Los desaparecidos que el narco esclaviza en cuevas de Chihuahua: “El Estado no los ve”

En entrevista con Infobae México, los periodistas Marcela Turati y Eliezer Budasoff hablaron sobre los testimonios que conocieron de hombres reclutados por el Cártel de Sinaloa que terminaron siendo torturados y viviendo en cuevas en la entidad

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Esclavos en la Sierra Tarahumara
Foto: Composición realizada con archivos de Esclavos en la Sierra Tarahumara por Jesús Aviles/ Infobae México.

México se encuentra en medio de una crisis de desaparecidos cuyas cifras oficiales hablan de 133 mil personas no localizadas, del abandono institucional y de la negativa por parte del Estado de reconocer el problema que se vive.

El hallazgo del rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, en marzo de 2025 por el colectivo Guerreros Buscadores destapó un centro de adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) al que llegaron personas reclutadas con falsas ofertas de trabajo, y es al menos uno de los dos sitios ubicados en el estado.

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La violencia provocada por el narco no termina ahí, ya que desde mediados del año pasado, la Fiscalía General del Estado de Jalisco informó que contaban con testimonios de jóvenes con fichas de desaparición que habían podido escapar del reclutamiento por parte del crimen organizado, quienes dijeron que habían sido enviados a la guerra en Sinaloa que mantienen las facciones de Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa.

En medio de reportes de reclutamiento forzado por parte del crimen organizado, que no solo afecta a habitantes de Jalisco, sino de otras entidades del país como Chiapas, Tamaulipas, Guerrero, Oaxaca, entre otros, una nueva investigación reveló que cientos de personas podrían encontrarse vivas y esclavizadas en campos de amapola y marihuana en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua.

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De la falta de oportunidades a la esclavitud y tortura: lo que Chihuahua se niega a ver en la Sierra Tarahumara

Esclavos en la Sierra Tarahumara
Foto: Alejandra Saavedra López / Esclavos en la Sierra Tarahumara

“Los criminales vienen a terminar un trabajo de abandono que ya comenzaron las autoridades”, señaló el periodista Eliezer Budasoff sobre las condiciones que llevaron a decenas de hombres a ser reclutados y forzados a trabajar bajo tortura por el Cártel de Sinaloa en Chihuahua.

En entrevista con Infobae México, Budasoff y la periodista Marcela Turati hablaron sobre el reportaje Esclavos en la Sierra Tarahumara, encabezada por ella y Thelma Gómez Durán, en la que recabaron los testimonios de hombres víctimas de torturas, obligados a trabajar sin pago y sin comida, así como a vivir en cuevas por personas vinculadas con este cártel.

Todo comenzó tras el rescate en julio de 2019 de 21 hombres de un campo de trabajo forzado en el que vivía. en cuevas en la Sierra Tarahumara, un sitio que por las condiciones propias les permitían a los criminales someterlos y obligarlos a laborar desde el amanecer hasta el anochecer.

Esclavos en la Sierra Tarahumara
Imágenes del operativo donde se rescataron 21 hombres en julio de 2019. Foto: Especial

Con las ropas sucias, una delgadez extrema y solo dos de ellos con algunas pocas pertenencias, su hallazgo destapó la existencia de al menos siete lugares similares en los que, según testimonios recabados por las periodistas, habían hasta 300 personas más en las mismas condiciones.

“Estaban todos como deseosos, había un deseo de hablar, un enojo en algunos muy grande que no le pase a nadie más”, dijo Turati, quien durante tres años acudió a Chihuahua para conocer a los hombres que habían sido rescatados, pero también a aquellos que escaparon.

Aprovechan la pobreza y necesidad de los hombres para reclutarlos

Esclavos en la Sierra Tarahumara
Cueva donde pernoctaban los hombres rescatados en julio de 2019. Foto: Especial

Los testimonios revelaron que eran contactados en las ciudades de Delicias, Guachochi, Ciudad Cuauhtémoc y Chihuahua por hombres que les prometían trabajo en la construcción o cuidando ganado. Aprovechando su necesidad de ganar dinero y a la falta de oportunidades estables, aceptaban.

El modus operandi detectado es claro, los criminales buscaban a hombres desesperados por dinero en colonias periféricas ubicadas en las faldas de los cerros, asentamientos de indígenas desplazados de la sierra, en las vías de tren donde esperaban ofertas de empleos temporales, en centrales camioneras o en módulos para tramitar programas sociales.

Sin embargo, al subir a las camionetas que los trasladarían a los sitios donde laborarían, en realidad estaban entregando su libertad.

Esclavos en la Sierra Tarahumara
Foto: Especial

En esos campos los hombres recibían un plato de sopa o frijoles en la mañana y otro en la noche, y al medio día, una pequeña masa de harina de maíz con agua para calmar el hambre. No les permitían bañarse, no tenían ropa, dormían en cuevas y tenían jornadas extenuantes en los campos, cortando árboles, haciendo leña o transportando agua en medio de voladeros.

“¿Cómo resulta tan fácil reclutarlos? Porque esto se monta sobre una cultura de trabajo temporal que existe no solamente en el estado de Chihuahua, sino en muchos otros estados del país, de gente que no tiene ninguna otra oportunidad de salir a trabajar, que se pueden pasar meses yendo de la pizca de manzana, de la nuez, al tomate en Sinaloa. Hay una cuestión también geográfica donde los tienen cautivos, y que los pequeños poblados que están cerca dependen casi totalmente de los narcos para la subsistencia: zonas que pertenecen a una misma familia, o que proveen de materiales, alimentos al narco”, explicó Budasoff sobre los hallazgos del reportaje.

¿Y los planes de prevención y búsqueda?: los 133 mil desaparecidos con los que carga el Estado

Esclavos en la Sierra Tarahumara
Algunos textos localizados en el campamento que advertían que no ingresarán a los campos de amapola y marihuana sin permiso. Foto: Especial

Marcela Turati, también autora del libro San Fernando: Última Parada, detalló que durante la investigación detectaron la omisión por parte de las autoridades de Chihuahua, quienes desde 2015 contaban con denuncias sobre lo que ocurría en aquellos campos, pero no fue atendida, sino que hasta días antes del operativo, nuevos testimonios de personas que se fugaron dieron pauta a la operación en la sierra.

“Siento que hay políticas públicas que no alcanzan para este tipo de personas, y que también el mismo tema de la desaparición de personas no se está viendo. O sea, hay un programa de identificación forense. Se está buscando a los desaparecidos muertos, No se están buscando y no hay un plan ni de prevención. Y este reportaje lo deja en evidencia. Sabes de dónde se los están llevando. Nosotras pudimos saber por los 21 testimonios y por los otros que fuimos conociendo, no era tan difícil saber de dónde se llevan a la gente”, comentó.

Pese al rescate, también explicó que a ninguno de los hombres se les brindó asistencia psicológica o para atender las adicciones que habían adquirido durante su estancia en los campos de trabajo forzado, donde también eran víctimas de abusos sexuales.

“No previenes (las autoridades). Los rescatas a unos y todos dicen: ‘Bueno, pero ya se quedaron muchos más, vayan por nuestros compañeros’. Y todos van diciendo ‘hay 70’, otros ‘hay 100’, uno dijo ‘hay 600’. Entonces no hay también un programa para rescatar a los desaparecidos que están vivos y que pueden tener trabajando en grupos criminales, haciendo diferentes cosas. Habrá unos que los tienen entrenando para sicarios, habrá otros que los tienen en campos de cultivo, que son cocineros, que están traficando droga y que los obligan a cruzar a Estados Unidos o haciendo túneles, habrá también mujeres en redes de esclavitud sexual. O sea, para eso no hay plan. Esos no están en los planes de gobierno y es muy importante.

Ni prevención, ni búsqueda, ni rescate y también rehabilitación. ¿Qué haces con los que ya pudieron salir por su cuenta o los liberaste? No les puedes nada más darle su boleto para que se regresen a su casa ¿Qué pasa con tu vida ya? Obviamente vienen enfermos, vienen con situaciones psiquiátricas, dañados del alma, vienen algunos ya con adicciones incontrolables. Entonces para eso el Estado no está pensando qué hacer para estas personas”, sentenció la periodista.

Algunos de los hombres rescatados durante el operativo de julio de 2019.
Foto: Especial
Algunos de los hombres rescatados durante el operativo de julio de 2019. Foto: Especial

Esclavos en la Sierra Tarahumara, disponible en Quinto Elemento Lab, hace un llamado a las autoridades para atender tanto a las poblaciones en situación vulnerable y la crisis de desapariciones, ya que cientos de estas personas pueden estar vivos en condiciones infrahumanas.

Más de 130 mil desaparecidos es un llamado a las autoridades para poner el foco en las políticas públicas que hacen falta para evitarlo, ya que su búsqueda, además, está encabezada por madres y colectivos que todos los días salen por sus propios medios con la intención de hallar a sus familias incluso muertos.

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