Salamanca: así operan el Cártel de Santa Rosa de Lima y el CJNG donde fueron asesinadas 11 personas

Ambas organizaciones criminales han empujado una ola de violencia e inseguridad en la región

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Foto: Infobae México/Jesús Avilés
Foto: Infobae México/Jesús Avilés

La presencia de grandes organizaciones criminales como el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha marcado profundamente la dinámica de violencia e inseguridad en Salamanca, Guanajuato, y otras zonas del Bajío mexicano.

De acuerdo con el especialista en seguridad pública Víctor Manuel Sánchez Valdés —también profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila y doctor en políticas públicas por el CIDE— estas estructuras compiten por el control de rutas de distribución, el robo de combustible y la expansión de sus redes delictivas, generando enfrentamientos y tragedias constantes en la región.

Foto: Dr. Víctor Manuel Sánchez
Foto: Dr. Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador por la Universidad Autónoma de Coahuila

El Cártel de Santa Rosa de Lima: de grupo regional a actor persistente

Aunque nació como una organización de mediano tamaño especializada en el robo de combustible en Guanajuato, el CSRL ha logrado mantenerse activo pese a los golpes y la captura de su fundador, José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”. Parte de su supervivencia se explica por una combinación de estrategias que han reforzado su estructura criminal:

  • Redes de apoyo y alianzas: Ha establecido vínculos con otros grupos como facciones del Cártel de Sinaloa para recibir armamento y respaldo logístico, así como con el Cártel del Golfo para canalizar combustible robado hacia mercados más amplios.
  • Diversificación de negocios: Aunque el huachicol fue su motor inicial, el CSRL ha ampliado sus actividades a la extorsión y al tráfico de drogas, reforzando su flujo de recursos.
  • Presencia local arraigada: Su vinculación con bandas locales y redes de corrupción le ha permitido conservar influencia en municipios clave como Salamanca, incluso frente a la presión del CJNG.

Además, a pesar de que El Marro se encuentra en prisión, informes de autoridades estadounidenses señalan que sigue ejerciendo influencia en la organización a través de mensajes transmitidos desde la cárcel, y que el grupo sigue siendo sancionado internacionalmente por su papel en el contrabando de combustible.

CJNG: expansión y fuerza

El Cártel Jalisco Nueva Generación ha crecido hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas del país, con una fuerte capacidad de fuego y recursos superiores a muchos de sus rivales. En Guanajuato —incluyendo Salamanca— su estrategia ha sido penetrar territorios controlados por grupos regionales como el CSRL, lo que ha desatado una guerra por el control de rutas de huachicol, drogas y otras economías ilícitas.

Informes periodísticos y de seguridad documentan ataques violentos en la ciudad atribuibles a esta disputa, como emboscadas o agresiones a bares y puntos de reunión de presuntos integrantes del CSRL que han dejado múltiples muertos.

Ola de violencia

La convivencia —o mejor dicho, el choque— entre estas dos organizaciones ha convertido a Salamanca en un escenario donde la violencia no es solo producto de un solo grupo, sino de una lucha territorial constante. Ambos grupos buscan consolidar su control sobre actividades ilícitas de alto lucro, desde el robo de combustible hasta la distribución de drogas, y lo hacen con tácticas que van desde alianzas estratégicas hasta enfrentamientos directos.

El resultado es una presencia criminal profundamente arraigada que influye en la vida cotidiana de la población y en la percepción de seguridad en la ciudad y sus alrededores, con consecuencias que van desde la militarización de la seguridad hasta la constante amenaza de enfrentamientos armados.