Ajo: el superalimento que potencia la salud del corazón, la digestión y las defensas

Este ingrediente esencial de la cocina ofrece beneficios comprobados para el sistema cardiovascular, inmunológico y digestivo

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El ajo se destaca como
El ajo se destaca como superalimento por su combinación de beneficios para la salud digestiva y cardiovascular, según el Fideicomiso de Riesgo Compartido. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ajo, ampliamente conocido por su sabor característico, se ha consolidado como un superalimento capaz de integrarse en cualquier platillo. Más allá de su uso culinario, este ingrediente posee propiedades medicinales que lo convierten en un aliado natural para mantener el bienestar general. De acuerdo con el Fideicomiso de Riesgo Compartido, su consumo contribuye a la salud digestiva, ayudando a prevenir inflamaciones estomacales y eliminando bacterias dañinas en los intestinos.

Su impacto sobre el sistema cardiovascular también ha sido destacado por expertos. Los aceites esenciales y azúcares de bajo peso molecular presentes en el ajo facilitan la eliminación de líquidos y toxinas, mientras que la producción de ácido sulfhídrico relaja los vasos sanguíneos, mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la presión arterial. Asimismo, recientes investigaciones sugieren que el ajo podría ayudar a prevenir el endurecimiento de las arterias y distintos tipos de cáncer que afectan el tracto gastrointestinal.

Además de sus propiedades medicinales, el ajo es un ingrediente versátil en la cocina. Desde su uso crudo hasta asado, en salsas, aderezos o fermentos, permite incorporarse a la dieta diaria de manera sencilla, favoreciendo una alimentación equilibrada sin sacrificar sabor ni beneficios para la salud.

Propiedades cardiovasculares y digestivas comprobadas

Consumir ajo favorece la eliminación
Consumir ajo favorece la eliminación de bacterias dañinas del intestino y previene inflamaciones estomacales, fortaleciendo la salud digestiva. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según información del Fideicomiso de Riesgo Compartido, el ajo actúa como un potente regulador del aparato digestivo. Sus compuestos ayudan a prevenir inflamaciones estomacales y favorecen la eliminación de bacterias dañinas, mientras que su efecto diurético facilita la depuración de líquidos y toxinas. Además, estimula la producción de ácido sulfhídrico, sustancia que relaja los vasos sanguíneos y mejora la circulación sanguínea, contribuyendo a reducir la presión arterial y prevenir problemas cardiovasculares.

Los estudios también señalan que el ajo puede disminuir el endurecimiento de las arterias, un factor clave en la prevención de enfermedades del corazón. Su consumo regular se vincula con una mejor función circulatoria y una disminución de la retención de líquidos. Estas propiedades lo convierten en un aliado tanto en la prevención como en el acompañamiento de tratamientos para afecciones cardiovasculares.

Por último, investigaciones recientes destacan que el ajo podría desempeñar un papel protector frente a ciertos tipos de cáncer gastrointestinal, reforzando su perfil como alimento funcional de alto valor nutricional y terapéutico.

Componentes activos y beneficios adicionales

Incluir ajo en la dieta
Incluir ajo en la dieta se asocia a la prevención y el tratamiento complementario de hipertensión, colesterol elevado, diabetes y obesidad, sin recurrir a aditivos artificiales. - (Crédito: Freepik)

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) resalta que el ajo contiene una amplia gama de compuestos bioactivos, entre ellos saponinas, compuestos fenólicos como ácido b-resorcílico, pirogalol, ácido gálico, rutina y quercetina, además de organosulfurados como alicina, dialil sulfuro y S-alil-cisteína. También posee polisacáridos que contribuyen a sus efectos saludables.

Su inclusión en la dieta, ya sea mediante alimentos o concentrados suplementicios, se ha asociado con la prevención y el tratamiento complementario de enfermedades cardiovasculares, inflamatorias, hipertensión, colesterol elevado, diabetes y obesidad.

Gracias a estos compuestos, el ajo se ha consolidado como un alimento funcional capaz de brindar múltiples beneficios para la salud sin depender de aditivos artificiales, reafirmando su lugar tanto en la cocina como en la nutrición preventiva.