Reformas con nombre de mujer: el impacto del activismo jurídico feminista en la ley mexicana

Este movimiento ha permitido colectivizar experiencias que antes se percibían como individuales, generando conciencia sobre el carácter estructural de la violencia

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En los últimos años, se han aprobado leyes a partir de casos de mujeres que fueron víctimas de agresiones o, desafortunadamente, de feminicidios.
Leyes feministas en México. (Jesús Avilés Infobae México)

En México, diversas iniciativas han impulsado reformas a códigos penales estatales, así como a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Estas modificaciones buscan garantizar una vida libre de violencia y discriminación, atendiendo las necesidades para proteger a quienes son más vulnerables y fortalecer la impartición de justicia.

Algunas de estas reformas han sido nombradas en honor a víctimas como Ingrid, Olimpia, Alina, Monse, Malena, Sabina y Valeria. Sus nombres han quedado ligados a estos cambios legales debido a la atención mediática de sus casos y a la presión ejercida por los movimientos feministas, que han colocado estas problemáticas en la agenda pública, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En este contexto, especialistas de la institución han analizado el impacto de estas normativas y si realmente han contribuido a reducir conductas sancionables. También se ha reflexionado sobre el papel del activismo, la carga simbólica de nombrar las leyes y el alcance real de estas reformas en la sociedad.

La influencia del activismo feminista en la creación de las leyes

El activismo jurídico feminista ha tenido un papel determinante en la creación y modificación de leyes, al transformar problemas sociales en temas prioritarios dentro de la agenda pública. A través de la denuncia, se han visibilizado violencias que antes permanecían ocultas o normalizadas, especialmente en el ámbito privado.

Este movimiento ha permitido colectivizar experiencias que antes se percibían como individuales, generando conciencia sobre el carácter estructural de la violencia. Además, la presión mediática ha elevado los costos políticos, impulsando a actores públicos a retomar estas demandas como parte de sus propuestas.

Sin embargo, no se trata de un logro exclusivo de los colectivos feministas. Otros actores sociales también utilizan el derecho como herramienta de participación, promoviendo iniciativas y reformas como parte de sus derechos políticos. Aun así, la creación de normas es solo el inicio, pues su efectividad depende de su correcta implementación, recursos y coordinación institucional.

Mujeres marchan con humo púrpura de fondo. Una pancarta dice 'Somos las Nietas De Brujas Las que NO pudiste Quemar'. Algunas llevan pañuelos morados
Feminismo en México. (Alexa Cirel/Infobae México)

¿Cuál es el impacto de usar el nombre de las víctimas?

Nombrar las leyes con los nombres de las víctimas tiene un impacto simbólico importante, ya que permite que estas personas sean recordadas no solo por la violencia que sufrieron, sino como parte de una herramienta legal que busca justicia.

Esta práctica también representa una forma de acto de dignificación para las familias y sobrevivientes, al reconocer la lucha y memoria de quienes fueron afectadas. Asimismo, contribuye a visibilizar problemáticas que históricamente habían sido ignoradas.

Por otro lado, facilita que la sociedad identifique y recuerde la legislatura con mayor facilidad, lo que favorece la exigencia de derechos, rompiendo con la tendencia histórica de privilegiar nombres masculinos en espacios públicos.

Al llevar nombres de mujeres ¿los hombres quedan desprotegidos ante las leyes?

Existe un debate sobre si estas iniciativas benefician únicamente a las comunidad femenina en el país, pero esta percepción parte de una visión que enfrenta a hombres y mujeres como opuestos. En realidad, estas reformas buscan atender desigualdades históricas y visibilizar violencias específicas.

El objetivo no es otorgar privilegios, sino generar condiciones más equitativas mediante acciones que reduzcan brechas estructurales. Muchas tienen un alcance general y protegen a cualquier persona que enfrente situaciones similares.

Por ello, los hombres no quedan desprotegidos. Las leyes buscan prevenir, sancionar y erradicar la violencia en todas sus formas. En última instancia, el propósito es avanzar hacia una igualdad real que beneficie a toda la sociedad, reconociendo que las desigualdades afectan de manera distinta a cada grupo.