De la construcción a la gastronomía, UNAM explica los usos de la cal en el México prehispánico

El mineral sigue vigente como símbolo de innovación y patrimonio

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La cal en el México
La cal en el México prehispánico permitió avances arquitectónicos y alimentarios clave para el desarrollo de mayas y teotihuacanos. (Wikimedia Commons)

La cal se consolidó como un elemento esencial para el desarrollo en el México prehispánico, influyendo en la arquitectura, la alimentación y las prácticas cotidianas de civilizaciones como la maya y la de Teotihuacán. Su uso permitió edificar estructuras monumentales, crear recubrimientos resistentes y transformar la dieta a través de la nixtamalización del maíz, según informó UNAM Global.

Este material no solo facilitó la construcción de templos y plazas monumentales, sino que también representó una solución tecnológica fundamental ante los retos urbanos y ambientales de las antiguas ciudades.

De acuerdo con UNAM Global, su aplicación en la arquitectura supuso una diferencia clave en comparación con otras culturas, al permitir que los habitantes de Teotihuacán y los mayas crearan edificaciones de gran complejidad técnica y estética, incluso en regiones con escasez de roca caliza.

Los antiguos mayas y habitantes
Los antiguos mayas y habitantes de Teotihuacán utilizaron cal para crear recubrimientos resistentes y estructuras monumentales, según UNAM Global. (Foto: INAH)

En lugares emblemáticos como Teotihuacán, la cal fue indispensable para recubrir pisos, muros y techos, proporcionando superficies de notable durabilidad, resistencia y propiedades impermeables, que han soportado el paso de los siglos.

Por su parte, la civilización maya aprovechó la cal para ejecutar construcciones agudas, mascarones y arcos, formando un legado arquitectónico que, de acuerdo con investigaciones difundidas por UNAM Global, destaca por su técnica avanzada y belleza.

Importancia de la cal en la producción de tortillas

La técnica de nixtamalización con
La técnica de nixtamalización con cal revolucionó la alimentación mesoamericana, mejorando la nutrición y previniendo enfermedades como la pelagra. FOTO: VICTORIA VALTIERRA/CUARTOSCURO.COM

Más allá de su función en la arquitectura, la cal fue decisiva en la alimentación mesoamericana a través del proceso de nixtamalización.

Al cocer el maíz con agua y cal, los pueblos originarios consiguieron liberar niacina, facilitando la elaboración de masa para tortillas y previniendo enfermedades como la pelagra. Este avance, subraya UNAM Global, representó una auténtica revolución nutricional y fundamentó el desarrollo poblacional y de la salud en la región.

La presencia de la cal también alcanzó otras facetas de la vida cotidiana y ceremonial. Se utilizó para almacenar alimentos en cuexcomates (almacenes tradicionales de grano), unir tuberías de barro, preparar pinturas murales y construir sistemas hidráulicos complejos. En todas estas tareas, su versatilidad fue indispensable.

¿Cómo se obtiene la cal?

El proceso de obtención de
El proceso de obtención de cal a partir de roca caliza en piras refleja el ingenio tecnológico mesoamericano previo y posterior a la Conquista. (Wikimedia Commons)

La obtención de la cal comenzaba con la roca caliza, sometida a altas temperaturas en piras alimentadas por ramas, lo que la transformaba en cal viva.

Esta tecnología tradicional prehispánica se fusionó con técnicas europeas tras la Conquista, permitiendo la creación de murales en edificios coloniales, y persistió en regiones como la península de Yucatán hasta principios del siglo XX, según explicó el Dr. Luis Alberto Barba Pingarrón en una conferencia recogida por UNAM Global.

Durante décadas, se consideró que la producción de cal implicó una fuerte presión ambiental y contribuyó al colapso de la civilización maya. Sin embargo, investigaciones recientes revisan y cuestionan estas hipótesis, abriendo nuevas perspectivas sobre la resiliencia y capacidad de adaptación de las antiguas sociedades mesoamericanas.

Actualmente, el uso y la tecnología de la cal siguen presentes, adaptándose a innovaciones en arquitectura y alimentación, y consolidándose como parte del patrimonio científico y cultural de México, según concluyen fuentes de UNAM Global.