¿Alguien registró al Pato Merlín ante el IMPI antes que los dueños? Esto se sabe

La mascota se ha vuelto tremendamente popular desde que fue vista en los festejos del Mundial 2026

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pato Merlín
El Pato Merlín sigue creciendo en popularidad (Redes sociales)

La familia del Pato Merlín inició ante el IMPI el trámite para registrar su nombre e imagen y frenar el uso comercial sin permiso de un personaje que ya atrae ventas, promociones y hasta intentos de apropiación para campañas políticas. El proceso todavía no significa que la marca esté concedida: el Instituto debe revisar si el signo es registrable, si no invade derechos de terceros y si cumple con la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial.

La protección, si se aprueba, tendría vigencia de 10 años y solo aplicaría a las clases de productos o servicios solicitadas, no a cualquier uso posible del personaje. Ese punto es central porque la solicitud busca cerrar la puerta a playeras, peluches, publicidad y colaboraciones lanzadas sin autorización de la familia.

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Según El Universal, el 17 de junio una persona residente en Mérida, Yucatán, identificada como David Sides Fuentes, solicitó al IMPI la concesión por 10 años de la marca y logotipo de “El Pato Merlín. El pato de la suerte”, dentro del expediente 3643308. El diario señaló que el diseño incluía un pato con playera verde con una imagen de Quetzalcóatl, similar a la de la Selección Mexicana de futbol, y el Calendario Azteca al fondo.

El mismo expediente indicaría que esa solicitud pretendía usar la marca en decenas de giros comerciales, entre ellos publicidad para campañas políticas, incubadoras de negocios y gestión empresarial de artistas y deportistas.

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La familia presentó su propia solicitud y espera la resolución del IMPI

La historia del pato Merlín suma un nuevo capítulo sobre su registro ante el IMPI  (Ilustración: Jesús Aviles)
La historia del pato Merlín suma un nuevo capítulo sobre su registro ante el IMPI (Ilustración: Jesús Aviles)

Karla Ivette Gómez confirmó que ella, como dueña legal de Merlín, presentó su solicitud ante el IMPI el pasado 22 de junio y quedó a la espera de la resolución. También dijo que, tras enterarse de una petición previa hecha por otra persona, confía en que la autoridad rechace ese trámite y falle a su favor.

La dueña precisó al medio que, por ahora, su gestión solo abarca la clase 41, aunque en los próximos días buscará ampliar la protección a otras ocho categorías. Esa estrategia coincide con el criterio legal que expone la información consultada: una marca no protege de forma general al personaje, sino únicamente en las clases que fueron solicitadas y aprobadas.

El dato responde a la duda principal sobre el caso: Merlín no tiene todavía un registro definitivo, pero su familia ya inició el procedimiento para obtenerlo y evitar que terceros exploten su fama. Lo jurídicamente correcto es hablar de una solicitud de registro de marca y de protección de imagen comercial, no de una concesión ya resuelta.

La familia de Karla Ivette Gómez emprendió el trámite después de que el pato se volviera viral durante el Mundial 2026 en México, cuando apareció con una playera de la Selección Mexicana y comenzó a circular en redes sociales, medios y espacios públicos. Su notoriedad creció hasta convertirlo en una figura reconocida entre aficionados, marcas y vendedores.

Claudia Sheinbaum calificó como abuso el intento de un tercero

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La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al caso en Palacio Nacional y calificó como un abuso que otra persona buscara registrar al pato como marca. La mandataria dijo: “No es justo que alguien más quería registrar al pato como una marca. ¡Imagínense, qué abuso!”.

La jefa del Ejecutivo federal añadió que su gobierno ayudó a la familia a registrar al ave ante el IMPI. Un día antes, Merlín y sus dueños asistieron a la conferencia mañanera, donde Sheinbaum informó que respaldaría a la familia “en todo lo que necesite” para que tenga una mejor calidad de vida.

La dueña explicó que el objetivo del trámite es impedir que empresas o particulares vendan productos, lancen campañas o hagan publicidad con el personaje sin permiso. Si el registro prospera, la titular podrá autorizar licencias, negociar colaboraciones y promover acciones legales o administrativas contra mercancía apócrifa o usos comerciales no autorizados en México.

La propia dueña ha dicho en entrevistas con medios nacionales que ya recibió acercamientos de empresas. Solo contempla una excepción: colaborar con Corporativo Pascual, por tratarse de una firma mexicana.

El caso ocurre mientras la popularidad de Merlín sigue creciendo. El pato pertenece a la familia Gómez, encabezada por Karla Ivette Gómez, comerciante de 48 años en la Ciudad de México y madre soltera de dos hijos, entre ellos Cristian, de 14 años, quien la ayuda todos los días en el negocio familiar y también participa en el cuidado del ave junto con el resto de su familia.

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