Colectivo advierte que ausencia de un Sistema Nacional de Cuidados vulnera derechos y salud de las infancias en México

REMUSA acusó que el trabajo de cuidados recayó de manera desproporcionada en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres.

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REMUSA señaló que la inserción laboral de las madres sin redes de apoyo afecta a los menores de edad. | Visuales Infobae IA
REMUSA señaló que la inserción laboral de las madres sin redes de apoyo afecta a los menores de edad. | Visuales Infobae IA

En el marco del Día de las Niñas y los Niños, la colectiva Red de Mujeres por la Salud (REMUSA) acusó que la ausencia de un Sistema Nacional de Cuidados ha dejado de ser un tema doméstico y se ha convertido “en una emergencia de salud pública que vulnera directamente los derechos de las infancias”.

En un comunicado, el colectivo hizo “un llamado urgente a las autoridades y a la sociedad civil para reconocer que la celebración de la niñez es incompleta mientras no se garantice un entorno de cuidado digno y profesional”.

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Señaló que ee acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY)con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, la falta de un sistema de cuidados limitó el desarrollo de niñas y niños y redujo la igualdad de oportunidades desde la infancia, afectando su movilidad social a lo largo de la vida.

Añadió que las niñas y niños que crecieron con cuidados adecuados, como tiempo, estimulación y seguridad, tuvieron mejores trayectorias educativas y laborales, señalando que cuando el cuidado fue precario o insuficiente, la desventaja empezó desde los primeros años y se arrastró toda la vida. El sistema de cuidados no fue solo bienestar, fue igualdad de oportunidades desde la cuna.

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REMUSA recordó que el trabajo de cuidados recayó de manera desproporcionada en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más del 70 por ciento del trabajo de cuidados no remunerado fue realizado por mujeres, lo que limitó su participación en el mercado laboral y redujo sus oportunidades de ingreso y desarrollo.

La colectiva advirtió que la falta de un sistema de cuidados impactó de manera directa en la vida de las mujeres, quienes enfrentaron una sobrecarga de trabajo no remunerado.

Muchas se vieron obligadas a abandonar el mercado laboral, aceptar empleos precarios o reducir sus oportunidades educativas para asumir responsabilidades de cuidado.

El Estado asumió el cuidado infantil como una responsabilidad exclusiva de las mujeres

Históricamente, el Estado mexicano asumió que el cuidado de las niñas y los niños era una responsabilidad exclusiva y natural de las mujeres en el ámbito privado.

Esta omisión institucional provocó que, ante la inserción laboral de las madres sin redes de apoyo, miles de niñas y niños quedaran en situaciones de cuidado precario o solitario.

“No podíamos hablar de bienestar infantil cuando el sistema de salud y de seguridad social ignoraba que el cuidado era un derecho humano”, señaló Liliana Hernández desde REMUSA.

“La carencia de estancias infantiles suficientes, escuelas de tiempo completo y servicios de salud con perspectiva de género obligó a las familias a improvisar crianzas que, en muchos casos, ocurrieron en condiciones de riesgo, aislamiento o bajo el cuidado de otros menores de edad”, añadió.

Afectaciones a la salud física y mental

La crisis de cuidados se tradujo en indicadores alarmantes para la niñez mexicana. Entre ellos, el estrés tóxico en niñas y niños expuestos a la ansiedad de cuidadores sobrecargados y sin apoyo estatal, el aumento de lesiones domésticas vinculadas a la falta de supervisión adecuada.

Esto, mientras las cuidadoras cumplían jornadas laborales extensas, lo que se suma al retraso en esquemas de vacunación y revisiones de desarrollo, debido a que los horarios de las unidades de salud eran incompatibles con las jornadas de trabajo de las familias trabajadoras.

Exige un sistema público y profesional de cuidados

REMUSA sostuvo que la vulnerabilidad de las infancias era el síntoma de un sistema que penalizaba la reproducción y el cuidado.

La crisis de cuidados en México no se resolvía con transferencias monetarias individuales, sino con la creación de una infraestructura pública sólida que colectivizara la responsabilidad de criar.

Exigió al Estado mexicano la reactivación y ampliación de estancias infantiles seguras y gratuitas con personal capacitado, políticas de conciliación laboral obligatorias para el sector público y privado que incluyeran licencias de paternidad extendidas, y un enfoque de salud integral que considerara las necesidades específicas de niñas y niños que vivían en contextos de vulnerabilidad socioeconómica.

Ese 30 de abril, REMUSA invitó a la prensa y a los tomadores de decisión a mirar más allá de los festejos superficiales.

“Cuidar a las infancias es una responsabilidad política, no solo un acto de amor”, concluyó.

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