese nombre hace referencia a la diosa griega Némesis, la justiciera, “la que distribuye”.

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Montenegro planteó en la entrevista que detrás de esa elección hay algo más que un alias: “Rubén Oseguera siempre estuvo avezado a encontrar en este sobrenombre tan característico su propio legado. Quiso dejar su propio legado a través de un sobrenombre tan llamativo que al final lo ejecutó de manera prístina, porque fue un hombre violento, sí, justiciero a su forma, distribuyó entre los suyos”.

El acta de nacimiento de “El Mencho”, reveló que su nombre nunca fue "Nemesio", sino que lo adoptó posteriormente. (Anayeli Tapia/Infobae)
El acta de nacimiento de “El Mencho”, reveló que su nombre nunca fue "Nemesio", sino que lo adoptó posteriormente. (Anayeli Tapia/Infobae)

El libro traza un paralelo con Jesús Malverde, cuyo nombre real era Jesús Juárez Mazo. Como Malverde, Oseguera Cervantes construyó una identidad que trascendiera al hombre. El CJNG no lleva “nueva generación” por accidente: él mismo eligió esa marca para diferenciarse de los cárteles anteriores. “Nosotros sí vamos a ser el Cártel de Jalisco porque estamos en Jalisco, pero somos una nueva generación de capos”, reconstruye Montenegro en el libro.

Nació en El Naranjo de Chila, una comunidad de Aguililla donde, según describe Montenegro, no avanza el tiempo. Calles sin pavimentar, un quiosco descascarado, una barda de escuela que se cae a pedazos. “Me impactó ver que hay comunidades en México que todavía viven bajo el yugo del crimen organizado y sobre todo regiones que viven el peor grado de la violencia, que es el silencio”, dijo el autor a Infobae México tras visitar el sitio y afirmó que nadie en el pueblo se atrevió a señalarle cuál era la casa donde creció Oseguera Cervantes.

En la entrevista con este medio, Montenegro describió cómo se acercó a los habitantes: sin cámaras, con libreta y pluma, sentándose con la señora que vendía fruta o con el joven que caminaba cabizbajo en una cancha sin pelota. “Quería ver qué pasaba por la mente de estas personas y saber cuál era el panorama de futuro que tenían, porque muchas veces solamente viven por vivir, pero no saben si quieren estudiar, si quieren salir a la calle o si quieren ser el día de mañana el sucesor de Rubén Oseguera Cervantes”.

El autor también visitó Tapalpa después del operativo que derivó en la mierte de Rubén Oseguera. Lo describe no solo como el lugar donde murió “El Mencho”, sino como un paraíso fiscal, un territorio donde la organización había hecho jugosos negocios de lavado de dinero.

Al preguntarle cuál de los dos lugares le impactó más, respondió sin dudar: El Naranjo de Chila.

Cómo el mismo Estado le enseñó a corromper instituciones a El Mecho

El libro recorre una etapa que pocas investigaciones han documentado con detalle. Antes de fundar el CJNG, Rubén Oseguera fue detenido en San Francisco, California, en 1986, por tráfico de drogas. En 1992 lo aprehendieron en un operativo encubierto de la DEA. Fue deportado a México.

De regreso, se convirtió en policía. Montenegro sostiene que fue ahí donde Oseguera Cervantes entendió desde adentro cómo funcionaba la corrupción institucional: cómo cooptar mandos, cómo tejer redes, cómo hacer que el Estado trabajara para el crimen.

Empezó en Cabo Corrientes y Tomatlán, Jalisco, donde comenzó a labrar sus primeras redes de corrupción y a ejercer la violencia como método coercitivo, no solo contra las fuerzas del orden sino contra la propia ciudadanía y sus enemigos.

El Mencho dejó a su CJNG con presencia en toda República Mexicana. Crédito: DEA/ Handout via REUTERS
El Mencho dejó a su CJNG con presencia en toda República Mexicana. Crédito: DEA/ Handout via REUTERS

El libro analiza por qué El Naranjo de Chila, como Badiraguato en Sinaloa, exportó violencia y redes criminales en lugar de mano de obra. Montenegro rastreó la decisión de Oseguera Cervantes de no seguir el camino de los braceros que se iban a trabajar como mano de obra barata a Estados Unidos. Eligió otro camino: adherirse a las filas del Cártel del Milenio, que posteriormente le dio la oportunidad de crear su brazo armado, Los Matazetas, antes de fundar su propia organización.

La muerte de Nacho Coronel en 2010 dejó un vacío en Jalisco que el Mencho aprovechó. El surgimiento de las autodefensas en Michoacán, paradójicamente, también le abrió espacio al desarticular a grupos rivales. Montenegro describe a un hombre “avanzado a su época, ambicioso, visceral”, que supo leer cada ruptura del mapa criminal como una oportunidad.

Fue así como en 2009 fundó el CJNG, una organización que llegaría a operar en más de 40 países.

El CJNG y su modelo de extorsión: 151 millones de pesos al mes solo en tragamonedas

Uno de los hallazgos más reveladores del libro es la descripción del CJNG como una corporación con estructura empresarial. Montenegro lo llama narcoholding: “El Mencho” antes a la cabeza, comandantes regionales debajo, luego operadores financieros, gerentes de logística, un equipo de inteligencia y un equipo legal.

Los documentos oficiales que sostienen el libro incluyen registros de extorsión a máquinas tragamonedas en Jalisco. La cuota era de 700 pesos por máquina. La suma mensual en solo algunos municipios del estado llegaba a 151 millones de pesos.

Montenegro narra con base en documentos obtenidos cómo el CJNG tiene un negocio de más de 151 millones solo en municipio de Jalisco con la extorsión a dueños de tragamonedas.  (CUARTOSCURO)
Montenegro narra con base en documentos obtenidos cómo el CJNG tiene un negocio de más de 151 millones solo en municipio de Jalisco con la extorsión a dueños de tragamonedas. (CUARTOSCURO)

“Ya lo está haciendo”, respondió Montenegro al preguntarle si el CJNG podría subsistir sin mover droga. “Con eso compran armas, surten la nómina, pagan voluntades políticas o sobornos. Eso es solamente para la operación diaria”.

A eso se suman el contrabando de combustible, la tala ilegal, el cobro de piso a mineras, el tráfico de migrantes, la trata de personas, el cobro del internet y hasta del agua en zonas paupérrimas, y las rentas por uso de franquicia criminal. “Como un Oxxo, como un McDonald’s, los que compren el nombre tienen que pagar una renta al propio cártel”, explicó Montenegro a Infobae México.

Los Cuinis, la familia de su exesposa Rosalinda González Valencia, fueron el brazo financiero que sostuvo esa estructura durante años. Terminaron destruidos y detenidos. Montenegro los describe como una pieza sin la cual el CJNG no habría alcanzado la sofisticación financiera que tuvo, aunque al final la relación resultó más favorable para el cártel que para ellos.

El libro también documenta tres de los actos más audaces de la organización, agrupados bajo la frase que una fuente secreta atribuyó al propio Mencho como justificación de su violencia: “En este negocio no hay amigos.” El secuestro de Los Chapitos en el bar La Leche de Puerto Vallarta, el ataque contra el entonces jefe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México Omar García Harfuch y el asesinato del exgobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval. A esos episodios se suma el derribo de un helicóptero con policías federales a bordo, acto que terminó de colocar al Mencho como objetivo número uno en México.

Margarito Flores, las fuentes y los datos que no se publican

Uno de los capítulos más llamativos del libro es El día que conocí al Mencho, que en realidad es el testimonio de Margarito Flores, exnarcotraficante estadounidense que colaboró con la DEA y que narró cómo el Mencho lo rescató en Puerto Vallarta sin conocerlo en persona.

Según datos exclusivos obtenidos en la entrevista, Margarito Flores contactó a Montenegro a través de sus redes sociales porque seguía cada episodio de su podcast Narcomundo, que conduce junto a Jesús Lemus.

Pedro Flores y Margarito Flores (Foto: Twitter@chikistrakiz)
A la izquierda Pedro Flores y a la derecha Margarito Flores, entrevistado por José Luis Montenegro para el libro. (Foto: Twitter@chikistrakiz)

“Hay fuentes que tú buscas en el campo, hay fuentes que buscas en la investigación y hay fuentes que te encuentran a ti”, dijo Montenegro. Flores le envió una fotografía en la que aparecía viendo el podcast en su pantalla. Tras una videollamada, Montenegro confirmó que el hombre era físicamente idéntico a las fotografías de búsqueda que la DEA y el FBI habían difundido entre 2008 y 2009.

“Me siento muy contento de poder haber hecho algo en favor de la sociedad”, le dijo Flores al autor, quien reveló a Infobae México que el exnarcotraficante sigue emocionado por haber aportado a la investigación.

El libro está sembrado de testimonios de fuentes que pidieron secrecía, personas que en algún momento estuvieron en activo dentro del CJNG, aliados que fueron traicionados o personajes que migraron a otros grupos. Montenegro explicó su método para llegar a esos datos: “Debes tener contacto con todos, pero no involucrarte a un nivel de compromiso. Hay que saber cuidar la fuente, analizar los datos y contrastar, porque no todo lo que te diga un presunto narcotraficante es 100% real”.

Hay datos que el libro deja entre líneas por decisión editorial. Montenegro fue explícito sobre el criterio: si la información no abona a la investigación periodística y solo alimenta el morbo, no entra. “Me llegaba información de que Rubén Oseguera tuvo un amorío con tal cantante o con tal actriz. La verdad es que eso no suma nada más que al morbo”, dijo.

El límite, explicó, está en si esa información privada tiene conexión con los negocios criminales. Si la tiene, se publica. Si no, se deja fuera.

El Mencho ya tiene sucesor: “Una mente más brillante no he conocido en décadas”

Con la muerte de Oseguera Cervantes, el tablero del CJNG se reorganizó. Montenegro ya tenía mapeados a los posibles relevos antes de que el libro saliera a la venta. Estados Unidos confirmó después lo que el autor anticipó: Juan Carlos Valencia González, alias el Pelón o el 03, hijastro del Mencho, es el nuevo líder de la organización. Washington ofrece hasta 25 millones de dólares por información que lleve a su captura, cinco veces más que la recompensa original de 5 millones.

Montenegro también señala a Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias el Chorro, exyerno del Mencho, como otro de los liderazgos que quedaron tras la muerte del capo. “Este personaje a mí me interesa demasiado estudiar”, dijo el autor, quien tenía mapeado el perfil de Castillo antes de que el Departamento del Tesoro, la DEA y la Fiscalía de Estados Unidos lo hicieran público. “Al final, si tu información es fidedigna, si la fuente es confiable, va a tener repercusión en documentos oficiales”, sostuvo.

Son 10 millones de dólares más que lo ofrecido por su padrastro, "El Mencho". Crédito: DEA
Son 10 millones de dólares más que lo ofrecido por su padrastro, "El Mencho". Crédito: DEA

“Ya tenemos a un Juan Carlos Valencia González, que no solamente es un Mencho en la parte operativa criminal, sino que tiene el cerebro financiero de su tío Abigael González Valencia, dijo Montenegro a Infobae México.

“Tiene la administración y finanzas que en algún momento manejó su madre, Rosalinda González Valencia, y sobre todo la enseñanza principal del narcotráfico por su propio padre, Armando Valencia Cornelio. Tenemos a un narcotraficante sofisticado que tuvo al Cuini, a la Jefa, al Mencho, al Maradona como parte de su crecimiento personal y profesional. Una mente más brillante que esta yo no he conocido en las últimas décadas”, explicó tras la pregunta de si volveremos a tener a un Mencho en el mundo.

El 2 de marzo de 2026, el cuerpo de el Mencho fue sepultado en un ataúd lujoso en tierras jaliscienses. REUTERS/Stringer
El 2 de marzo de 2026, el cuerpo de el Mencho fue sepultado en un ataúd lujoso en tierras jaliscienses. REUTERS/Stringer

Otro de los datos interesantes del libro y detallado en la entrevista con José Luis Montenegro es que cuando bajaban el ataúd de Rubén Oseguera Cervantes, sonaban dos canciones: Puño de tierra y un corrido local jalisciense llamado Y si me matan, que según le contaron al autor, era de las preferidas del capo.

El libro cierra con una advertencia que Montenegro escribió antes de que ocurrieran las recientes sanciones de Estados Unidos contra el CJNG: la calma que siguió a la muerte del Mencho da miedo. Como si algo se avecinara.

El día que cayó el Mencho no deja ese escozor que produce escuchar un narcocorrido o ver una narcoserie de las que alaban y romantizan el crimen. No genera la incomodidad de un comunicado del narco ni de uno de sus sangrientos interrogatorios. Invita a la reflexión y a preguntarse hasta qué punto está el narco en nuestra sociedad.

Porque como lo dice uno de sus párrafos: podría ser tu padre, tu hermano, tu tío, o hasta tú, la víctima con cabida en esta narcoholding llamada el Cártel Jalisco Nueva Generación.

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