UNAM explica que la paternidad transforma la vida y el cuerpo de los hombres

Los padres atraviesan cambios físicos, hormonales y sociales tras el nacimiento de un hijo

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La paternidad provoca cambios físicos, psicológicos y sociales en los hombres, impactando su salud y su manera de relacionarse con su entorno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La paternidad produce transformaciones profundas en los hombres, que van más allá de lo emocional y alcanzan dimensiones físicas, sociales y culturales. Este fenómeno, poco explorado en la opinión pública mexicana, se revela a través de hallazgos científicos y testimonios.

De acuerdo con UNAM Global, aunque la maternidad ha concentrado la mayor parte de la atención social sobre los cambios vinculados a la llegada de un bebé, recientes estudios confirman que los padres también atraviesan mutaciones físicas.

El Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón en Madrid identificó adaptaciones cerebrales en hombres que se convierten en papás: se detectan modificaciones en la red visual —que hace más eficiente el reconocimiento del bebé— y en la red de modo predeterminado, relacionada con la capacidad de interpretar el comportamiento del recién nacido.

Las alteraciones bioquímicas también son notables. La Universidad Northwestern, en Illinois, documenta que la paternidad disminuye los niveles de testosterona en los hombres. Este descenso se vincula con un mejor desempeño en las funciones de cuidado y está asociado con una salud más estable entre quienes son papás o tienen pareja, en contraste con los solteros.

De forma paralela, la Universidad Emory en Atlanta observó un aumento de la oxitocina —la hormona del afecto— en los hombres, un proceso similar al que se presenta en las mujeres que acaban de dar a luz.

La paternidad impulsa cambios físicos y psicológicos comprobables

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El síndrome de Couvade afecta a uno de cada diez hombres, quienes pueden manifestar síntomas físicos y emocionales similares a los del embarazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Claudio Tzompantzi Miguel, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, la llegada de un hijo marca un proceso de redefinición donde el varón evalúa sus capacidades económicas y afectivas y anticipa un nuevo enfoque que prioriza la protección y bienestar familiar. El investigador subraya que “ser padre modifica al hombre. (...) Reflexiona sobre los futuros cambios y se adentra en una etapa de redefinición, donde prioriza a su familia pensando en el corto, mediano y largo plazo”.

El fenómeno del síndrome de Couvade representa una de las manifestaciones más visibles de la empatía corporal durante el embarazo. Uno de cada diez hombres puede experimentar síntomas similares a los de las madres gestantes: náuseas matutinas, cambios de humor, repulsión o deseo por ciertos alimentos y olores, dolor abdominal e incluso fluctuaciones de peso y molestias estomacales.

La sexualidad también se modifica. El académico de la UNAM explica que la reducción del deseo sexual, observable en algunos padres, forma parte de un ajuste de prioridades: el bienestar de la pareja y del recién nacido desplaza momentáneamente otras necesidades.

La depresión posparto masculina y el peso de la cultura

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La depresión posparto masculina puede afectar entre el 7% y 9% de los padres, presentando síntomas como ansiedad, tristeza y dificultad para crear lazos afectivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La depresión posparto no es exclusiva de las mujeres. La American Academy of Pediatrics estima que entre 7% y 9% de los padres pueden experimentar este trastorno, que en madres puede alcanzar el 30%. Los síntomas incluyen tristeza, ansiedad, culpa, alteraciones en el sueño y la alimentación, e incluso dificultades para establecer el vínculo afectivo con el recién nacido.

Tzompantzi Miguel advierte sobre el estigma que enfrentan muchos hombres en este tránsito. La cultura mexicana suele asociar la expresión emocional masculina con debilidad. El especialista afirma: “La cultura nos ha inculcado la idea de que los hombres no deben hablar de sus emociones y que siempre deben mostrar fortaleza. Por ello, si un hombre busca consejo o simplemente ser escuchado sobre lo que vive en la paternidad, suele ser etiquetado como débil.”

El esquema tradicional de padre proveedor está dando paso a nuevas formas de crianza. Tzompantzi Miguel observa que los papás jóvenes ejercen la paternidad de manera más cercana y comprometida, superando los viejos modelos. Persisten, sin embargo, creencias machistas que siguen restringiendo la expresión de vulnerabilidad y la empatía en algunos padres, al asociar estos atributos con pérdida de masculinidad.