Alerta por calor en México: cómo la obesidad eleva el riesgo de sufrir un golpe de calor

La obesidad —que afecta a más del 70% de los adultos— se convierte en un factor crítico que dificulta la regulación de la temperatura corporal

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La obesidad —que afecta a más del 70% de los adultos— se convierte en un factor crítico que dificulta la regulación de la temperatura corporal
La obesidad —que afecta a más del 70% de los adultos— se convierte en un factor crítico que dificulta la regulación de la temperatura corporal

Durante este segundo trimestre del año, México ha entrado en una de las olas de calor más severas de las últimas décadas. En el norte del país, los termómetros han superado los 45°C, mientras que en la Ciudad de México se han registrado temperaturas por encima de los 34°C, niveles inusuales para la capital.

Este escenario no solo representa incomodidad, sino un riesgo real para la salud pública. Las altas temperaturas pueden provocar desde deshidratación hasta golpes de calor, una condición potencialmente mortal que ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura interna.

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Sin embargo, no todas las personas enfrentan el mismo nivel de riesgo. Aquellas que viven con sobrepeso u obesidad presentan una vulnerabilidad significativamente mayor.

Por qué la obesidad dificulta regular la temperatura corporal

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más del 70 por ciento de los adultos en México vive con sobrepeso u obesidad. Este dato adquiere una dimensión crítica en el contexto de calor extremo.

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Desde el punto de vista fisiológico, la grasa corporal —especialmente la subcutánea— actúa como un aislante térmico que impide la correcta disipación del calor.

Persona se refresca en medio de temperaturas extremas durante la ola de calor en México, donde el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor
Persona se refresca en medio de temperaturas extremas durante la ola de calor en México, donde el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor

El cuerpo humano regula su temperatura principalmente a través del sudor y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel; sin embargo, estos mecanismos se vuelven menos eficientes cuando hay un exceso de tejido adiposo.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la obesidad también incrementa la carga sobre el sistema cardiovascular, lo que limita la capacidad del organismo para adaptarse a cambios bruscos de temperatura. Esto significa que el cuerpo no solo retiene más calor, sino que además tiene menos recursos para enfriarse.

Mayor riesgo de golpe de calor y enfermedades asociadas

El peligro aumenta cuando se combinan otros factores. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las personas con obesidad tienen mayor probabilidad de sufrir agotamiento por calor o golpe de calor debido a una doble desventaja: generan más calor interno durante la actividad física y tienen menor capacidad para liberarlo.

Además, es común que la obesidad esté acompañada de enfermedades como diabetes tipo 2 o hipertensión, lo que incrementa aún más el riesgo ante temperaturas extremas.

Incluso después de perder peso, el organismo puede mantener alteraciones metabólicas que afectan su respuesta al calor. Investigaciones respaldadas por los Institutos Nacionales de Salud señalan que la grasa visceral —la que rodea los órganos internos— juega un papel clave en la inflamación crónica y en la capacidad del cuerpo para regular su temperatura.

Cómo protegerse ante temperaturas extremas

Frente a este panorama, especialistas coinciden en que no basta con medidas básicas como beber agua o evitar el sol. Es necesario adoptar hábitos que fortalezcan la respuesta del organismo al calor:

  • Consumir alimentos con alto contenido de agua como sandía, pepino, jícama y apio.
  • Comer porciones pequeñas a lo largo del día para evitar digestiones pesadas.
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos.
  • Realizar actividad física en horarios de menor temperatura, como temprano por la mañana o por la noche.
  • Evitar bebidas alcohólicas y el exceso de cafeína, ya que favorecen la deshidratación.
Vista de calle concurrida en la Ciudad de México bajo el sol; un hombre mayor se refresca mientras una mujer le ofrece agua y folletos junto a una valla publicitaria.
Persona se refresca en medio de temperaturas extremas durante la ola de calor en México, donde el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor

Un desafío de salud pública ante el cambio climático

México enfrenta una combinación compleja: el incremento de eventos climáticos extremos y una alta prevalencia de obesidad en la población. Esta interacción amplifica los riesgos y exige una respuesta integral.

Más allá de las recomendaciones inmediatas, los expertos subrayan que mejorar la salud metabólica es una estrategia a largo plazo que puede marcar la diferencia frente a futuras olas de calor.

En un entorno donde las temperaturas continúan rompiendo récords, fortalecer el organismo desde dentro no es solo una cuestión de bienestar, sino una medida esencial para proteger la vida.

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