Anabel Hernández desmonta el mito de El Chapo Guzmán: “Era un pobre diablo”

La periodista mexicana expuso cómo la figura del capo sinaloense fue utilizada por el Estado para ocultar complicidades criminales

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La periodista Anabel Hernández asegura
La periodista Anabel Hernández asegura que El Chapo Guzmán es un mito. (FOTO: ESPECIAL /CUARTOSCURO)

Durante más de dos décadas, Joaquín “El Chapo” Guzmán fue el rostro omnipresente del narcotráfico mexicano: fugitivo, ídolo de corridos, personaje de series y símbolo de la violencia desbordada. Pero detrás de esa figura popular, la periodista Anabel Hernández sostiene que solo había un hombre limitado, brutal y funcional a intereses mucho más grandes.

“Era un pobre diablo”, afirma la periodista, desmontando pieza por pieza la imagen del capo como líder absoluto.

En una entrevista para el podcast Criminalmente, Hernández García desarticuló el relato oficial y cultural que ha elevado al Chapo a una condición casi mítica.

A su juicio, la figura de Guzmán Loera no representa el poder real del narco, sino que este personaje es sólo una ficción construida desde el Estado mexicano, convenientemente amplificada por medios, series y discursos oficiales.

Portada del libro "Los Señores
Portada del libro "Los Señores del Narco" de la periodista Anabel Hernández (foto: Amazon)

“El Chapo Guzmán es solo una leyenda construida por el gobierno para ocultar su profunda corrupción y conexiones con el crimen organizado”, afirmó. “Detrás de cada gran capo, hay alguien más grande. En este caso, ese alguien fue el Mayo (Ismael Zambada García), el verdadero cerebro del Cártel de Sinaloa”.

“Les dolió que lo llamara cobarde”

Para Anabel Hernández, Guzmán nunca fue el gran estratega que los corridos y la prensa impulsaron. En cambio, lo describe como un hombre sin educación que no concluyó ni la primaria, incapaz de escribir sus propias cartas amorosas, con un lenguaje precario y un historial de brutalidad.

“Apenas sabe leer y escribir. Incluso en prisión, otros reos le redactaban las cartas. No articulaba ideas, no tenía estrategia ni visión. Era un tipo violento, irracional, vicioso. Violaba mujeres. Fue parte de una violación tumultuaria a una reclusa en Puente Grande que terminó siendo sacada en camilla”, relató.

Según Hernández, el capo leyó su libro Los Señores del Narco, mismo que definió como una biografía no autorizada del cofundador del Cártel de Sinaloa. La investigadora señaló que lo que más molestó al capo no fueron los señalamientos que hizo de él en la obra, sino que ella lo calificara como “cobarde” y “pobre diablo”.

El Chapo Guzmán no fue
El Chapo Guzmán no fue un genio criminal, según Anabel Hernández. (Archivo)

“Eso lo enfureció más que nada. Porque en ese mundo, decirle a un hombre que no es viril, que no es dominante, es imperdonable”.

La periodista también reveló que el entorno familiar de Guzmán Loera, sus hijos y Emma coronel, reaccionaron con furia ante su retrato desmitificador.

“A Emma Coronel, a sus hijos, a todos… no les dolió que hablara de crímenes, asesinatos o corrupción. Lo que les dolió fue que dijera que era un cobarde, porque en ese mundo no hay mayor ofensa”, explicó Hernández García.

Una fachada pactada con el poder

Según relató, las expresiones públicas y privadas de ese círculo mostraron incomodidad profunda, y hubo incluso advertencias y presiones indirectas tras la publicación del libro Emma y las otras señoras del narco. Sin embargo, la periodista sostuvo que el objetivo de su trabajo no era provocar, sino romper el mito fundacional que sostiene la narrativa de poder del crimen organizado.

También puso en duda uno de los momentos más icónicos en la historia criminal reciente: la fuga de El Chapo en 2001. Para ella, no fue un escape espectacular, sino un acuerdo entre el capo y el gobierno federal.

“El gobierno le abrió la puerta. Ya había avisado desde julio del año 2000 que se iba. Se despidió de sus aliados en la cárcel. Vicente Fox apenas había ganado las elecciones y ya se estaban pactando los sobornos. La fuga fue una operación orquestada, no un acto de astucia”, aseveró.

El verdadero poder se llamaba Mayo Zambada

El Mayo Zambada fue el
El Mayo Zambada fue el "jefe de jefes" del Cártel de Sinaloa, según la periodista. Europa Press/Contacto/Department of State/Tv Aztec

El personaje que sí emerge como figura estructural del narco en el relato de Anabel Hernández ha sido Ismael “El Mayo” Zambada. Ella asegura que fue él quien ideó, coordinó y consolidó al Cártel de Sinaloa, manteniéndose siempre en las sombras.

Incluso Hernández recordó cuando el capo intentó utilizarla para presionar al gobierno de Estados Unidos a cumplir un pacto de impunidad. A través de su abogado Fernando Gaxiola, le ofreció información selectiva. Pero el plan no funcionó.

“El Mayo pensaba que me iba a utilizar. Pero lo que no contó es que el abogado terminó siendo más leal a mí que a él, y me entregó el diario secreto de Vicente Zambada. Así nació El traidor”.

Ese diario reveló cómo el cártel negociaba directamente con agentes de la DEA, quienes protegían a sus líderes a cambio de entregar enemigos.