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Apagar todas las notificaciones del celular una hora antes de acostarte: el hábito que mejora la memoria y el descanso cerebral

Un hábito sencillo antes de dormir podría transformar tu descanso y tu mente, según nuevas recomendaciones científicas

Infografía con título y subtítulo, dos personas en cama con celular, ilustraciones de cerebro, reloj, notificaciones, persona durmiendo y bostezando. Logo Infobae.
Impactos cerebrales del uso del celular antes de dormir. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En la última década, apagar todas las notificaciones del celular una hora antes de acostarse se ha consolidado como una recomendación respaldada por la American Academy of Sleep Medicine, la American Academy of Pediatrics y entidades académicas como la Universidad de Harvard.

La práctica consiste en silenciar alertas y suspender interacciones digitales durante los 60 minutos previos al sueño, con el objetivo de mejorar la calidad del descanso, favorecer la consolidación de la memoria y proteger la función cerebral.

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Se trata de un hábito recomendado para adultos, adolescentes y niños, fundamentado en estudios experimentales y guías internacionales recientes.

“Doomscrolling”, sueño y rendimiento

La American Academy of Sleep Medicine ha advertido sobre el auge del “doomscrolling” nocturno, fenómeno donde las personas priorizan la revisión continua de redes sociales y mensajes sobre el descanso.

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En su comunicado más reciente, esta sociedad científica recomendó dormir al menos siete horas diarias y evitar la exposición a luz azul de dispositivos portátiles entre media y una hora antes de dormir.

Además, sugirió apagar los electrónicos y silenciar las notificaciones si el celular permanece en el dormitorio, ya que las alertas pueden interrumpir el sueño y fragmentar los ciclos de descanso.

Según la AASM, silenciar las notificaciones contribuye a reducir la activación emocional y la expectativa de recibir mensajes, facilitando la transición hacia el sueño.

Una mujer yace en la cama cubierta con una manta, mirando y tocando la pantalla iluminada de su teléfono móvil. Un reloj digital marca las 2:37 AM.
El “doomscrolling” nocturno es un fenómeno donde las personas priorizan la revisión continua de redes sociales y mensajes sobre el descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Luz azul, melatonina y memoria

La Harvard Medical School, en sus materiales sobre higiene del sueño, sostiene que la calidad de este proceso es esencial para la reparación física, la regulación emocional y la consolidación de la memoria.

La institución subraya que la exposición a luz azul en la noche —emitida por pantallas de móviles y tabletas— suprime la secreción de melatonina, hormona clave para la sincronización del reloj biológico.

Trabajos experimentales de este centro han demostrado que la disminución de melatonina retrasa el inicio del sueño y reduce las fases profundas, donde se afianzan las memorias declarativas.

Harvard recomienda establecer una rutina de relajación y dejar de usar dispositivos electrónicos una hora antes de dormir, silenciando las notificaciones para evitar interrupciones.

Evidencia experimental en jóvenes, adultos y atletas

Investigaciones de autores como Höhn, Burnell y Dridi han examinado el impacto de la tecnología nocturna sobre el sueño y la memoria.

Höhn comparó la lectura en smartphone con y sin filtro de luz azul frente a la lectura en papel, observando que apagar el dispositivo al menos una hora antes de dormir permitía una recuperación parcial de la melatonina y preservaba la consolidación de memorias.

Burnell, en un estudio con adolescentes, registró que el uso nocturno del smartphone y el número de “pickups” se asociaban con mayor latencia al sueño y peor calidad del descanso.

Dridi, por su parte, documentó en futbolistas de élite que cinco noches de uso de smartphone antes de dormir deterioraban la eficiencia del sueño, incrementaban la somnolencia diurna y empeoraban el desempeño cognitivo y físico.

Estos hallazgos refuerzan la importancia de limitar la exposición a pantallas y notificaciones en la última hora del día, tanto para jóvenes como para adultos y deportistas, con el fin de proteger el rendimiento y la memoria.

Una mujer recostada en la cama con los ojos cerrados. Un cerebro virtual brillante y azul se proyecta sobre su cabeza en un dormitorio oscuro.
La calidad del sueño es esencial para la reparación física, la regulación emocional y la consolidación de la memoria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones para niños y adolescentes

La American Academy of Pediatrics ha publicado guías específicas sobre el efecto de las pantallas y notificaciones en el sueño infantil y adolescente.

El organismo advierte que el uso de dispositivos cerca de la hora de acostarse incrementa la alerta, eleva la frecuencia cardiaca y dificulta la conciliación del sueño.

Basándose en investigaciones recientes, la AAP recomienda evitar pantallas al menos una hora antes de dormir y mantener los teléfonos fuera del dormitorio por la noche.

Para la academia pediátrica, silenciar las notificaciones es clave para prevenir microdespertares y consolidar rutinas de descanso saludable.

Organización Mundial de la Salud y salud pública: normas para la niñez

La Organización Mundial de la Salud ha incluido la restricción del tiempo de pantalla y la promoción de rutinas sin tecnología en sus guías para menores de cinco años, donde enfatiza la importancia de un sueño de buena calidad y la limitación de estímulos digitales en las horas previas a acostarse.

Aunque la OMS se centra en la infancia, los principios de evitar pantallas y notificaciones por la noche son aplicables en toda la población, según las recomendaciones de salud pública.

Funciones cognitivas, compulsividad y cultura de la notificación

El hábito de apagar notificaciones, según el trabajo de Adrian F. Ward y colegas, también libera capacidad cognitiva ocupada por la vigilancia atencional al dispositivo, fenómeno descrito como brain drain.

Estudios citados por la American Psychological Association han demostrado que la compulsividad para responder a alertas nocturnas aumenta el estrés y empeora la calidad del sueño.

Al silenciar notificaciones, se reduce la presión social de disponibilidad permanente y se facilita un entorno mental propicio para el descanso.

Un niño en pijama acostado en la cama usando un teléfono móvil. Se ven una lámpara de noche, un reloj digital, libros y un escritorio.
La American Academy of Pediatrics advierte que el uso de pantallas y notificaciones cerca de la hora de dormir aumenta la alerta y dificulta que niños y adolescentes concilien el sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consejos prácticos

Instituciones como Baptist Health y la Secretaría de Salud de México recomiendan dejar de usar dispositivos electrónicos entre una y dos horas antes de dormir, mantener el dormitorio oscuro, fresco y libre de tecnología, y adoptar rutinas relajantes.

Estas entidades destacan que el hábito de silenciar el celular y dejarlo fuera del dormitorio ayuda a disminuir la exposición a luz azul, evita interrupciones y promueve una mejor sensación de descanso al despertar.

Aunque la evidencia aún no cuantifica el beneficio específico de este hábito en pruebas de memoria, la lógica causal entre luz azul, activación emocional, microdespertares y consolidación cognitiva está bien documentada.

Siguiendo las pautas de entidades como la AASM, la Harvard Medical School y la AAP, esta práctica se consolida como un paso sencillo y efectivo hacia una mejor higiene del sueño y un descanso cerebral más reparador.

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