Clara Brugada denuncia campaña de desprestigio tras críticas por uso del color morado y ajolotes

La Jefa de Gobierno negó que su gobierno viole las normas de señalética institucional al utilizar el color violeta en la capital

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Clara Brugada
La Jefa de Gobierno negó que su gobierno viole las normas de señalética institucional al utilizar el color violeta en la capital. (FOTO: VICTORIA VALTIERRA/CUARTOSCURO.COM)

Clara Brugada acusó este jueves 21 de mayo que su administración estaría enfrentando una campaña de desprestigio por el uso del color morado y los ajolotes como imagen de la Ciudad de México. La jefa de Gobierno respondió en conferencia de prensa a las críticas que señalan que pintar puentes, pavimento y mobiliario urbano presuntamente viola las normas de señalética institucional, y rechazó que esas obras sean lo único que hace su gobierno.

“Cuando ya no solo hablan y critican del color, sino que dicen que es lo único que está haciendo el gobierno es pintar los espacios de morado, cuando dicen que estamos violentando las normas de señalética institucional que tiene la ciudad, sin siquiera investigar cuáles son esas normas, entonces es una campaña para desacreditar al gobierno y eso es lo que está pasando”, dijo Brugada.

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Colectivos feministas critican uso de pintura morada en CDMX. | x- Clara Brugada
La jefa de Gobierno de la CDMX acusa una campaña organizada para desacreditar a su administración tras las críticas por pintar espacios públicos de morado y usar ajolotes como imagen de la ciudad. | x- Clara Brugada

La funcionaria enumeró las acciones de su administración para contrarrestar la narrativa de que el gobierno se limita a pintar espacios. Mencionó 500 escuelas renovadas, tres cablebuses que se convertirán en las líneas más largas del mundo, 100 kilómetros de electromovilidad, 334 kilómetros de iluminación y 635 obras de agua y drenaje.

“Si solo hablamos de color, ¿dónde quedan esas escuelas, esos tres cablebuses, los 100 kilómetros de electromovilidad que actualmente estamos propiciando, los 334 kilómetros de iluminación de la ciudad, las 635 obras de agua y drenaje, los 3 millones de metros cuadrados de la ciudad?“, cuestionó.

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De igual manera Clara Brugada Molina precisó que las obras en marcha suman 2 mil en total y que no se circunscriben al periodo del Mundial ni concluirán con él. “Son permanentes”, subrayó.

El morado como identidad y los ajolotes como símbolo

La jefa de Gobierno defendió la elección del color y del animal como elementos con carga simbólica. Explicó que el morado no es una decisión arbitraria, sino una referencia directa a la lucha por los derechos de la mujer.

Brugada explicó que el morado no es una elección estética sino política: representa la lucha por los derechos de la mujer y la identidad del movimiento feminista.
Brugada explicó que el morado no es una elección estética sino política: representa la lucha por los derechos de la mujer y la identidad del movimiento feminista.

“Lo morado no es cualquier color, es porque retomamos la identidad de la lucha de las mujeres, de los derechos de la mujer. No es que escogimos cualquier color, lo escogimos porque tiene una identidad profunda sobre los derechos de la mujer”, afirmó.

Sobre los ajolotes, sostuvo que se trata del animal endémico de la ciudad y que reivindicarlo es un acto de orgullo local. “No es un tema superficial”, dijo, y cerró con una pregunta dirigida a sus críticos: “¿A quiénes les gusta que la ciudad siga gris?”.

Actualmente la Ciudad de México vive una transformación visual de cara al Mundial 2026. Puentes, muros, patrullas y elementos del transporte público se tiñen de morado, mientras el ajolote, un anfibio endémico de Xochimilco, aparece en diversas superficies distribuidas por la capital.

El fenómeno, conocido como “ajolotización”, es una apuesta de la jefa de Gobierno Clara Brugada para renovar la imagen urbana de la ciudad. No obstante, la iniciativa ha generado gran debate en redes sociales. Hay quienes celebran la reivindicación del ajolote como símbolo de identidad local y quienes cuestionan el alcance real de una transformación que, dicen, se queda en la superficie.

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