Violencia digital en México: más de 10 millones de mujeres han sido víctimas de acoso en línea

Las agresiones colocan a las mujeres en situaciones de humillación, sumisión o vergüenza únicamente por su condición de género

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Violencia digital contra mujeres. (Imagen
Violencia digital contra mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance tecnológico abrió nuevas posibilidades para que las mujeres aprendan, trabajen, se comuniquen, interactúen e incluso participen en protestas sociales. Sin embargo, estos mismos espacios digitales también se han convertido en escenarios donde se reproducen expresiones de violencia machista, sexista y misógina que persisten en la sociedad.

De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México 10.6 millones de mujeres de 12 años o más fueron víctimas de acoso en línea. La cifra refleja la magnitud de un problema que ocurre en plataformas digitales y que puede tener consecuencias significativas en la vida cotidiana de quienes lo padecen.

Ante este panorama, especialistas señalan la importancia de contar con herramientas que permitan prevenir la violencia digital, actuar cuando ocurre y brindar apoyo a quienes la experimentan.

Para Luz María Garay Cruz, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la Universidad Pedagógica Nacional, abordar este fenómeno implica visibilizarlo, problematizarlo y comprender su materialidad, es decir, reconocer cómo impacta directamente en el cuerpo y en la vida de las mexicanas.

¿Qué es la violencia digital?

La académica explica que la violencia digital —también conocida como violencia cibernética— es un concepto relativamente reciente que busca nombrar prácticas que ocurren en internet y que reproducen las dinámicas de agresión estructural que existen fuera del entorno en línea. Estos hostigamientos colocan a las mujeres en situaciones de humillación, sumisión o vergüenza únicamente por su condición de género.

Garay Cruz subraya que lo importante no es únicamente definir o clasificar estas conductas, sino comprender que se trata de experiencias reales que afectan la salud y el bienestar.

Entre los testimonios de mujeres que han sufrido este tipo de maltratos se reportan síntomas físicos y emocionales como náuseas, dolores de cabeza, ataques de ansiedad o depresión.

En algunos casos, las víctimas han tomado decisiones drásticas para alejarse de la violencia, como cambiar de casa o modificar su turno escolar. En situaciones extremas, particularmente entre jóvenes y adolescentes, el impacto ha sido tan severo que han atentado contra su vida.

Según los datos del MOCIBA 2024, en el país 18.9 millones de personas usuarias de internet mayores de 12 años experimentaron ciberacoso. De ese total, 10.6 millones correspondieron a mujeres, con una alta incidencia entre los grupos de edad de 12 a 19 años y de 20 a 29.

Cómo identificar la violencia digital

Las experiencias reportadas por las mujeres muestran que este tipo de agresión adopta distintas formas. Entre las más frecuentes se encuentran el envío de insinuaciones o propuestas sexuales no solicitadas.

También se registran amenazas de divulgar información personal, audios o videos con fines de extorsión. Otras prácticas incluyen el rastreo de cuentas o sitios web, llamadas ofensivas, provocaciones para generar reacciones negativas y la publicación o incluso venta de imágenes o videos con contenido sexual.

El acoso digital o cyberbullying
El acoso digital o cyberbullying afecta la salud mental de jóvenes, generando impacto emocional y riesgos en redes sociales. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Garay Cruz señala que, aunque cualquier persona puede enfrentar situaciones como la suplantación de identidad, los datos evidencian una fuerte presencia de violencia machista, misógina y sexual dirigida contra la jóvenes y adultas.

Un ejemplo es el grooming, práctica facilitada por el anonimato en redes sociales mediante la cual hombres adultos se hacen pasar por personas de corta edad para establecer contacto con niñas o adolescentes.

A través de estas interacciones buscan obtener información personal o fotografías íntimas, o envían imágenes sexuales sin consentimiento para posteriormente amenazar con difundirlas.

Prevención y autocuidado digital

Frente a este fenómeno, especialistas destacan la importancia de fortalecer las capacidades digitales de las personas. Garay Cruz explica que el acceso a la información y la comunicación constituye un derecho humano, por lo que es necesario desarrollar habilidades en tres niveles.

El primero es el nivel instrumental, que implica aprender a utilizar la tecnología y aprovechar sus ventajas. El segundo corresponde al ámbito cognitivo-crítico, enfocado en comprender la información, identificar sesgos de género, discursos de odio y reconocer situaciones de violencia. Finalmente, el nivel digital-comunicativo permite conocer los lenguajes de los entornos digitales y producir contenidos propios.

En paralelo, el autocuidado en internet es una medida fundamental. Entre las recomendaciones se encuentra utilizar contraseñas seguras que combinen caracteres, letras mayúsculas, minúsculas y números, además de evitar repetirlas en distintos dispositivos o cuentas.

Asimismo, se aconseja revisar las cookies de los sitios web y rechazar aquellas que generen dudas, emplear plataformas alternativas o con cifrado de seguridad, configurar perfiles privados si se desea y conocer las normas comunitarias de cada plataforma. También es posible bloquear rastreadores para proteger la información personal.

Para la académica, visibilizar la violencia digital y fortalecer la educación en seguridad tecnológica son pasos clave para que las mujeres puedan ejercer plenamente su derecho a participar en los espacios digitales sin enfrentar agresiones.