El competidor que sobrevivió a una condición cardíaca, se volvió triatleta y ahora busca la gloria en ‘Garra vs Veneno: Guerreros Mundiales’

En entrevista para Infobae, el joven habló sobre todo su proceso para llegar al popular reality

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Jhan Lozada -México- 4 junio
(TelevisaUnivision)

En la pista de Garra vs. Veneno: Guerreros Mundiales, hay un competidor que cada noche desafía no solo a sus rivales, sino a su propio corazón.

Sus pasos no solo son un reto físico: son la huella de una batalla personal que pocos conocen. Para quienes siguen el reality, su energía y determinación sobresalen, pero detrás de las luces hay una historia de resistencia y segundas oportunidades que empieza mucho antes de la primera competencia.

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El guerrero que venció a su propio corazón

Jhan Lozada, hijo de Johnny Lozada, creció entre escenarios y deportes. De niño soñaba con ser beisbolista profesional, pero la vida lo llevó primero al voleibol y después a los realities de competencia.

La historia dio un giro inesperado cuando una condición cardiaca amenazó con ponerle fin a cualquier esfuerzo físico.

Jhan Lozada -México- 4 junio
(TelevisaUnivision)

“Tuve algo que se llama pericarditis, el saco alrededor del corazón se inflama y eso se siente como tener un ataque de corazón”, relata Jhan a Infobae.

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El diagnóstico cambió sus rutinas por completo. Su esposa, enfermera, le recomendó actividades de resistencia para fortalecer el corazón.

Fue entonces cuando un amigo cercano lo impulsó a probar el triatlón.

“Me dijo: ‘¿Por qué no nos ponemos a hacer triatlón?’ Y yo: ‘¿Cómo voy a hacer eso con la condición que tengo?’ Pero él insistió: ‘Si tienes que hacer cardio, sería lo mejor para eso’”, recuerda.

guerreros -México- 4 junio
(Zurisaddai González/Infobae)

Sin pensarlo demasiado, compró una bicicleta y comenzó a entrenar.

La primera competencia llegó el año pasado. Después de cruzar la meta, Jhan sintió que el miedo había quedado atrás. La disciplina del triatlón lo llevó a entrenar en Miami bajo el calor y la humedad, ajustando cada rutina para exigirle más a su corazón.

“Muchos movimientos rápidos, también levantando pesas pesadas. Aprovechaba el calor de Miami, corriendo durante las épocas donde el sol estaba afuera, para acostumbrarme”, explica.

De Miami a la altura de Ciudad de México: la transformación

La llamada para participar en Guerreros llegó justo cuando se preparaba para su segundo triatlón.

Guerreros -México- 4 junio- 2026
(Zurisaddai González/Infobae)

“Tenía que parar, pero seguí corriendo, seguí entrenando con pesas y corriendo bicicleta. Ahora estoy entrenando aquí, haciendo lo más posible para tener esa resistencia y poder competir bien”, cuenta.

Le sorprendió la altitud de la capital mexicana: “Aquí son cinco mil pies de altura, cancelado todo lo que hice. Pero nada, ahora mismo estoy entrenando aquí, haciendo lo más posible”.

En Guerreros, la exigencia física y mental es constante. Jhan confiesa que el primer programa estuvo marcado por el nerviosismo.

“Los nervios me ganaron. Yo no estaba nervioso durante la semana, pero cuando llegué a la tarima, los nervios entraron”, admite.

Guerreros -México- 4 junio- 2026
(Zurisaddai González/Infobae)

Sin embargo, la experiencia y los consejos de su familia le ayudan a sobreponerse. “Mi papá siempre me enseñó a no rendirme. Así que yo nunca me voy a rendir, aunque me quede atrás o si le paso por millas, siempre voy a conseguir y seguiré dándole para adelante”.

El trabajo mental es tan importante como el físico.

“Eso es algo mental. Yo siempre digo: es físico, pero es más mental que físico, porque tu cuerpo te puede decir una cosa, pero mentalmente te estás diciendo otra. El cuerpo siempre le puede dar un poco más”, reflexiona.

Jhan Lozada ahora lleva su historia de resistencia a cada prueba. Al pensar en su infancia, imagina la reacción de su yo pequeño:

“Yo creo que estaría muy feliz y muy orgulloso. Siempre he pensado desde chiquito que iba a hacer algo con deportes y pues todo cambió… estaría tan confundido, pero a la misma vez orgulloso y feliz”.

En Guerreros, cada corazón late con fuerza, pero pocos lo hacen con la historia y la voluntad de quien aprendió a desafiar sus propios límites.

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