Cómo un perro puede mejorar tu bienestar físico y mental tras los 50

El acompañamiento canino ayuda a mantener la motivación, reduce la soledad y aporta estructura a los días

Guardar
Adulto mayor
La convivencia diaria ofrece rutinas de ejercicio y estabilidad emocional, según especialistas de la UNAM. (@gettyimages)

Las personas mayores de 50 años encuentran en los perros un aliado para mantener su bienestar físico y emocional, según estudios recientes de la American Heart Association y la UNAM.

La convivencia diaria con un can genera rutinas que promueven la actividad física, regula hormonas vinculadas al ánimo y contribuye a disminuir el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

La American Heart Association reporta que quienes conviven con perros presentan una reducción del 24 por ciento en el riesgo de muerte por cualquier causa, y del 31 por ciento en la mortalidad cardiovascular, frente a personas sin mascotas.

Gaceta UNAM atribuye estos beneficios a la responsabilidad que implica el cuidado del animal, que obliga a mantener hábitos diarios y fomenta la movilidad.

El vínculo con el animal también contribuye a frenar el deterioro cognitivo. Un análisis publicado en Scientific Reports sobre adultos mayores en Europa concluye que quienes comparten su vida con un perro o gato presentan un declive cognitivo más lento, en comparación con quienes no tienen mascota.

La clave estaría en el tipo de interacción y la estructura que el animal aporta a la vida diaria.

Francisco Javier Carbajal Merchant, de la FES Cuautitlán de la UNAM, sostiene que la convivencia con perros ayuda a regular la dopamina, serotonina y oxitocina, hormonas asociadas al bienestar y la reducción de la ansiedad.

El especialista añade que las personas mayores muestran un sentido de responsabilidad más desarrollado hacia el animal, lo que se traduce en rutinas de paseos, alimentación y visitas al veterinario.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Estudios de la American Heart Association y la UNAM destacan los beneficios de convivir con perros en personas mayores de 50 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los beneficios de tener un perro en adultos mayores de 50 años

El cuidado de un perro exige paseos regulares, juegos y disciplina diaria, lo que incrementa la actividad física y ayuda a evitar el sedentarismo. Según la American Heart Association, este tipo de actividad se asocia con menores tasas de enfermedades crónicas y mejor perfil lipídico.

La interacción constante con el animal reduce el estrés y la sensación de soledad. El contacto físico y las rutinas compartidas regulan el ánimo y estimulan la memoria. La Gaceta UNAM señala que alimentar y bañar al animal obliga a establecer horarios y recordar tareas, lo que favorece los procesos cognitivos.

Un estudio longitudinal en Europa publicado en Scientific Reports documenta que quienes viven con perros o gatos muestran un deterioro cognitivo más lento. El vínculo emocional y la estructura diaria que aporta el animal inciden en la salud cerebral y el contacto social.

La movilidad también se ve favorecida. Una investigación del Trinity College de Dublín indica que pasear al perro al menos cuatro veces por semana se relaciona con una mejor movilidad y un menor riesgo de caídas en personas mayores de 60 años. Los paseadores habituales completaron pruebas de movilidad más rápido y reportaron menor miedo a caerse.

Un hombre sonriente de mediana edad con camisa azul se agacha frente a un Golden Retriever. Junto a ellos, un altavoz inteligente emite luces verdes.
La responsabilidad de cuidar a un perro fomenta rutinas diarias de actividad física y mejora la movilidad en la vejez. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consejos para adoptar un perro en adultos mayores de 50 años

Especialistas de la FES Cuautitlán de la UNAM recomiendan consultar a un veterinario antes de elegir un perro. El ritmo de vida y el nivel de actividad física de la persona deben ser compatibles con la raza y la energía del animal. Los perros mestizos suelen adaptarse mejor y exigen menos cuidados específicos.

Antes de adoptar, es fundamental evaluar la capacidad para mantener rutinas de paseos, alimentación y visitas veterinarias. El abandono es un problema real; la decisión debe basarse en la convicción y la responsabilidad.

El acompañamiento del perro puede motivar a las personas mayores a mantenerse activas y socialmente conectadas, como señala el geriatra Robert Briggs en el estudio del Trinity College. La interacción cotidiana fomenta la independencia y la confianza en la movilidad.

No todas las razas son adecuadas para adultos mayores. Es preferible elegir perros de tamaño mediano o pequeño, con temperamento tranquilo y necesidades de ejercicio moderadas. La adopción de perros adultos facilita la adaptación, ya que suelen estar entrenados y requieren menos energía que un cachorro.