Para un plan muy fotogénico: el Museo Tamayo se llena de color con esta exposición inmersiva basada en programas de televisión

El aniversario del recinto incluye una propuesta participativa en su patio central, además de una muestra de Rufino Tamayo y una colectiva con más de 60 artistas

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Interior de museo de concreto con alfombra azul y amarilla. Esculturas geométricas de colores pastel, podio circular, poste de rayas, rombos rojos en pared. Personas en nivel superior
La obra forma parte del programa con el que el Museo Tamayo celebra su 45 aniversario, junto a otras dos exposiciones inauguradas el mismo 10 de junio (Museo Tamayo/ Diego Berruecos)

El patio central del Museo Tamayo se ha convertido en un set de televisión. Subir a sus plataformas, moverse entre sus estructuras y dejarse envolver por los estímulos sonoros es parte de la obra: Con todo y mi tristeza, de la artista peruana Fátima Rodrigo, invita a los visitantes a activarla con su propio cuerpo.

La instalación, puede visitarse hasta el 27 de septiembre de 2026. No es una pieza para observar desde la distancia: cada cambio de perspectiva sobre las plataformas transforma lo que se ve y lo que se escucha. El recorrido es libre; la experiencia, irrepetible.

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La obra forma parte del programa con el que el Museo Tamayo celebra su 45 aniversario, junto a otras dos exposiciones inauguradas el mismo 10 de junio: Tamayo Horizontes, que reúne 21 pinturas de Rufino Tamayo —seis de ellas inéditas para el público—, y Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México, una colectiva de más de 60 artistas.

Una investigación en archivos televisivos

Escenario circular con fondo brillante, paneles geométricos de arcos y picos, bordes iluminados por bombillas. Cortinas rojas a los lados
La instalación, ubicada en el patio central del Museo Tamayo, puede visitarse de forma gratuita. Los visitantes la activan mediante cambios de perspectiva y estímulos sonoros (Fátima Rodrigo/ Museo Tamayo)

Con todo y mi tristeza parte de una extensa revisión de archivos televisivos, tanto públicos como privados, sobre los programas musicales y concursos de la industria del entretenimiento latinoamericano. A partir de ese material, Rodrigo construye un escenario compuesto por elementos y texturas readaptados de sets de televisión, realizado con materiales cotidianos y de amplia circulación.

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La instalación, ubicada en el patio central del Museo Tamayo, puede visitarse de forma gratuita. Los visitantes la activan mediante cambios de perspectiva y estímulos sonoros, lo que transforma la experiencia convencional del espacio museístico. La curaduría es de Ixel Rion y las fotografías de sala son de Diego Berruecos.

La televisión como canal de arte moderno

Muro de concreto y suelo multicolor. Instalación de bloques geométricos pastel y rayas negras. Adornos de estrella y rombos en paredes. Estructura de madera al fondo
Más allá de los géneros musicales, esos códigos visuales tejieron una gramática compartida entre los países de la región. (Museo Tamayo/ Diego Berruecos)

Con todo y mi tristeza sostiene una tesis de fondo: desde la década de 1960, las escenografías de la televisión latinoamericana incorporaron referencias al constructivismo, el Op art y el Minimalismo europeos. Esas corrientes de vanguardia circularon así fuera de los márgenes institucionales del arte contemporáneo, llegando a públicos amplios a través del espectáculo televisivo.

Más allá de los géneros musicales, esos códigos visuales tejieron una gramática compartida entre los países de la región. La instalación recupera esa sensibilidad: los gestos de promesa, los guiños ideológicos y una estética que, según el proyecto, nunca fue ingenua.

Los sets televisivos, materia prima recurrente

Esta no es la primera vez que Rodrigo trabaja con escenografías televisivas. En 2020 presentó Nuevas Tendencias (Sábado Gigante) en la 22.ª Bienal de Sídney, una recreación del set del programa conducido durante décadas por Don Francisco, con la que analizó tanto la estética del espectáculo como su funcionamiento como espacio de violencia de género.

En 2018, en Lima, presentó Karaoke maldito, una videoinstalación que retomaba la estética de los vehículos de transporte informal para hacer visible la normalización de la misoginia a través de la cultura del entretenimiento. Ambas piezas anticipan el núcleo conceptual de su trabajo en el Tamayo.

Una artista entre Lima, París y las grandes bienales

Interior de museo con paredes de hormigón, dos personas, una instalación artística de paneles rosas y naranjas, una plataforma circular escalonada y alfombras de colores
El interior del Museo Tamayo Arte Contemporáneo alberga una exposición de arte con instalaciones geométricas coloridas y una alfombra de diseño abstracto. (Museo Tamayo/ Diego Berruecos)

Rodrigo (Lima, 1987) estudió escultura en la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha desarrollado su práctica a través del video, la instalación, el textil y el dibujo. Su obra examina el modernismo latinoamericano, la identidad de género y las estructuras de poder en contextos poscoloniales, con particular atención a cómo las representaciones culturales moldean deseos y comportamientos hasta convertirse en canon.

Su trayectoria incluye exposiciones en el Hamburger Bahnhof (Berlín), el Fashion and Textile Museum (Londres), el Museo de Arte Moderno de Amberes, la Bienal de Liverpool y la Bienal Sur (Buenos Aires). Su obra fue adquirida por el Museo de Arte de Lima (MALI), institución donde también presentó la muestra individual Imaginarios contemporáneos.

Cómo llegar al Museo Tamayo

El Museo Tamayo Arte Contemporáneo se ubica en Paseo de la Reforma 51, esquina con Gandhi, en el Bosque de Chapultepec, alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México (C.P. 11580). Abre de martes a domingo, de 10 a 18 h. Los lunes permanece cerrado.

La opción más cercana en transporte público es el Metrobús Línea 7, con bajada en la estación Gandhi, a menos de tres minutos a pie del museo. También puede llegarse en Metro: la estación Chapultepec de la Línea 1 queda a unos 15 minutos caminando por Paseo de la Reforma en dirección al bosque.

El museo cuenta con estacionamiento propio, abierto de martes a domingo en el mismo horario. La tarifa para automóvil es de $65 pesos en tiempo libre; para motocicleta, $40 pesos. No hay servicio de valet parking.

La entrada general cuesta $95 pesos. El acceso es gratuito para menores de 13 años, estudiantes, docentes y adultos mayores con credencial vigente. Los domingos, la entrada es libre para todo el público. La instalación Con todo y mi tristeza, en el patio central, tiene acceso gratuito todos los días.

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