Espuma invade las calles de Benito Juárez: ¿Por qué el clima favoreció su aparición?

El fenómeno revela la presencia de contaminantes en el drenaje y evidencia los retos de la infraestructura hidráulica ante el clima extremo en la capital

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Las calles se llenaron de espuma (captura de pantalla)
Las calles se llenaron de espuma (captura de pantalla)

Antes de que la lluvia cediera en distintos puntos de la Ciudad de México, una escena poco común llamó la atención de vecinos y automovilistas en la alcaldía Benito Juárez: calles cubiertas por una densa capa de espuma blanca que, además de sorprender por su aspecto, evidenció las condiciones en las que operó el sistema de drenaje durante las intensas precipitaciones.

Aunque el fenómeno generó numerosas reacciones en redes sociales, especialistas explican que no se trató de una sustancia producida por la lluvia, sino del resultado de la combinación entre el clima extremo, el agua residual y diversos contaminantes acumulados en la infraestructura hidráulica.

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Las lluvias fueron el detonante de un fenómeno poco común

La aparición de espuma en la colonia Moderna ocurrió después de una jornada marcada por precipitaciones de gran intensidad que provocaron encharcamientos e inundaciones en distintos sectores de la capital.

La gran cantidad de agua rebasó la capacidad de algunas vialidades y del sistema de drenaje, permitiendo que una mezcla de agua pluvial y aguas residuales llegara a la superficie.

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Sin embargo, la lluvia por sí sola no genera espuma. El factor determinante fue la fuerza con la que circuló el agua. Al desplazarse con velocidad por calles, coladeras y tuberías, la corriente agitó residuos como detergentes, jabones, grasas, aceites y materia orgánica que normalmente permanecen dentro del drenaje.

Esa agitación incorporó aire a la mezcla y produjo millones de pequeñas burbujas que terminaron formando la capa de espuma observada por los vecinos.

Este proceso es similar al que ocurre al mezclar agua con jabón en un recipiente, aunque en este caso los llamados tensioactivos provienen de productos de limpieza domésticos y otros compuestos presentes en las aguas residuales.

La diferencia es que el volumen de agua movilizado por la tormenta permitió que el fenómeno fuera visible en plena vía pública.

Las imágenes difundidas mostraron cómo la espuma era más abundante en los puntos donde el agua mantenía mayor movimiento, lo que confirma que la turbulencia fue un elemento clave para su formación.

La espuma se iba amontonando al paso de los autos. (captura de pantalla)
La espuma se iba amontonando al paso de los autos. (captura de pantalla)

La espuma también refleja la contaminación presente en el drenaje

Más allá de lo llamativo de las imágenes, especialistas advierten que este tipo de espuma representa un indicador de la cantidad de contaminantes que pueden encontrarse dentro del sistema de drenaje urbano.

Durante los días sin lluvia se acumulan residuos en calles, coladeras y tuberías. Cuando ocurre una tormenta intensa, toda esa suciedad es arrastrada por la corriente y se mezcla con el agua residual, incrementando la concentración de sustancias capaces de producir espuma.

Por esa razón, las autoridades recomiendan evitar el contacto directo con este material, ya que puede contener bacterias, microorganismos y otros contaminantes derivados de las aguas negras.

Aunque visualmente pueda parecer inofensiva, no se trata de espuma limpia ni de un fenómeno exclusivamente estético.

Dos trabajadores en calle anegada. Camión de succión con manguera, operario junto a registro con tapa. Charcos con espuma, edificios, vehículos
Personal de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y PC recomiendan no tocarla directamente. (X: Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y PC)

Eventos similares se han registrado anteriormente en otras zonas del Valle de México tras fuertes lluvias o desbordamientos, especialmente cuando el drenaje alcanza su límite de capacidad y el agua comienza a salir a la superficie.

En estos casos, la espuma funciona como una evidencia de la mezcla entre agua de lluvia y aguas residuales que circulan por la red de alcantarillado.

Las intensas lluvias registradas en la Ciudad de México dejaron nuevamente en evidencia los retos que enfrenta la infraestructura hidráulica de la capital frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

La espuma que apareció en las calles de Benito Juárez fue consecuencia de una cadena de factores en la que el clima desempeñó un papel fundamental al saturar el drenaje y poner en movimiento contaminantes que normalmente permanecen ocultos.

Más que una curiosidad, el episodio recuerda la importancia de fortalecer el manejo del agua pluvial y mantener limpio el sistema de alcantarillado para reducir riesgos sanitarios y minimizar los efectos de futuras tormentas.

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