
En México, solo 2.5 millones de personas que trabajan en el hogar reciben un sueldo, pese a esto la labor continúa sin el mismo reconocimiento ni valor social que otras profesiones.
Aunque desde la ley se reconoce a quienes dedican su vida a estas tareas con seguridad social obligatoria, contratos por escrito, vacaciones y aguinaldo, todavía falta lograr una valoración igualitaria y un trato digno por parte de todos los ciudadanos , advirtió Andrea Kenya Sánchez Zepeda, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista con UNAM Global.
Al cuarto trimestre de 2022, el 90.2% de quienes trabajan en este sector eran mujeres, frente a un 9.8 % de hombres. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición del Inegi, la escolaridad promedio de los empleados llegaba a ocho años, pero el 5.4% no contaba con ningún grado de estudios.
El salario promedio mensual que puede ganar una persona realizando estas labores, roza los $3.829; en el caso de las mujeres, el ingreso promedio era de $3.767 y para los hombres, de $4.399.

El reconocimiento social y la persistencia de la racialización
Sánchez Zepeda destacó que los recientes avances en legislaciones “son ficción si no hay quienes los exijan y no se cuente con mecanismos de participación con responsabilidad”. Resaltando que la tarea doméstica remunerada constituye parte del eje de cuidado y del sostén de la vida cotidiana, pero prevalece una carencia de reconocimiento básico de su importancia.
Por otro lado, Leticia Aparicio Soriano, profesora de la ENTS e integrante del pueblo nahua de la región del Valle de Tehuacán, Puebla, dijo que la ciudadanía mexicana mantiene un adeudo social con quienes realizan trabajo doméstico pagado, sobre todo mujeres.
“Trabajadora del hogar no es igual a indígena, habemos mujeres indígenas que estamos en la ciencia, en la academia, hay empresarias, en fin. Conozco a algunas compañeras que están ya organizadas en sindicatos, van poco a poco. La lucha contra la cuestión racial tiene ya algunas décadas, pero estando en un país tan racializado es difícil ir contra ello”, expresó.
Estigmas hacia las trabajadoras del hogar
Maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Texas en Austin y doctorante en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana, insistió en la necesidad de respeto tanto para las personas indígenas como para la gente que realiza esta labor.
“Es una cuestión muy racializada, esto de vincular a las mujeres indígenas con las empleadas del hogar, con las cuestiones de servicio, de limpieza, de cuidar niños. De ahí vienen los tildes, o motes incorrectos, de ‘la chacha’ o ‘la muchacha’”, relató debido al peso de los estigmas y discriminaciones dentro del sector.
Desde su experiencia familiar, Aparicio Soriano compartió: “De parte materna vengo de un linaje de trabajadoras del hogar, mi mamá lo fue muchos años, este rol de género está muy cargado hacia las mujeres, conozco pocos hombres en este ámbito”.
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