Registran imagen del Pato Merlín ante el IMPI: solo una empresa mexicana tendrá colaboración

Con este registro se busca evitar ventas, promociones y publicidad sin permiso, mientras evalúa futuras alianzas y pone una única excepción sobre la mesa con una firma mexicana

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pato Merlín
La familia de Merlín inicia ante el IMPI el trámite para registrar su nombre e imagen tras su viralidad por el Mundial 2026 en México. (Redes sociales)

La familia de Merlín inició ante el IMPI el trámite para registrar su nombre e imagen después de que el pato se volviera una figura viral del Mundial 2026 en México, con el objetivo de impedir que terceros usen su fama con fines comerciales sin autorización y conservar el control sobre futuras colaboraciones.

Sin embargo, es importante mencionar que el proceso no implica que la marca ya esté concedida ya que el Instituto debe revisar la documentación, analizar si el signo es registrable, verificar que no sea idéntico o similar a otro ya existente y resolver conforme a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, un procedimiento que puede tardar varios meses.

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La protección, si se concede, tendría una vigencia de 10 años y podría renovarse por periodos iguales. También aplicaría solo a las clases de productos o servicios solicitadas, de modo que no se trata de una cobertura general sobre cualquier uso posible del personaje.

Karla Ivette Gómez, dueña de Merlín, anunció que acudiría al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial después de que el pato apareciera con una playera de la Selección Mexicana durante los festejos mundialistas y comenzara a circular en redes sociales, medios y espacios públicos.

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Fue así que su notoriedad creció al grado de convertirlo en una figura reconocida entre aficionados, marcas y vendedores.

La protección, si se autoriza, tiene vigencia de 10 años y se renueva por periodos iguales, solo para las clases de productos o servicios solicitadas.
La protección, si se autoriza, tiene vigencia de 10 años y se renueva por periodos iguales, solo para las clases de productos o servicios solicitadas.

El trámite protege una marca, no derechos de autor

En este caso, lo jurídicamente preciso es hablar de registro de marca o protección de imagen comercial.

El IMPI es la autoridad encargada de marcas, avisos comerciales, nombres comerciales, patentes y otros derechos de propiedad industrial, mientras que los derechos de autor corresponden a otra autoridad y protegen obras creativas como textos, ilustraciones, música, fotografías o piezas audiovisuales.

Una marca sirve para identificar productos o servicios en el mercado. Por eso, en el caso de personajes virales como Merlín, el análisis puede incluir el nombre, el diseño, la imagen gráfica, un logotipo y las categorías comerciales con las que se pretende vincular.

El trámite suele comenzar con una búsqueda para descartar una marca igual o similar. Después se define el tipo de marca y las clases a proteger, se presenta la solicitud, se cubre la tarifa y el Instituto hace una revisión de forma y de fondo. Para conceder el registro, el organismo también revisa que exista distintividad y que el signo no sea genérico, descriptivo ni invasivo de derechos de terceros.

Eso explica por qué todavía no debe afirmarse que Merlín ya tiene un título definitivo. Lo correcto, de acuerdo con la información publicada, es decir que la familia inició o anunció el trámite.

La solicitud responde a un riesgo común cuando una imagen se vuelve viral: que aparezcan playeras, peluches, memes, promociones o campañas sin consentimiento del titular.

Ese es el punto central del trámite: evitar que empresas o particulares vendan productos, lancen campañas o hagan publicidad con el personaje sin permiso de su familia. Si el registro prospera, la titular podría autorizar licencias, negociar colaboraciones e incluso promover acciones legales o administrativas contra mercancía apócrifa o usos comerciales no autorizados dentro de México.

Sin una solicitud o un registro, terceros podrían intentar adelantarse con nombres similares o explotar comercialmente la fama del personaje. EFE/Mario Guzmán
Sin una solicitud o un registro, terceros podrían intentar adelantarse con nombres similares o explotar comercialmente la fama del personaje. EFE/Mario Guzmán

En entrevistas con medios nacionales Gómez ha dejado clara su intención de no dejar que otras empresas con alguien que es parte de su familia, pues no se trata de una mascota más.

La dueña de Merlín agregó que ya ha recibido acercamientos de empresas, aunque dijo que solo contemplaría una excepción con Corporativo Pascual, por tratarse de una firma mexicana. La familia quiere decidir directamente con quién colaborar y bajo qué condiciones.

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