Afición celebra triunfo de la Selección Mexicana nadando, especialistas piden rediseñar la CDMX para “convivir con el agua”

Las lluvias no solo dificultaron los desplazamientos de los aficionados, sino que mostraron la vulnerabilidad de una ciudad donde el agua sigue tratándose como un enemigo

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Aficionados mexicanos festejan el triunfo de su selección en el Mundial ante República Checa, el miércoles 24 de junio de 2026, en la capital (AP Foto/Marco Ugarte)
Aficionados mexicanos festejan el triunfo de su selección en el Mundial ante República Checa, el miércoles 24 de junio de 2026, en la capital (AP Foto/Marco Ugarte)

Las celebraciones por el triunfo de la Selección Mexicana de futbol frente a Chequia concluyeron con cientos de aficionados desplazándose entre inundaciones en calles del centro de la Ciudad de México.

El festejo colectivo bajo la lluvia, con personas cruzando avenidas anegadas y grandes encharcamientos, mostró una imagen que trasciende lo deportivo: la capital enfrenta una realidad donde el agua condiciona la vida urbana y la infraestructura no responde a las nuevas exigencias del clima. Académicos de la Universidad Iberoamericana adviertieron que la ciudad debe abandonar la estrategia de expulsar el agua y aprender a convivir con ella.

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“La pregunta ya no es cómo sacar el agua de la ciudad lo más rápido posible, sino cómo vivir con ella de manera segura”, afirman el Dr. Agustín Ortega y el Mtro. Miguel Ángel González, especialistas del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana.

Ambos sostienen que las lluvias intensas y frecuentes dejaron de ser excepcionales. El cambio climático modificó los patrones de precipitación y aumentó la frecuencia de tormentas que exceden la capacidad de los sistemas de drenaje tradicionales.

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Durante décadas, la Ciudad de México priorizó el desarrollo de grandes obras hidráulicas para desalojar el agua de lluvia hacia el drenaje profundo. Esa visión enfrenta límites cada vez más evidentes cuando coinciden lluvias torrenciales con superficies totalmente impermeables, como avenidas, explanadas y estacionamientos. Las calles y espacios públicos, pensados solo para la movilidad vehicular o peatonal, se transforman temporalmente en cauces, generando riesgos y afectando la vida cotidiana.

Espacios diseñados para inundarse sin poner en riesgo a la población

Ortega y González proponen que la planeación urbana incorpore experiencias internacionales, como en los Países Bajos, donde existen zonas públicas diseñadas para inundarse de manera controlada durante tormentas, recuperando su uso habitual una vez que baja el nivel del agua. En Venecia, la convivencia permanente con el agua llevó a desarrollar infraestructura que incorpora las inundaciones como parte del funcionamiento urbano.

La propuesta para la capital mexicana se centra en identificar vialidades, parques y plazas donde el agua pueda almacenarse temporalmente sin poner en riesgo a la población ni paralizar la movilidad.

Mundial 2026 Ángel de la Independencia, festejo lluvias
Así luce el Ángel de la Independencia tras la lluvia de esta noche (Foto: Luz Anahí Coello/Infobae México)

“No se trata de convertir la ciudad en una urbe de canales, sino de admitir que el agua va a estar presente y planear dónde puede quedarse sin causar daño”, explica el Dr. Ortega. El objetivo es combinar infraestructura verde, pavimentos permeables, parques inundables y vasos reguladores con vialidades adaptadas para contener agua durante lapsos breves.

El Mundial como prueba de estrés para la ciudad

El Mtro. Miguel Ángel González señala que el Mundial 2026 opera como una prueba de estrés para la infraestructura urbana de la capital. Miles de personas concentradas en corredores como Paseo de la Reforma, el Centro Histórico o las inmediaciones del Estadio Ciudad de México hacen más visibles las limitaciones del sistema actual.

Las lluvias que acompañaron las celebraciones no solo dificultaron los desplazamientos de los aficionados, sino que mostraron la vulnerabilidad de una ciudad donde el agua sigue tratándose como un enemigo.

Los académicos subrayan la paradoja de que una metrópoli que enfrenta periodos de escasez hídrica siga expulsando millones de litros de agua de lluvia. Ortega afirma: “Mientras sigamos intentando ganarle la batalla al agua, las lluvias van a recordarnos que la naturaleza siempre termina reclamando su espacio”. Por eso, proponen aprovechar la lluvia como recurso, integrando soluciones urbanas que permitan su almacenamiento y recarga de acuíferos, en vez de canalizarla directamente al drenaje.

Urbanismo que incorpora el agua como elemento estructural

La transformación de la Ciudad de México requiere un cambio de paradigma en la planeación urbana. “La infraestructura del siglo XXI tiene que aprender a convivir con el agua y aprovecharla inteligentemente”, sostiene el Mtro. González. Considera que el legado más valioso del Mundial no debería limitarse a estadios o proyectos de movilidad, sino a impulsar ciudades más resilientes frente al clima.

Las escenas de aficionados celebrando entre encharcamientos pueden convertirse en un recordatorio de la necesidad de una infraestructura urbana que deje de ver el agua como un problema para asumirla como un componente estructural del diseño de la ciudad.

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