El error común que pone en riesgo la salud en días de calor y cómo evitarlo con un simple cambio

Una costumbre común en temporada de calor podría estar afectando el bienestar familiar y pasar desapercibida

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Persona con una mano en la cabeza y la otra usando un abanico, expresión de dolor visible.
Las altas temperaturas aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante la temporada de calor en México, un error común amenaza la salud de miles de personas: recurrir a bebidas azucaradas creyendo que ayudan a combatir la deshidratación.

Este hábito, frecuente sobre todo en niños y adultos mayores, puede intensificar los riesgos asociados a las altas temperaturas y la humedad, lo que incrementa la posibilidad de sufrir un golpe de calor.

¿Qué es el golpe de calor y cuáles son sus síntomas?

El golpe de calor surge cuando el cuerpo pierde su capacidad para regular la temperatura tras una exposición prolongada a ambientes calurosos, húmedos o con poca ventilación.

Los síntomas incluyen fiebre, piel enrojecida, confusión, náuseas, mareos y desmayos.

La deshidratación agrava el peligro, especialmente en bebés, niños y adultos mayores, quienes son los más vulnerables ante estas condiciones. Si no se atiende a tiempo, las consecuencias pueden ser graves, incluso mortales.

Especialistas del INSM alertan sobre riesgos del calor en la salud mental de adultos mayores durante el verano. (Foto: Difusión)
Bebés, niños y adultos mayores son los más vulnerables a esta afección. (Foto: Difusión)

Por qué los refrescos y jugos no hidratan ni previenen el golpe de calor

Muchas personas optan por refrescos, jugos, bebidas deportivas o energizantes para calmar la sed, sin saber que estos líquidos no solo resultan ineficaces para la hidratación, sino que pueden ser perjudiciales.

Según la especialista Monserrat Rodríguez León, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, estas bebidas contienen altas cantidades de azúcar que sobrecargan al organismo.

Un solo refresco de 355 ml aporta más de cinco cucharadas de azúcar, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad, caries y enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 o hipertensión.

La falsa percepción de que las bebidas azucaradas pueden hidratar al organismo en días calurosos lleva a muchas familias a ofrecerlas a los más pequeños y a los adultos mayores, sin considerar las consecuencias a largo plazo.

El consumo frecuente de estos productos no solamente no hidrata, sino que puede contribuir al desarrollo de problemas metabólicos y afectar la capacidad de concentración, especialmente en niñas y niños en etapa escolar.

Fila de tres vasos de vidrio transparentes sobre una mesada de cocina: uno con gaseosa de naranja, otro de cola y el último de lima-limón, todos con hielo y condensación.
Este tipo de bebidas pueden ser perjudiciales para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lejos de prevenir el golpe de calor, los jugos y refrescos dificultan la reposición adecuada de líquidos y sales minerales. La presencia de azúcar, cafeína o aditivos puede incluso aumentar la sensación de sed, impidiendo una hidratación efectiva.

Tampoco las bebidas deportivas o energizantes son una alternativa recomendable para la mayoría de las personas, ya que suelen contener azúcares añadidos y otros componentes que resultan innecesarios para quienes no practican actividad física intensa.

El cambio sencillo que protege la salud ante el calor

La solución es sencilla: preferir agua natural como bebida principal.

La especialista Monserrat Rodríguez León recomienda tomar agua durante todo el día, incluso antes de sentir sed, y evitar bebidas azucaradas, con cafeína o alcohol.

El agua simple suele ser suficiente para cubrir las necesidades del organismo, salvo en casos de actividad física intensa o sudoración excesiva, donde pueden usarse bebidas con electrolitos sin azúcares añadidos.

Para quienes no tienen el hábito de beber agua simple, la especialista sugiere incorporar infusiones de frutas naturales como alternativa para acostumbrar el paladar. Esta estrategia permite reducir el consumo de azúcares y facilita la adopción de hábitos saludables en todos los miembros de la familia.

Primer plano lateral de una persona bebiendo agua de un vaso de cristal. Se ve su mano sosteniendo el vaso y un fregadero con grifo en el fondo.
El consumo de agua potable: clave para la salud y el bienestar diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras recomendaciones para prevenir la deshidratación incluyen usar ropa ligera, evitar la exposición directa al sol en las horas más calurosas, y mantener la hidratación antes, durante y después del ejercicio.

Si no se puede evitar el sol, protegerse con gorra o sombrilla es fundamental para reducir el impacto de la radiación solar y disminuir las probabilidades de un golpe de calor.

En el caso de los niños y niñas, educar desde temprana edad sobre la importancia de elegir agua natural por encima de refrescos o jugos industrializados resulta fundamental para crear hábitos que protejan la salud de por vida.

Un cambio tan sencillo como sustituir bebidas azucaradas por agua en la lonchera escolar o en casa puede marcar la diferencia y reducir la incidencia de enfermedades asociadas a la deshidratación y al consumo excesivo de azúcar.