¿Por qué no es mejor obtener inmunidad “natural” al contraer sarampión? Esto dice la ciencia

Una infección con este virus puede cambiar la vida de forma inesperada, afectando desde la memoria inmunológica hasta la audición y el desarrollo de los más pequeños

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
La inmunización no solo evita hospitalizaciones y complicaciones, también resguarda a quienes no pueden vacunarse y previene daños inmunológicos duraderos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En México, el resurgimiento de casos de sarampión ha reavivado el debate sobre las formas de protección contra esta enfermedad.

Mientras algunas voces promueven la llamada “inmunización natural” —es decir, adquirir defensas tras padecer el virus—, especialistas en salud advierten que este camino implica riesgos graves para la población.

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El sarampión no solo puede causar complicaciones inmediatas y secuelas permanentes, sino que la propia ciencia demuestra que la inmunidad obtenida de manera natural puede tener consecuencias negativas para el sistema inmunitario a largo plazo.

Frente a estos peligros, la evidencia respalda la vacunación como la alternativa más segura y eficaz para prevenir la enfermedad y sus secuelas.

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Un niño con erupción roja en la espalda sentado en una cama de hospital. Una enfermera inyecta su hombro y un adulto lo apoya
Muchos desconocen que exponerse a este padecimiento puede ocasionar problemas neurológicos, pérdida de defensas y enfermedades futuras incluso después de la recuperación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los riesgos de obtener inmunidad “natural” contra el sarampión

Obtener inmunidad “natural” al contraer sarampión no es mejor que vacunarse por varias razones de riesgo y salud pública.

Y es el sarampión es una enfermedad extremadamente contagiosa y peligrosa debido a que adquirir inmunidad al enfermarse implica exponerse a complicaciones graves como hospitalización, daño cerebral, neumonía, ceguera e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños y personas con defensas bajas.

La infección natural, aunque deja inmunidad de por vida contra el virus, tiene un costo muy alto que podría evitarse con la vacuna, según señala información de la Organización Mundial de la Salud.

Muchas personas no saben que además de los síntomas, uno de los principales peligros de adquirir sarampión es la llamada “amnesia inmunológica”.

El virus ataca y elimina entre 11% y 73% de los anticuerpos que el cuerpo había generado antes contra otros virus y bacterias. Esto provoca que, después de recuperarse, el sistema inmunitario olvide cómo defenderse de infecciones que ya había superado.

Así, durante años, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades graves como neumonía, gripe, difteria o tuberculosis. La vacuna, en cambio, estimula la producción de anticuerpos sin destruir las defensas previamente adquiridas.

Además, el riesgo de complicaciones es mayor en quienes tienen sarampión de manera natural. Hasta 60% de los casos requieren hospitalización y algunos pueden desarrollar panencefalitis esclerosante subaguda, una enfermedad mortal y sin cura.

La vacuna triple viral (SRP/MMR) ofrece una protección superior al 97% con dos dosis, sin riesgo de amnesia inmunológica ni de las complicaciones graves asociadas a la infección.

Vacunarse no solo protege al individuo, sino también a quienes no pueden recibir la vacuna, como bebés o personas inmunodeprimidas, gracias a la inmunidad de grupo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La llamada amnesia inmunológica tras el sarampión reduce las defensas y aumenta la vulnerabilidad a otras enfermedades como neumonía, gripe y tuberculosis. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Efectos a largo plazo que sufren las personas que adquieren sarampión

  1. Pérdida auditiva Algunas personas desarrollan sordera permanente como consecuencia de infecciones asociadas al sarampión.
  2. Retraso en el desarrollo Los niños que sufren encefalitis pueden presentar problemas de aprendizaje, cambios de comportamiento y retraso en el desarrollo físico o mental.
  3. Panencefalitis esclerosante subaguda (PES) Es una complicación rara pero mortal, que aparece entre 7 y 10 años después de la infección. Genera deterioro progresivo del cerebro, convulsiones, pérdida de habilidades motoras y, finalmente, la muerte.
  4. Amnesia inmunológica Tras el sarampión, el sistema inmunitario “olvida” cómo defenderse de otras infecciones previas, lo que aumenta el riesgo de enfermedades graves durante años.

El riesgo de padecer estos efectos secundarios es mucho mayor en quienes contraen el virus de manera natural, en comparación con quienes reciben la vacuna, que rara vez produce efectos adversos graves.

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